Archive

Archive for 28 febrero 2010

Ahora Chile

Comienza Marzo. Y deja otra noticia trágica.

Esta vez tembló Chile. Las imágenes de la gente aturdida buscando a sus familiares, desconsolados al ver el estado de sus entornos cotidianos vuelve a llegar a lo más profundo de nuestros corazones.

Horribles momentos, como hace poco pasó en Haití.

La presidenta Bachelet ha tomado unas medidas urgentes para asegurar el abastecimiento de alimentos de primera necesidad para los damnificados, lo que unido a la habitual picaresca que surge en estas situaciones ha provocado desórdenes y más dolor en la ciudadanía.

Lo único que hay que esperar es que todo vaya poco a poco cicatrizando y que todos nos solidaricemos con esta pobre gente que sin comerlo ni beberlo ha visto cómo su vida se ha perdido en gran medida para siempre.

Categorías:Uncategorized Etiquetas: , , ,

Pub nº15: Scruffy Murphy’s

No sé si fue la lluvia o la ausencia de varios de los pilares básicos (Espáriz & Rodríguez) o, por qué no, incluso la también falta de otros acompañantes de excepción (Escobar, Papote, Chuchi, Rubén…), pero la noche comenzó algo apagada. El cielo gris y la lluvia insistente tampoco ayudaba.

Nos presentamos a la par los ex-averno con Del Rosal en el Scruffy Murphy’s. De las Barras llegó más tarde. El pub, escondido en la calle de la Palma 47, tiene a primera vista una pinta extraordinaria. Especialmente en lo que a decoración se refiere. Incluso puede parecer en ciertas zonas que se excede. Un barroco irlandés en toda regla.

La distribución es sencilla. Una barra alargada, paralela a la cual se circula y a los extremos dos espacios tranquilos, recogidos que siempre gusta encontrar en los pub irlandeses. Además, tiene una planta baja por la que se llega a los lavabos y que se completa con otra sala (apagada y medio cerrada el lunes por la noche) que amplía aún más el espacio para los bebedores del mundo.

Por ese lado, nota positiva. Pero es de suspenso gordo la forma horrible de servir la Guinness. Hay ciertas cosas, que ya hemos apuntado, que deben seguir un catecismo especial y servir correctamente las pintas es una de ellas. Con decir que la segunda que pedimos fue de Murphy (o algo parecido) se explica todo. La música tampoco es que fuera sacada de un bar de Dublín, pero no es la peor que nos hemos encontrado por ahí.

El camarero era majete, pero estaba encelado con su ordenador portátil y su facebook y quizás debería haberse preocupado algo más en servir correctamente las pintas.

Obviamente, y a pesar de ser lunes, había fútbol en la tele (algo imprescindible en un bar irlandés… deporte en la TV). El precio, otro punto sustancial, fue excesivo. Quizás justificable por el lugar en que nos situábamos (plena Malasaña), pero demasiado caro. Hemos estado en pub igual o más céntricos y los precios fueron mucho más asequibles (por ejemplo, The James Joyce).

Y una foto que nunca está de más. Empieza a convertirse en un clasicazo:

Después de haber olfateado, degustado, visto y sentido el 15 decidimos salir a la lluvia (como Manolo García) e ir al Estocolmo, un lugar en que el Míkel no dudó en zamparse una hamburguesa. Pensábamos acompañarle, pero vistos los precios optamos por acudir al centro de las operaciones habituales: Padrao. El bocadillo (barra entera) que nos comimos un servidor & Ortigoza fue de los que uno tarda en digerir, asentar y enviar por correo urgente a las alcantarillas de la ciudad una semana. Espectacular.

Jamoncito por aquí, cervecita por allí, chistes por acá y a las 00:00 tomamos la decisión de comportarnos como buenos cristianos e irnos. Era lunes y había que seguir madrugando bastantes días hasta llegar al finde.

No me canso ni creo que me canse nunca de decirlo: Padrao es único.

Para terminar destacar el penosísimo espectáculo ofrecido por el Sr. de las Barras. El caballero, que está empeñado en demostrarle al mundo que es el tipo más trabajador de España (ojo, que curra de 8 a 3) bostezaba, se caía, cerraba los ojos, gruñía, protestaba y sólo pensaba en ir a la cama a dormir. Decimos de Rodríguez, pero la realidad es que aquí el caballero está para el arrastre. Camilo tenía que levantarse a las 5 y ahí estaba dándolo todo. No quiero verter acusaciones demasiado gruesas o ser injusto, pero lanzo la pregunta y espero que los acompañantes al 15 la respondan: ¿está el Míkel acabado?

