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Archive for 29 octubre 2008

Crisis

Lo he hablado con varias personas y es indignante.
Cierto que para los que no somos más que curritos y que tampoco conocemos las entrañas (seguro que más sucias de lo que desde fuera inferimos) del mundo capitalista, el horizonte no está a una llamada de teléfono o en el parqué de una bolsa o de otra.
Resulta que desde hace ya un tiempo nos persigue la crisis. Dichosa palabra. Para el que suscribe la crisis viene a traducirse en dificultad para encontrar mejor sustento y mejores condiciones. Para pagar la letra o para cualquier actividad que exija. Que exija lo que sea, sobre todo si la cuenta corriente está al otro lado.
¡Qué coño! Nosotros tenemos crisis todo el año. Algunos toda la vida.
¿Diferencias? Sumémosle a toda esta caterva de lindezas, miedos a despidos, incertidumbres variadas y recortes presupuestarios (domésticos). El panorama no puede ser más divertido.

Entonces…¿qué tiene esta crisis? Que la sufren los que provocan las nuestras. Los peces gordos, los Fernando Martín, los bancos, los putos bancos para los que trabajamos toda la jodida vida. Esos usureros que alimentan el mundo capitalista de la libertad de acción, de cátedra y de avaricia.

“…Que se jodan…”. Así habría que tomárselo. Pero claro. Esto del sistema libre tiene una pequeña pega: el efecto dominó. Caen los que nos violan y caemos nosotros.
No me digan que no parece una película de la Edad Media de señores medievales, Torre del Homenaje y campos anexos con “Del Culones” laborando (y labrando) como esclavos hambrientos.
Si hilamos finos y buscamos más paralelismos nos damos con 1776, con 1789, con 1820, con 1830, con 1848…Sí señores, Reincidentes tenía razón…La historia se repite.
Pero ya, lo último para plantearse seriamente coger los palos e irnos al monte con el “Somos más” bajo el brazo es pensar que el Estado (o sea nosotros) tiene que estar inyectando capital (o sea nuestro dinero) para salvar su culo (o sea el de aquéllos que percuten el nuestro) y que la rueda no deje de girar.
Y si no fuera poco, sale la basura que gestiona el Banco Santander para afirmar que lo mejor es que cualquier tipo de “ayuda” que se ofrezca por parte del Estado (repito, nosotros) no debe salir a la luz pública. Obviamente hay cosas que no sabemos y que no quieren que sepamos. Probablemente en ese caso, los palos se convertirían en armas blancas.
Resumiendo: trabajamos como esclavos para que unos pocos manejen nuestro dinero, se forren (básicamente) con el amparo de la libertad capitalista que permite oportunidades a todos (FALSO) por igual, para que luego si la cosa sale mal, se nos exija ayuda para seguir jugando y encima no se nos quiere informar de a dónde va a parar el nuevo desembolso.
Cualquiera que me conozca sabe lo que pienso sobre la praxis del sistema comunista. El sistema capitalista no parece ser tampoco la solución, por mucho que nos vendan que estas crisis son consustanciales a su ser. ¿Un híbrido? ¿Matices? ¿Revolución?
No lo sé. Quizás Bernstein apuntaba en la buena dirección.
Pero, una cosa. ¿Y si Marx tenía razón?

Chichas

Otro fin de semana plagado de contrastes y de sensaciones encontradas. Se puede decir que estamos aprovechando el tiempo, aunque también se nos escape de entre las manos.
Podría hablar de un millón de cosas, pero quiero centrarme en la polémica suscitada el sábado por la noche en el bar La Misión de mi coleguita Rubén.
Todo parte de la ya lejana lucha entre Rodríguez y Don Miguel acerca de cuál de los dos tipos está más afectado por lo que los puristas conocen como sobrepeso.
A ojo de buen cubero la cosa está igualada, aunque posiblemente las últimas gastroenteritis y enfermedades de Rodríguez le han provocado un adelgazamiento express que le permite dejar en lo más alto a Don Miguel.
Ya en nuestro viaje por diversas grandes ciudades este verano, una báscula vienesa dejó constancia de ciertas evidencias numéricas, aunque también es cierto que José Luis más de una vez ha hecho gala de su multilorza en público, con lo que la cosa puede decirse que está igualada.

