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Posts Tagged ‘Ferlein’

Fiestas deslucidas

Bueno, el verano sigue su curso y en breve llegan las fiestas de Sanse. ¿Quién me iba a decir a mí que lo que otrora fue epicentro de un verano salvaje y desenfrenado ha menguado hasta el punto de que no sé si me acercaré con Mentxu más veces que a comernos un bocata?

Si además tenemos en cuenta que basura de la ralea del Míkel y Ortigoza (no tengo calificativos suficientemente duros para explicar la envidia que les tengo) están en Zanzíbar, que Fermín está desaparecido entre exámenes y quehaceres familiares, que Rodríguez está en otros lados y que Del Rosal también es pasado madrileño pues la cosa se reduce. Por otro lado, ya no vivo en Sanse, por lo que no se puede uno (no debe) mamar hasta altas horas de la madrugada y pretender coger el coche.

Hombre, imagino que parte de la olivina se pasará por allí para tomarse algo, así que en parte se compensa todo esto.

Pero si uno analiza de puertas hacia dentro, puede que los años pasen y que ya no nos mole tanto quedarnos hasta las mil y que por tanto, las excusas lo enmascaran todo. En fin. Algo haremos, eso por supuesto.

Haciendo cosas

Bueno, pues volvimos de la France. Fue un gran viaje. Desconexión, vino, quesos… en fin, ya se sabe.

A la vuelta nos esperaba el cumple de Mentxu: copazo tras copazo… en fin ya se sabe.

Lo pasamos bien. Además de los amigos de Mentxu (Fermín salió baldao a copas (no Espáriz, sino el otro Fermín)), allí se juntaron Cilli, el cerdo Ortigoza y el ya mencionado Fermín, digo…  Espáriz.

Creo que la señorita del cumpleaños acabó bastante satisfecha. Eso es lo importante.

Comida familiar al día siguiente y una en el teatro: Maldito Naranjito. Muy recomendable. Nos estuvimos riendo durante hora y media. Mereció la pena. Los años 80… cómo olvidarlos.

Después cena en la Taquería del Alamillo. Joder, difícil diseñar un fin de semana mejor.

Volvemos a la rutina y a esperar agosto. A rezar por que el despreciable Andy Schleck no se lleve el Tour y a ver cómo arranca la pretemporada. Bueno… y el sábado carrera en El Escorial. Infierno es poco. Con una preparación casi nula nos enfrentaremos a una subida del carajo. Mejor volver a la cama a dormir…

 

¡¡No más mudanzas!!

Me duele la espalda, estoy harto de mover cosas y de llenar y vaciar coches, de colocar y descolocar objetos.

Joder, estoy de la mudanza hasta el higo.

En fin, ya queda menos. Mañana vienen un par de cerdos a cargar. Cama, estanterías, mesas… todavía quedan cosas. Y una furgoneta por ochenta del ala para trasladar. Y así hasta que veamos el final del túnel.

Está pendiente algún comentario sobre Bristol, Bath, Exeter, el escándalo de St. Yves, Plymouth, la máscara del Míkel, la ardua vida laboral de Rodríguez desde los 18 años, la canasta de Pascual en el café del Míkel, el aparcamiento de Ortigoza de vuelta de la esquina del Reino Unido, Espáriz y sus cabreos, Rodríguez y su silencio, Ortigoza sobando en el coche en momentos críticos, etc. Anda que no hay chicha. Y lo que sigue. Tenemos a dos cerdos que se van a Zanzíbar. Suerte la que tienen. Seguro que nos darán envidia hasta el día del juicio final. Cabrones.

Harto de mudanza, me voy a ir a tomar una birra.

Hasta arriba

Están siendo jornadas de un día a día frenético. Curso matutino (loa inacabable a esa gente que forma Cálamo y Cran) de corrección (la formación y el reciclaje son necesarios para no bajar la guardia), varias horas de transporte público aprovechados para oportetear, tarde garitera y noche para seguir oporteteando. Vamos, ni un minuto libre. Pero se confirma eso de que sarna con gusto…

Por lo demás, la cosa va bien, no nos podemos quejar. La web está en camino de ser cambiada in brevis (loa para el fotógrafo Espáriz), estoy con varios proyectos a la vez (no hay nada como la organización: ayer domingo más de 10 horas de curro) y hay pendientes varios asuntos jugosos. Por ahí todo bien.

Además, el viernes, previo paso por el Padrao, nos vamos al sur de la Gran Bretaña a conocer Bristol, Plymouth, Bath, Cornualles, etc. Viaje con los colegas, o sea que la cosa no puede sonar mejor.


Si a todo esto se le añade una mudanza por pasos que estoy haciendo con la señorita Mentxu, el tiempo libre se reduce a la mínima expresión. Hasta el punto de que me está costando de verdad encontrar tiempo para correr. Hay que seguir con el deporte, ya se sabe.

En fin, digamos que hasta arriba, pero contento de verdad. Viendo ahora la decadencia laboral general, las situaciones particulares de allegados como Ortigoza, un grande encerrado en un averno rebosante de mezquindad, y mierdas por el estilo, debo sentirme un afortunado.

Desde aquí animarnos a todos, a los que quieren cambiar su situación y a los que quieren conservar la que tienen. Nos lo merecemos, coño. La generación más y mejor preparada y la que más problemas tiene. Inconcebible.

Atletismo gastronómico (un año después)

Fue nuevamente un gran día de deporte y gastronomía. Esa es la verdad.