Sin más, dejar constancia de que el 15 tuvo cosas positivas, pero desde luego pienso que no ocupara plaza en el top ten de este macro-recorrido.

Urtain

Hacía ya unas fechas que no iba al teatro. Sin embargo, la deuda ha quedado saldada.

En Alcobendas he asistido con Mentxu a la representación de la obra estrella de la temporada y que casi con total seguridad va a arrasar en los premios Max de teatro: Urtain.

Aciertazo. Y todo mérito de Molly, como casi siempre. El montaje es espectacular y la historia, real y cercana, conmueve por la crudeza y la pasión.

Tal vez, no haya mucha gente que responsa sí cuando se le pregunta si conoce la figura de José Manuel Ibar Azpiazu. Quizás al decir Urtain ya cambie.

Boxeador de Cestona (Guipúzcoa), se inicia en el boxeo cuando promotores y empresarios ven en él una opción de ganar dinero. Un tipo “con pocas luces” como dice en un momento dado de la obra su manager, pero con mucha fuerza. “Un torrente, un huracán, una fuerza de la naturaleza” le recuerda el periodista Manuel al propio Urtain, ya viejo, que escribiría años antes, en los momentos de los continuos KO en plena España franquista. Y es que decían de Urtain que era pura fuerza, pero no demasiada técnica. Siempre se le reprochó.

A mí me ocurre una cosa. No soy un apasionado del boxeo. No lo sigo demasiado. Pero más de una vez ya he dicho que sí admiro las historias de boxeadores. Como las que Bill Shankly les contaba a sus pupilos del Liverpool.

La obra emociona. Desde el punto en que transmite la decadencia de un “buen hombre vasco de campo” que engañado, abandonado y arruinado advierte la farsa en que estuvo viviendo todos sus supuestos gloriosos años hasta suicidarse. La vida real de un tipo tradicional, de un regio vasco, que no puede con el mundo de complejidades al que se enfrenta.

Porque ese mundo es, además, la grisácea y atrasada España de la última etapa de Franco.

Además, muestra otro ejemplo del peligro que supone dejar el estrellato y las dificultades de adaptarse a la vida cotidiana. Los ejemplos son múltiples y no tan lejanos. Creo que los tenemos en la cabeza.

Por otro lado nos encontramos con el Urtain utilizado para la propaganda del régimen. «¿Qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio?» repite continuamente.

Dice el director, Andrés Lima, «Urtain fue utilizado como símbolo, como marca. La del toro, la del coñac, la España con dos cojones, la España de raza que tanto gustaba a Franco. ¡Y encima era vasco!».

Hay que reconocer que la compañía Animalario ha hecho un trabajo sensacional. La composición, el montaje musical, la puesta en escena, la escenografía… el conjunto es extraordinario. Actores versátiles, hábiles en la interpretación. Mucho talento ciertamente. Especialmente Roberto Álamo. Espectacular. Actuación brillantísima.

Da miedo pensar que un corazón puro pueda llegar a corromperse de tal manera por diferentes circunstancias. La obra comienza y termina con una muerte. Cada uno de los Ibar (Urtain y su padre) son los dos extremos de una cuerda de orgullo, fanfarria y honor que sucumbe al acabar en manos de la gente cruel y despiadada que pulula por el mundo.

No se la pierdan.

Categorías:Uncategorized Etiquetas: , , , , ,

Pub nº14: Larry’s Bar

Podría empezar con el mítico “Decíamos ayer” de Fray Luis de León.

Porque… todo es nuevo. Como la gente que formamos este pútrido lugar bien sabrán: google se encargó de jodernos hasta límites insospechados. El caso es que elalbasiempreesdifusa.blogspot.com ha desaparecido. Y no volverá.

Pero a cambio elalbasiempreesdifusa.wordpress.com le sustituirá. Con la misma clase, la misma mala leche, la misma ironía y la misma cerdez que por aquí se estila.

Poco a poco intentaré (gracias a Del Rosal) ir recuperando los anteriores post, hasta completar la estructura completa. Hay un pequeño problema con las fotos, porque parece que han medio desaparecido, pero algo se nos ocurrirá. La esencia, es decir, el texto, el pensamiento de cada uno de ustedes, sus inteligentes y mordaces comentarios permanece. Esos insultos insuperables. Y eso es lo verdaderamente importante.