El Mote (en su caso habría que hablar de anorexia) en su afán por suceder a uno de los implicados en el tema de envío de correos “peculiares” nos ha mandado una noticia que quizás podría explicar algo de lo que está sucediendo.

En fin, la duda planea evidentemente entre todos los que conocemos a los dos protagonistas de esta lucha. Recomiendo leer a Rabelais antes de votar en la encuesta que abre esta semana nuestro particular “Lo que España vota va a misa”.
Por cierto, no se me olvide hacer mención de lo dura que ha estado la lucha en la última de las encuestas sobre el futuro que merecería la excrecencia de la casquería al curry (Pérez de Albéniz dixit): esta buena anciana debería ser la mascota del programa del Wyoming en los próximos 20 años.
Sin más, a ver cómo se presenta esta semana en la que bajarán severamente las temperaturas y esperemos que el cansancio no impida empezar a tratar ciertos manuscritos del gran Fernando Fernán Gómez.

La estirpe de los grandes

En estos tiempos de momentos existencialistas y preguntas pueriles condenadas a ser resumidas en un por qué, me ha dado por preguntarme la verdadera razón de haber empezado con esta revolución que esperemos acabe en algo bueno.

Yo siempre me sentí atraído por el mundo de las letras. En casa siempre viví rodeado de libros, de citas y de periódicos. Imagino que unido a mi pasión por la radio (el verdadero motor de mi decisión universitaria) acabó por definir las piezas del puzzle.

Lo que tiene la vida es que las situaciones y las circunstancias van modificándose. Todo va mutando con imperceptible precisión. Soy de esos de los que piensa que, salud mediante, cuando nos juntemos todos para comer dentro de muchos años podremos contar muchas anécdotas sobre los diferentes lugares por los que nos hemos movido. Laboralmente, sentimentalmente, académicamente etecé etecé etecé.

Hace ya tiempo, pero recuerdo cuando me gustaba tanto el despreciable De la Morena. O cuando me entretenía leer columnas de medio pelo de periodistuchos que difícilmente tendrían cabida a día de hoy debido a sus felonías ortográficas.

Esto ha cambiado. Es lo que tiene el ir leyendo más. El ir moviéndose, comparando, analizando…

Hay equilibristas de la palabra, funambulistas del verbo, creadores de composiciones ejemplarmente asentadas en una idea o concepto bien expresado que te permiten paladear el arte de la literatura en forma de ensayo o de columna de opinión. A mi modo de ver el diario El País tiene (sobre todo en deportes) los talentos más despampanantes. Antaño Santiago Segurola o Julio César Iglesias, por ejemplo. Hoy Diego Torres o John Carlin. Pero de un tiempo a esta parte, me tiene ganado Enric González.

No hay artículo que no devore con rebosante admiración y sana envidia. Es difícil poder escribir mejor. Una ingeniosa combinación de elegancia descriptiva y manejo de la documentación como apoyo para crear obras de arte de poco más de 300 caracteres.

Lo bueno que tiene este tipo de artistas de la palabra es que no pertenecen a un ente editorial. Al menos no demasiado. Sólo así se entiende la maravillosa loa de Enric González a Arcadi Espada por su espacio en elmundo.es en el que de forma subjetiva critica ciertos apartados de las ediciones del periódico del inefable Pedro Ojete. Por cierto, Espada, otro gran exponente de lo más relevante de la mezcla entre periodismo y literatura.

¿Se imaginan a Pepiño hablando así de Martínez Pujalte? ¿O a De la Vega alabando la labor de De Cospedal? Vaya…como que no. Vaya comparación, la mía.

Enric González es de otra estirpe. Y me da que no soy el único que lo cree.

