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Archive for 29 diciembre 2010

Fin de año en Las Palmas

Último post del año.

De este año variopinto, extraño, difícil y bañado en incertidumbre, el ingrediente más agrio que pueda haber.

Nos vamos a Las Palmas el viernes. Cogeremos un avión los ínclitos ya conocidos para reunirnos en la tierra que vio nacer a Galdós con ese cerdo canario y su adorable familia. Serán poco más de 50 horas, pero merecerá la pena poder estar a veinte grados, bañarse (casi con total seguridad) y reír sin parar. Y quizás tomarse algún que otro Arehucas (Asstomouth ha prometido comportarse adecuadamente), así como unas papas en honor al Sr. Barra, ese ser directo como las almorranas, que huye de las arterías para lograr su fin: homenajear a su estomago, su mejor aliado.

La idea es llegar del aeropuerto con dirección a los hotelillos (cada uno en el suyo —si lo piensan es demencial—), de allí a casita del serdo y la mirífica Lau, que allí se encontrará y cenar en armonía con esa familia para la que los epítetos se quedan cortos. Después de las uvas godas o guanches, vaya usted a saber, fiesta por las calles y bares, como si del mes de Agosto se tratara. El día 1 (si el hígado lo permite; que así sea) viaje a Maspalomas y a la vuelta paseíto por Vegueta, con guía gayer de lujo. Y el día 2, Las Canteras y más baño insular.

El plan apetece, desde luego.

Allí podremos pensar cómo se plantea el 2011. No sé por qué me da que será otro año muy, pero que muy complicado. Pero eso ya será otro cantar.

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El año en que fuimos campeones del mundo

En fin, no tengo ganas de escribir.

Pero es que acabo de ver el Informe Robinson en que se recuerda cómo fuimos capaces de ganar el Campeonato del Mundo y no sé, tenía que hacer mención a ese verano tan inolvidable, dentro de este año tan complicado.

Bueno, pues eso, acaba el año en que fuimos campeones del mundo.

El destino de los elegidos

«Aunque el hombre se vuelva a un lado y a otro y emprenda múltiples obras, por fin tornará a aquella senda que la Naturaleza le ha señalado». Goethe.

¿Alguien dudaba que iba a pasar esto? ¿Alguien lo dudaba, de verdad?

Evidentemente, no nos podía tocar la lotería. Como bien dice el Míkel: «eso hubiera sido demasiado vulgar». Lo nuestro era puro destino.

Pues sí, un 1% de posibilidades. 3€ fue el elevado coste de la apuesta (caballo ganador). Y 50 el número elegido por el azar. Me gusta la idea de que al sino le apasione nuestra forma de entender la vida. Con una sonrisa… detrás de otra.

En fin, de locos. De ese grupo heterogéneo llamado Bebedores.

Señores, sólo queda decidir el día de la semana que viene en que los 6 afortunados & señoras se dispondrán a meterse un cebatil (another one) como Dios manda entre pecho y espalda.

Joder, miren la cesta. Creo que voy a llorar.

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Extraordinario

Fue un domingo de los que se disfrutan especialmente.

Barruntábamos lluvia y hubo sol, barruntábamos cutrez organizatoria y fue un éxito. Barruntábamos tragedia y lo que allí vimos fue un espectáculo. Chapeau que dicen los gabachos.

El que escribe fue invadido por la envidia toda la jornada. Esa es la verdad. El ambiente de carrera popular es una maravilla. Encima era la primera carrera de montaña y por eso hubiera apetecido ser protagonista. Ante la imposibilidad rotuliana, sólo quedaba calcular el tiempo indigno en que terminaría el Míkel y si la ambulancia debería ir a sacarle del barro. Nasti de plasti.

Ortigoza en unos 55 minutos, Dani (impresionante su traje de buzo gayer e impresionante su tiempo) 1h. y 18 minutos y Míkel en torno a la hora y media. Nadie hubiera apostado por él. De hecho, hubo gente que entró detrás de él. Resultados.

Las cosas son como son: la carrera del Míkel fue asombrosa. Al menos en lo que a tiempo se refiere. Algo raro fue comprobar que él salía un poco pesimista. La verdad es que era consciente de que con un poco más de entrenamiento (bueno, con algo) hubiera quizás podido seguir la senda de Dani.

Loas al bueno de don Miguel: se lo merece todo. Habrá que esperar a otra carrera para verle infartado.

Después tocaba la manduca: brutal muestra de lo que es un cebatil. Entrantes en forma de morcilla, queso, setas y picadillo de ciervo y cada uno un plato del tamaño de un teclado de ordenador (lo de los chuletones era como para no comer en una semana). Vino, cerveza, postre y cubata. Homérico.

Vuelta a Sanse y más de lo mismo. ¡Cómo sería el tema que al Bernabéu fue Rita! Del partido mejor ni hablar.

15 horas después consumimos un domingo de manera magistral y volvimos a casa.

De este día quedarán —además de un porrón de calorías— varias cosas claras: las carreras populares de pueblo son la caña, es conveniente (y es necesario) un buen cebatil de vez en cuando y el Míkel se alzó con una victoria moral tan contundente que poco se puede decir. El Míkel fue el Barça y las predicciones de un servidor el Madrid. Goleada inexcusable.

Enhorabuena al cerdo. Pero que no se descuide. Mi rodilla sigue su recuperación programada y con las zapatillas ortopédicas se acerca el día del confrontamiento real. Será un gran día. Como el de ayer

Manguitos que fallan

Pues nada, aquí sigo esperando a que me den el coche.