Les pido, por favor, que se hagan un nuevo perfil en este neolupanar y respeten sus nombres originales para seguir disfrutando con los Mariano de Oz, Vicente Rojo, Penépolis, AsstoMouth, Atticus Finch, Mentxu, miles y miles de Anónimos (sigan respetando su “anonimez”). Será una etapa interesante, desde luego.

Pues bien, como decíamos ayer, el pub 14 iba, en principio, a estar fundamentalmente dedicado al Finbar´s, ese emplazamiento que tanto y tan bien conoce Espáriz (en estos momentos estará volando). Tras confirmar que el yanqui en ciernes no podía asistir al 14, medio improvisamos uno: el Covent Garden, en Doctor Fleming 31. Hete ahí que ya íbamos con la mosca detrás de la oreja cuando descubrimos que eso era más guiri que otra cosa. Ni un cartel de Guinness ni un trébol ni un tucán.

Los grandes hombres (y mujeres) se distinguen, entre otras cosas, por su capacidad de improvisación. La reacción fue inmediata. Como cuando el Míkel huele comida o Del Rosal una mujer ávida de sexo. Larry’s Bar.

Aparentemente algo cutre, relativamente apartado de la calle, con sensación de guarrez. No sé, que no apetecía demasiado. Pero allí que fuimos. Y yo creo que hicimos bien.

El sitio es un pub irlandés. No sé por qué coño lo llaman “Bar”. Eso es un Pub. En fin. La cuestión es que lo pasamos bien. Con la baja de Espáriz, allí nos juntamos Del Rosal, Ortigoza, Barra, Rodríguez, el Papo y mi menda.

Destacar su amplitud. Una sola planta, pero bastante grande. Decoración aceptable (incluyendo un cartel muy chulo en el que aparecía un John Wayne medio pintado y otras imágenes que te recordaban indefectiblemente a Irlanda), iluminación correcta, música también buena. En definitiva, buena elección. No será el pub más votado, pero desde luego no quedará de los últimos.

Y un dato (o conclusión) a la que todos llegamos: ¡¡qué calidad a la hora de servir las pintas!! Espléndidas. De temperatura, de cuerpo, de tiempo empleado para servirlas. Así da gusto. En ese punto, un 10.

Teniendo en cuenta que habíamos quedado con el Sr. Espáriz en Sanse para despedirnos de él durante mes y medio, fuimos a la Haka y nos tomamos una cervecita más, cortesía del caballero.

Noche agradable, conversación extraordinaria, un Míkel sublime (como casi siempre) y he de decir que un Rodríguez fantástico (hacía tiempo que no me reía tanto con los comentarios del Sr. de Oz). El Papo, por su parte, debió flipar con nuestra taradez a la hora de elegir garito.

Comentar (no olvidarlo) esas peazo de pizzas que nos zampamos en un 2×1 jincho (o gincho, no sé) en una oferta cutre que había de un local cercano. La llamada que Ortigoza (ojo, que al artista le ha dado un calambre -por exceso, de ejercicio, parece-) tuvo que hacer para que los deficientes se enteraran fue de época.

Del Rosal (trabajando para Bebedores Magazine como un loco) y de las Barras, por su parte, siguieron discerniendo cómo se reparten el abono del Madrid. Viendo la debacle patética y vergonzante del Madrid en Lyon (como no seamos capaces de remontar la situación sería directamente para hacerse del Rayo), no sé yo muy bien para qué.

Poco más. Seguimos nuestra rutina habitual, si les parece. Notas, comentarios, apuntes, clasificaciones y por supuesto una tonelada de insultos, mariconadas, taradeces, groserías y salvajadas a partes iguales espero se sigan brotando en este renovado blog. Muera Blogspot. Viva WordPress.

En principio, el lunes el 15.

Dios salve a la Guinness.

Pub Nº 13: O´Connors Irish Pub

Hace ya muchos años de esto. Memoria fotográfica.

El programa de radio en Onda Cero. El penalti. J.J. Santos, J. Manuel Muñoz, Alfonso Azuara, Enrique Ortego y Tomás Guasch.

Típica entrevista en período en que no hay fútbol. De esas que diría Del Rosal “para rellenar”. 5 tíos dedicados al mundo del deporte entrevistaban de forma algo irreverente a Yvonne Reyes, creo recordar.