Il y a longtemps que je t´aime

Tengo una forma muy personal de calibrar si una película me ha parecido especialmente buena. Es una sensación paralela a la que me embarga al leer ciertos artículos. Es decir, un espacio relativamente asimilable en poco tiempo en que se te acerca a un tema variopinto, pero que te exige buscar y reflexionar.

Yo no engaño a nadie. Disfruto viendo ciertos títulos de los que podríamos calificar como mediocres. A todos nos viene a la cabeza la escena del tronco como paradigma. Son historias que no reclaman nada a cambio.

Pero hay otras en que su profundidad te arrastra, tiempo después incluso de haberse evaporado el último crédito.

Il y a longtemps que je t´aime
. Una maravilla nacida en Francia que se columpia entre la soledad, la incomprensión, el amor, el dolor, la lágrima y la sonrisa.

Es un alegato en favor de la creencia de la esencia generalmente buena del ser humano. Y por ende de lo erróneo de juzgar y moverse entre ideas preconcebidas, algo, por otra parte, difícilmente evitable. Así somos.

Es una historia que muestra en un rostro, en una mirada y en una lánguida existencia la crueldad del destino en tantas y tantas situaciones. La ausencia de respuestas, de significados, la ausencia metafísica de un porqué.

También quiere dejar constancia esta obra de Philippe Claudel de lo importantes que son las segundas oportunidades. Las que te dan. Y las que te das. Posiblemente estas últimas son aquéllas que se esconden entre tinieblas, circunstancias grotescas y figuras amorfas.

La película tiene la gran virtud de concentrar pequeñas realidades que va desarrollando con diálogos reveladores y una caterva de detalles coloristas propios del escritor que hay detrás dle objetivo.

No es difícil de entender tras las casi 2 horas de metraje que las emociones se condensen en un punto equidistante entre la pena y la alegría. Entre lo irrecuperable y lo venidero.

Es tremebundo pensar la cantidad de intrahistorias que soportan los pueblos, que se suceden a nuestro alrededor diariamente y que desconocemos, lo cual no es óbice para seguir etiquetando y marcando desde la distancia.

No dejen de acercarse a ver el film, aunque sólo sea por ver la inconmensurable actuación de Kristin Scott Thomas. Difícil encontrar mayor expresividad y mejor reflejo de todos los matices del dolor en unos ojos y una mirada.

Confío en que Rodríguez, Don Miguel, Del Rosal, Espáriz, Sánchez, Alonso, Escobar y tanto seguidor del buen cine europeo se desplacen hasta una de esas salas olvidadas en las que tantas preciosidades cinematográficas esperan a que las veamos, antes de prejuzgarlas y abandonarlas.

En blanco

Nada. Se sigue confirmando con los miembros de este cutre lugar aquello de que “lo que España vota, va a misa”. Ha estado la cosa ajustada, pero nuestros representantes más votados han sido claramente reconducidos a lo que debiera ser su verdadera labor. Hay que ver…

Me han dado un toque de atención varios ilustres compañeros de este lupanar cibernético: ha bajado la periodicidad de publicación y la calidad de lo aquí expuesto. Pido árnica. Ya saben que los momentos en las últimas fechas consumen la poca energía que pudieran expeler mis fatigadas neuronas. Pero la colleja queda anotada.