Carrera de Alcobendas (se cumplía un año desde el inicio de esta aventura por la locura del atletismo) y amigos participantes. Ortigoza —para variar— se salió. Quedó entre los 30 primeros y, pese a una bronquitis que le impidió sacar lo mejor de sí mismo, vuelve por sus fueros… recupera poco a poco sensaciones y rondó los 37 minutos con una elegancia y una suficiencia francamente admirables. Un crack el caballero Ortigoza.

A otro nivel, pero igual de contentos acabaron el resto. El Sr. Novoa es un excelso rodador, ya veterano en esto de hacer deporte, poco corrompido por el bebercio y constante en lo que se propone: de ahí haber bajado por unos segundos de la simbólica marca de los 50 minutos. 49:57 contemplan una media de 5 minutos el kilómetro, digno de cualquier experimentado corredor. Muy grande, Dani. Un ritmo constante en una prueba complicada, con prácticamente la mitad del recorrido en subida y con momentos verdaderamente duros.

Un servidor también hizo su mejor tiempo: 51:15. La idea era ir con Dani los primeros kilómetros y así se consiguió, pero al empezar la subida de la Chopera el bueno del currante santanderino impuso una marcheta imposible de seguir. Lo inteligente fue regular y llegar a la meta en unas condiciones aceptables y tras un último kilómetro digno de Emil Zatopek.

El Sr. Barra terminó la prueba en 57:30, con lo que también mejoraba su tiempo respecto al año pasado. Fue el único que acabó algo contrariado. Le consumía la sensación de haber podido mejorar algo el resultado final. Dice que durante la carrera se paró un par de veces (sólo unos segundos) para descansar, tocarse y recolocarse la huevada y reiniciar las últimas ascensiones, así como la bajada definitiva. Por mucho que lo niegue su lamentable espectáculo de verdad fue el protagonizado durante la comida donde nuevamente estuvo muy lejos de poder dar la talla.

La Srta. García, loa para ella por haberse dignado a correr junto a unos cerdos de nuestra ralea, terminó la carrera en 1:01:30 con lo que mejoraba su tiempo en 2 minutos. Era sólo su segunda intentona en los 10.000 y podemos afirmar que está muy cerca de bajar de la hora en próximas ediciones. Mantuvo un ritmo constante y no desfalleció en ningún momento demostrando que cuando quiere algo lo consigue.

El instigador cocidil (por una vez no hablamos de bebida) fue el Sr. Espáriz, más conocido por «¡Uy! ¿Levantarme a las 12 para ver a estos cerdos? ¡Qué cojones!», que nos conminó a ingerir un tradicional plato de la tierra y… bien bueno que estaba. Como apuntaba antes la única nota negativa fue el lamentable espectáculo ofrecido por el supuesto agradecido comensal Barra, que con cuatro garbanzos y un trocito de chorizo dijo basta y el Sr. Ortigoza, que se ausentó de la mesa en varias ocasiones, lo que ocasionó algún comentario vejatorio por parte del otrora tragadalbas. Por lo demás, excelente comilona y posterior sobremesa con unas copitas, unas canastas del Panathinaikos, un sprint en Italia y un partido de tenis extraordinario. Gran día.

La siguiente será en Boadilla: el madrugón será de órdago, pero esperamos que merezca la pena seguir con esta aventura del atletismo gastronómico.

Manolo y poco más

Lo mejor de la noche fue el espectacular ¡Manolo, Manolo! con el que Fermín y un servidor despedimos al bigoleador de la noche. Bueno, parece que estamos en semis. No está mal la cosa. Luego no hubo Padrao, porque me dejó tirado el mamón del Ferlein. En fin. Ya habrá tiempo de ir cuando el Barça nos sobe nuevamente el morro.


Por lo demás, ya estamos pensando en la carrera del fin de semana en Catalufolandia. A ver cómo se nos da y si conseguimos hacer un tiempo honroso. La idea es hacer 55 minutos o incluso bajar. El calor y la humedad, además de los excesos previos que la vida barcelona puede ofrecer serán los principales problemas.

Hale, a ver qué hace el Barça. Apuesten: ¿caerán 4? ¿5?

Sábado Sabadete

Se acerca el sábado. Sensación agridulce. 31 años. Joder, 31 años.

El otro día vino a la garita un abuelete majete y hablábamos de temas recurrentes como el paso del tiempo. En un momento dado dijo una frase de esas socarronas, pero que me hizo gracia: «No te equivoques: el tiempo se queda, somos nosotros los que nos vamos». Ese punto cómico, ese otro trascendental y ese otro naturalista aromatizan el contenido de tan rotunda oración.

En fin, son 31 años, sí, pero vaya fiesta nos espera en el Padrao. Sólo parece que faltará Rodríguez, pero si todo se confirmase por allí aparecía el serdo canario con su señora, el Perrete con la suya, Fermín, el Míkel, Auro & Rubén, Cilli & Ortigoza, la Mentxu, por supuesto y seguro que algún agregado más. El mejor ejemplo de que puede ser un gran día es que pensamos ir en transporte público.

Viendo a los presentes uno sintetiza perfectamente la realidad sociolaboral de este país en un declive tan peliagudo: tenemos funcionarios, estudiantes, parados, un burgués amante del bebercio, un par de periodistas cojonudos, una extraordinaria superviviente, un cerdo mayúsculo (bueno, más de uno)… de todo un poco, pero unidos por esos lazos de verdad rígidos: la amis..¡perdón! Quería decir: el alcohol.

Será una buena ocasión de reencontrarse con muchos y con muchas. Quizás llueva. Paradigmático.