En un momento dado, alguien se metía con Azuara. Le aseguraban que a las mujeres les gustan mucho más los hombres sin barbas ni bigotes, es decir, bien afeitados. El bueno de Alfonso Azuara contestó sabiamente: “un beso sin bigotes, es como un huevo frito sin sal”. Risotada máxima. Respuesta ingeniosa. Talento puro. Especialmente entonces.

Un irlandés sin Guinness es como un huevo frito sin sal. Parafraseo al creador.

¿Qué clase de pub irlandés, que se precie de serlo, se planta un viernes por la noche sin un solo barril de la esencia de Irlanda? No hay perdón. No creo en penas capitales. Pero, en este caso, no hay perdón.

Lo peor es que eso sí es un pub irlandés en lo que a entorno se refiere. Son ya muchos años en que el O’Connors Irish Pub se codea con los mejores de Madrid. 2 plantas, madera autóctona, decoración cien por cien adecuada, música conveniente. El sitio es muy bueno. Pero el viernes 12 de febrero por la noche no tenían Guinness. No hay abogado que pueda salvar a un acusado así. Ni Atticus. De verdad que no.

La noche, a mí al menos me lo pareció, fue extraordinaria. De las mejores que recuerdo en conversación. Los clásicos: Espáriz (13 de 13), mi menda (13 de 13), Don Miguel (12 de 13), Ortigoza (11 de 13) y Del Rosal (11 de 13) más dos maravillosas féminas: Mentxu y Noelia (la enfermera, por si alguno extravió el nombre).

Y un apunte: ¿no hay cierta querencia de Don Miguel a tocar pechos, sean los que sean?

La foto de la nena de Chuchi presidió la mesa, varias pintas de Carlsberg rubia (ni Atticus los salva, repito), temas variopintos (como que el que suscribe se hizo 10’5 km en 1 hora en la cinta o que Míkel afirmaba que en el parto el dolor psicológico del padre es directamente proporcional al que sufre la que dilata bestialmente, o que Espáriz se va en horas al imperio donde hay que contestar si participaste en el holocausto para poder entrar).

Por supuesto, otro de los asuntos primordiales fue la fiesta de disfraces a la que ayer sábado tuve el honor de asistir junto a mi querida Mentxu. El resultado es… bueno, defínanlo ustedes:

He de decir, que para disfraz de verdad el de Mentxu (que se llevó el premio a la más sexy). Las japos siempre ponen mucho. Innegable.

Ciertamente lo pasamos de lujo. Muy bien. Y aunque la peluca me costó 2´5€, la inversión (exagerada teniendo en cuenta que pensaba gastarme 0€) se puede considerar que fue buena.

Sin más, recordar en este día de San Valentín que los humanos no nos enamoramos por el corazón, si no por el cerebro. Con lo cual, hay cosas que todavía se explican menos. En mi caso, he de decir, que soy un tío afortunado. No sé si con el corazón o con la cabeza. Eso me da igual.

Esta semana iremos al 14. Será el último antes del periplo yanqui de Espáriz. Por eso mismo, le cedemos el turno y él propondrá y dispondrá el emplazamiento.

Hasta entonces, pasen buen día.

Pub nº12: St. Patrick’s Abbey Tavern

Sensación peculiar la que creo que nos dejó a casi todos el 12. Paradójica al menos.

El emplazamiento es espectacular. El pub es enorme, con varias zonas claramente diferenciadas, con 2 barras, un comedor, una parte exclusivamente pensada para la tranquilidad, al amparo de la biblioteca, varias pantallas de televisión… y todo con la particularidad esencial: la decoración hace que inexorablemente te traslades a una abadía de época.

Hacer notar que probablemente de los 50, será el que más fachada tenga. Hablamos de dimensiones verdaderamente llamativas.

Esas vidrieras, arcos apuntados, la propia fachada, con ladrillo y madera traída desde la mismísima Irlanda, según he podido saber, un retablo del siglo XVI… un templo de la Irlanda de hace 500 años.

Sí… pero no sé. El Ferlein me comentó que tuvo la misma sensación. Este pub era un sitio al que había que ir, pero ¿de verdad es el reflejo de un pub irlandés? Quizás no de la actualidad.

Las pintas fueron convenientemente engullidas, bien mezcladas con recuerdos estorakiles (no en vano, el Mote y el Papote fueron cómplices de esta ruta por primera vez), un partido esplendido del Getafe que no bastó para tumbar a un mediocre Sevilla y Rodríguez & Barra tuvieron el placer de degustar una hamburguesa de la casa. Ya dirán qué tal fue la cosa.