Realmente no tengo más que decirles. Este post queda abierto para que el que quiera ponga lo que le salga del culo…vamos, como siempre.
Pero como yo estoy harto de proponer un tema que es automáticamente obviado, omitido, escupido, gorjeado y enviado por correo urgente a mejor vida, hoy cedo el honor a cualquier infecto personajillo que quiera analizar la actualidad, hablar de la cafrada de la Uefa o de los cerdos ingleses que nos llaman racistas. Si quieren comentar la impresionante selección española de fútbol que nos representa o describir lo que piensan de la crisis y de la vergonzante sensación de que los que menos tenemos le salvamos el culo a los cabrones que se forran a nuestra costa.
Lo dicho, estoy muy cansado y no me apetece proponer ningún tema. Espero que ustedes tengan a bien escribir cualquier sandez (comme d´habitude) y a partir de ahí, todo permitido.
Como diría Rado, mandar “un brazo” a todos los que no están en su mejor momento. Vendrán tiempos mejores (me lo aplico) y seguro que podremos sonreír a plena mandíbula.
Antes de despedir este último de los post que culminan la pobre etapa de la primera quincena de Octubre y esperando mayor pedigrí en futuras publicaciones, incidir en la patética muestra del peor periodismo de ese anormal que habla en la SER por las noches (a ver si ahora que se está hundiendo Prisa se cargan a este lastre).
Arriba ese animo, señores Lo mejor está esperando. No olvidemos que estamos vivos y que ya habrá tiempo de bajar la mirada y enjugar lágrimas cuando, parafraseando al poeta, nos toque “hallar el hueco apropiado, el nicho en el alto muro y afrontemos con serenidad lúcida la inevitable muerte”.

Los Secretos

Este fin de semana se ha bañado en la intimidad de Los Secretos.
Por todo el concierto sobrevolaba la sempiterna melancolía del grupo “del desamor” como los bautizó Zurita. Esas letras envueltas en sana tristeza que siempre han contado con mi beneplácito y sé que el de mucha gente más.
Esos mismos que llenaron el viernes Las Ventas para homenajear una trayectoria, un estilo y una forma de entender la existencia.
Tienen algo de mágico estos Secretos. Esa aureola que los envuelve desde hace décadas ha tomado diferentes caminos, aunque ha conservado su esencia de nostalgia y del eterno retorno que promulgase Nietzsche.
Los Secretos buscan alcanzar su felicidad a la luz de un candil, al amor de la lumbre, a la vera de una lágrima que sólo tiene sentido si sale del depósito reservado para la ensoñación. Conviene no perder la perspectiva de quiénes son y qué pretenden.
Enrique Urquijo da vida al mártir fagocitado por su propia música, híbrido entre romanticismo y naturalismo. Él es el profeta de esta forma tan particular de entender la vida.

Y es que, obviamente, en la música como en la vida, deben existir los Fitos y los Sabinas o los Manolos Garcías que nos alegran el cuerpo dándole ese ´allegro´ necesario para no caer en la monotonía del criminal paso del tiempo. Pero no pueden faltar los exponentes de esa estirpe de artistas que le ponen letra a uno de los sentimientos fundamentales del ser humano: la tristeza.

Luces en la oscuridad

No esperaba menos. Todo el mundo que ha votado, lo ha hecho de forma idéntica sobre lo que debo hacer. 100%. Es que ni De la Morena se llevó el pleno en la primera encuesta. En fin… ¿halago o crueldad? Ahí lo dejo.

Mientras voy recabando información acerca del modus vivendi en el parque del oeste, sigo trabajando en el futuro cercano. Poco a poco comienzan a surgir ideas. Les iré contando.

En el infierno sigue haciendo calor, aunque el hecho de ver que hay ciertas puertas que, tal vez, pudieran abrirse permite respirar. En cualquier caso, habrá que estudiar posibilidades para abandonar el averno con la celeridad requerida.

Ojalá en el futuro podamos pensar que la época de la mega crisis coincidió con la mía (o al revés, si utilizamos el egocentrismo británico).

Poco más. Llega el viernes y un concierto esperado con Guillermo Mote. Sé que hay gentucilla (muchos de los que votan por mi exilio a la vera de Moncloa) que me insulta por ir a ver a Los Secretos, pero me da igual. Hay cosas que hay que merecen ser vistas y oídas alguna vez en directo.

Y bueno, me voy a sobar con algo de Rilke. Sí, ya saben, ese poeta de finales del XIX y principios del XX que tanto leen periodistas de la enjundia de Manuel Esteban o de Pipi Estrada.

No escribe mal, aunque no llega al nivel de Manuel Machado. Y desde luego no llega al de alguien que yo sé, que quizás algún día se gane la vida con esos versos maravillosos que le salen de ese órgano, muchas veces abstracto, que algunos llaman corazón.