No, no es que haya que cambiar el motor entero y lo fabriquen solo en Bután. No, no es que haya sufrido un accidente y haya aniquilado la carrocería (toco madera). Ni tampoco que el tipo que me tiene que arreglar el coche sea más lento que el Míkel en la carrera de Cercedilla. Qué va. Lo que ha pasado es… que se ha jodido un manguito. Un puto tubito de mierda que interconecta partes del motor. Pero amigo… los que tuvimos la desdicha de comprar un puto Rover ahora vemos las consecuencias. No sólo que el coche haya salido malo, sino que como han quebrado, se complica la resolución de ciertos problemas aparentemente sencillos.

Llevo ya varios días haciendo malabarismos para poder ir a los quehaceres cotidianos: bus cuando se puede, coche de Mentxu cuando es posible y a pata a distancias no demasiado lejanas. Sé que no parece trágico… y no lo es, claro. Pero hete ahí, que uno se habitúa a ciertas comodidades y luego la pereza se convierte en mala compañía.

En fin, entre el puente de los cojones, la poca habilidad de los del taller y la casualidad de que la pieza no sea demasiado común me tienen así. Y ya va para 10 días. Sí, suena a coña. Espero poder haber solucionado el tema esta semana.

Mientras tanto la semana se presenta con bastante curro (a Dios, gracias), con la primera de varias celebraciones navideñas y con ese fantástico domingo en que tenemos la esperanza de que llueva, nieve y haga frío y las cuestas sean lo más empinadas posibles para que al arrogante emperador rojo también se le peten varios manguitos y vuelva humillado a la línea de salida sin haber pasado, como sí hará Ortigoza, por la línea de llegada.

Cercedilla espera a los valientes. Y a los inconscientes.

Malum signum

Me gusta que me den consejos. Esa es la verdad. Pero, claro, no que te los dé Benito Camela, sino alguien que tenga algún prestigio. Y me gusta aprender de los consejos que les dan a otros. Es una forma indirecta, pero perfectamente válida de aprendizaje empático y de reflexión propia.

Una vez, dicen, que Butragueño le dijo a Raúl, cuando era inevitable que se producía la sucesión, algo así como: «Escucha siempre, Raúl. Escucha lo que te digan. A veces es mejor hablar menos y escuchar más». En fin, obviamente no tiene que venir El Buitre con el libro de las moralejas, para que nos demos cuenta de que esto es una verdad como un templo.

Quizás por eso, se me ha venido automáticamente a la cabeza un comentario que, el nunca suficientemente loado, Sr. Ortigoza me hizo hace unos meses sobre Marta Domínguez. Venía a colación, a su vez, de otra observación hecha por su amigo y gran atleta, Miguel: «Esta tía va hasta las trancas».

Es Marta Domínguez; a uno le cuesta mucho hacerse a la idea de que nuestra grandísima campeona, ejemplo de superación, esfuerzo, coraje y gallardía, pueda estar detrás de algo así. Pues algo huele a podrido en Dinamarca. La Guardia Civil la ha detenido en el marco de una operación contra el dopaje.

Y a uno se le caen los anillos al suelo, los palos del sombrajo. Y las pocas esperanzas que le quedan.

Nos tomamos a broma en su día lo de Juanito Muehlegg. Ya nos pareció más serio tanto ciclista. Pero llevamos varias cornadas y más trayectorias. Paquillo fue un palo gordo. Contador fue el siguiente y ahora Marta Domínguez. Ciclistas y atletas… los deportes más duros, ¿no? Quizás sea sólo en este mundillo. Pero me da a mí que no.

La cosa pinta mal. Evidentemente, nadie es culpable hasta que se demuestre, o sea que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Pero la cosa pinta muy mal. Otra vez.

Voy a hacer referencia a un último comentario de alguien, además de conocido pornógrafo, eminente cabeza pensante, Sr. Del Rosal: «sólo nos queda Nadal».

Qué razón tiene.

Personajes despreciables

Es una anécdota. Lo sé.

Después de todo lo que ha pasado en estos días, estado de alarma mediante, parace poco propio hablar de un tipo así. Pero es que me parece surrealista. Y demasiado cínico.

Resulta que el payaso ese del Bernie Ecclestone, ya saben, presidente y director ejectuvo de la Fórmula 1 —vamos, el que más manda en este circo que tanta pasta da—, recibió una paliza el otro día y le dejaron el ojo a la virulé.

El tío tiene 80 palos y más pasta que Florentino, que ya es decir. Quizás por eso me dé pena que aproveche que le han puesto fino para sacar más dinero. Ahora vende relojes con la cara amoratá y dice algo así como «Vean lo que es capaz de hacer la gente por un Hublot». En fin, que me da no sé qué, que este payaso saque dinero hasta cuando le dan de hostias.

Para los no iniciados, este tío tiene momentos inolvidables: en julio de 2009 en unas declaraciones a The Times elogió a Hitler, criticó los sistemas democráticos, se consideró detractor de la invasión de Irak en 2003 —dando a entender que estaba a favor del régimen de Sadam Hussein en ese país y de los talibanes en Afganistán— y propuso a Max Mosley, presidente de la FIA, como Primer ministro del Reino Unido (este es el que hizo una orgia vestido de nazi y del que cuentan que su madre era amiga ñintima de Hitler). Estas declaraciones tan polémicas hicieron que dos días más tarde pidiera perdón públicamente, pero el Congreso Mundial Judío pidió su dimisión y volvió a dar otra declaración suculenta: ahora los culpaba de la actual crisis económica mundial.

En fin, que yo no sé si desearles lo peor a estos dos impresentables es ético. Bueno sí lo sé. No lo es. Pero no lo puedo evitar. ¿Envidia? Más bien, repugnancia.

A ver si en la próxima paliza a cualquiera de estos dos montones de mierda los castran y se ponen a anunciar viagra.

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