El precio, el mismo que el día de The Corner´s Clock, como las tapas o el tipo de camareros. No en vano, el dueño es el mismo en ambos garitos. 5’80€ la pinta es a todas luces excesivo.

La nota curiosa de la noche la puso el sin par Sr. Ortigoza, que vino de jornada de curro desde Vitoria con su señorita Murillo (por méritos propios, pareja de honor de 2010) completamente trajeado, afeitado, peinado. ¡¡Impoluto!! (Ahora sí). Ese no es nuestro cerdo, que nos lo han cambiado.

Del Rosal siguió con su campaña de trincheras, de púgil encajador ante las brillantes acometidas, por parte de los presentes, sobre su operación Zumbarse a la oronda. Vamos, desde Objetivo Birmania no veía yo una apuesta de tamaña complejidad. Mientras, el Míkel ya trabaja en otra alternativa con forma virtual de manceba.

Por cierto, después de que hemos tenido que esperar tanto las fotos (lamentable y vergonzante lo del cerdaco gandul y marmotil de Espáriz), procedo a añadir lo que puede empezar a catalogarse casi como un clásico: el Míkel y su periódico.

Como apuntábamos, Escobar y López Serrano fueron los invitados estrella e hicieron méritos para ser recordados. El Mote se volvió sólo a casa y el Papo fue el culpable de que el próximamente exiliado yanqui y mi menda acabásemos en el Haka tomando un par de copillas.

Por cierto, Sr. Espáriz, ya tengo el pasaporte, además de haber solucionado los papeles en la seguridad social, en el banco y por fin haber comprado ese vídeo que me ayudará a migrar las tropecientas horas de fútbol de VHS a DVD. Todo el día con el coche de arriba para abajo. Joder.

Lamentar profundamente la abominable manera del Sr. Barra de escaquearse en las postrimerías de la noche. Rodríguez tenía la justificación de su señora, pero lo de él no tiene perdón. Encima, ¡¡habiéndose echado siesta!! Esto tiene una exégesis contundente: ¡¡¡mundo viejuno!!!

Y citarles para un 13, el día de mañana, en el O’Connors.

Pub nº11: The Clover Irish Pub

La segunda elección de Don Miguel Barra sí dio en el clavo. Para que luego la gente no crea en las segundas oportunidades ni en lo de segundas partes. The Clover dio la razón al banquero.

Pub alejado del típico centro madrileño (Fermín Caballero, 6) con una cierta semejanza en su fachada al The Corner´s Clock. Por dentro, destacar que pese a poderse considerar “pequeño” estaba muy bien distribuido. Diáfano comentó acertadamente el ínclito Ortigoza.

Los protagonistas, los de casi siempre: 7 hermanos para 7 birras (algo así era la peli, ¿no?). Chuchi será papá en breve (mayúsculo elogio… y a su señora loas perennes). Don Miguel y su Emilio Tucci volvieron a hacer alarde de elegancia inherente al sujeto. Crack absoluto.

Rodríguez hizo la goma al final, probablemente pensando en la jornada maratoniana de hoy, jueves. Del Rosal dudando y haciendo cálculos para tanta boda, tanto viaje y tan poco trabajo. Fermín, aunque diga lo contrario, ya está pensando en Yanquilandia. Y Ortigoza en Málaga y en Cuenca… producto nacional, ya se sabe. Mi menda haciendo números. Duros tiempos, éstos.

Las 3 horas que minutos arriba o abajo permanecimos en el garito deben circunscribirse en torno al paso de gigante que el Sevilla ha dado para la final de Copa, el penoso partido del Rayo en Córdoba, unas pizzas (dos de una y una de la otra, ésa con “sebosha”) y 4 pintas. Y calendarios. Trápani… puede ser que esté más cerca de lo que parece.

Las chicas que servían eran majas, sin duda, pero la cerveza no podía estar peor servida. Infame manera de rendir honores al país del trébol. Se desquitaron invitándonos a la cuarta ronda. Si hago memoria, creo que son los primeros que nos invitan a una ronda completa (bastante mejor que el patetismo de The Corner´s Clock). Y en general con el precio. Excelente.

Espáriz tuvo una intensa charla con el dueño del bar sobre aquesto y aquello. Consejos para llevar un irlandés. Relaciones públicas, contactos…

Y nos comportamos como tenía que ser. No caímos en la tentación del Dublineses y decidimos migrar a casita. Acertado.

El sabor de boca fue, por tanto, bastante bueno.