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Archive for 31 julio 2006

SON MIS AMIGOS

Hoy quisiera dedicar estas subjetivas líneas a hablar de mis mejores amigos. Tengo la suerte, por qué negarlo, de poseer un gran número de gente portentosa que puedo considerar mis amigos y me enorgullezco de ellos. Pero, como todos y cada uno de nosotros, hay algunos que son, como algunos puertos del Tour: Hors Categorie. Me quedo esencialmente con cinco, con lo que así puedo utilizar la frase manida de que los verdaderos amigos se pueden contar con los dedos de una mano. Además, prefiero quedarme con la otra libre, porque siempre está bien tener una mano exenta de ataduras (no penséis mal).

Por partes:

Meñique: Creo que ese sería el Ferlein, o Fermín, o Fernando, o en su tiempo “el Borges”, o el mesero, tabernero, sirviente y vaya usted a saber. Tiene tantos nombres, porque uno sólo no podría compendiar la enorme cantidad de virtudes que se le conocen. Es capaz de dejarte sin habla recreándose en un gol de Jairzinho, como de servirte una cerveza con los ojos cerrados mientras te explica las causas de la demencia de Moratinos o recordar una frase de cualquier film de los 40. Un tipo genial.

Anular: ese no puede ser otro que el Mikel. Menudo personaje!!! Completamente indefinible o proteico, que diría el clásico, es este tocho de más de 1,90, siempre en sus hombros llevando ideas variopintas, creador de sediciosos discursos y de chascarrillos impagables, con una sonrisa que alegra caminos (especialmente mejicanos) allá por donde se deja caer. Figura del baile reconocida y bebedor incorruptible, he de decir que si no existiera el Mikel habría que inventarlo.

Corazón: Decir corazón es decir O´Connell. Lo mismo un solo de gaita y un verso de Lord Byron te retrotraen a una batalla en Stirling, que una meada fuera del tiesto y una derrota del Betis te reflejan a un hooligan de los que tienen un tatuaje con forma de perro. Cada vez tengo más claro que los dos O´Connell no pueden vivir el uno sin el otro. Una breve exégesis (va por vosotros amigos) me lleva a decir que es una de las mejores personas que he conocido jamás y que si tuviera un corazón más grande no le cabría en el pecho.

Índice: Por lo que conlleva esta palabra, Carlos del Rosal es su benefactor. Un hombre bueno donde los haya. Jamás tiene un mal gesto ni un desplante con nadie, todo lo contrario, un tipo dadivoso si se me permite la cursilería, amén de un cerebro privilegiado y un tío muy divertido. Si tuviera que imaginármelo, me vendría a la cabeza tomando cerveza en la haka, gritando un gol de España o riéndonos del, y con, el género antagónico. Opositor y merecedor de cualquier alabanza, este personaje me tiene ganado.

Pulgar: El Chori, sin duda. Todo un sabio de la vida. El rincón de Pepe ha calado hondo en nuestros interiores. Puede sonar a sacrilegio, pero este José Luis nada tiene que envidiarle al Sr. Coll. Sus gustos peculiares (su ídolo futbolístico es Bolo y el cinematográfico es Ozores, ) destacan entre tanta hipocresía y uniformidad como hay en esta sociedad, especialmente, porque todo lo que sale de este señor desprende simpatía. Futuro gran marido y mejor padre, por qué no decirlo, tenemos mucho que aprender del Chori.

Después de esta caterva de adjetivos, os emplazo próximamente a tomar néctar de cébada, cualquier noche ya sea en Padrao, en la Haka, en Odense o en León…

Se os quiere amigos.

No se lo digáis a nadie.

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“You are so beautiful”

Hay canciones que escuchas una y otra vez y no puedes dejar de hacerlo por misteriosas razones, dignas de estudio por parte de Freud, Lacan o Fromm. Me pasa de vez en cuando con melodías que te llegan dentro y que relacionas con situaciones vividas o no, esperanzas, tristezas, desencantos, lágrimas vertidas, algo que sueles inferir es amor…en definitiva, sensaciones tremendamente volátiles, pero a la vez que hacen que la viva merezca la pena…

Hoy vi “Atrapado por su pasado”, una de esas pelis, supongo que secundaria para muchos de los verdaderos cinéfilos, pero que de verdad me ha gustado sobre manera. Al Pacino es uno de esos actores que siempre me han llamado la atención por la planta que muestra en sus actuaciones. Me encantó en Donnie Brasco, por supuesto en los Padrinos, muchísimo en Esencia de Mujer o en Melodía de Seducción y en la de hoy no podía ser menos.

Pero he de reconocer que lo que no para de rondarme la cabeza y no ceso de tararear es ese “You are so beautiful” de Joe Cocker que baña la película en un par de ocasiones, sobre todo, al final, cuando concluye la acción.

Mira que la letra es sencilla y que el contenido lo es también, pero me parece maravillosa, seguramente por la sinceridad que transmite.
¿Quién no ha querido alguna vez decirle a alguien “You are so beautiful”?

Tal vez pequemos de poca originalidad, pero es que cuando la esencia de un sentimiento se puede expresar con pocas palabras, para qué estropearlo con redundancias o nimiedades. Ya lo dijo un sabio en el arte de hacer feliz a la gente que le rodeaba: Groucho Marx: “Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”.

Pues eso.

“You are so beautiful” by Joe Cocker.

You are so beautiful
To me
You are so beautiful
To me
Can’t you see
You’re everything I hoped for
You’re everything I need
You are so beautiful
To me

You are so wonderful
To me
You are so wonderful
To me
Can’t you see
You’re everything I hoped for
You’re everything I need
You are so wonderful
To me

You are so beautiful
To me
You are so beautiful
To me
Can’t you see
You’re everything I hoped for
You’re everything I need
You are so beautiful
To me

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Bobby Fischer, un pájaro azul

Cuentan que en Islandia el azul del mar es el más puro que existe en nuestro universo. De hecho, el glaciar de Vatnajökull, el más grande de Europa, merece la pena ser contemplado, especialmente entre Mayo y Junio, cuando el Sol nunca se pone. Debe de ser un híbrido curioso: la majestuosidad vital de nuestra estrella más grande en correlación con la sempiterna melancolía que se le ha atribuido al color del manto que suele cubrir a la Virgen María.

Debió de ser ese mágico azul el que atrajo al ex campeón mundial de ajedrez, Bobby Fischer, a pedir asilo político en Octubre de 2004, cuando desde meses antes se encontraba detenido en una cárcel de Japón por ilegalidades supinas en su visado. Y es que todo apunta a que el excéntrico ajedrecista quiso volar a tierras niponas por encontrarse allí su amada: Miyoko Watai, la presidenta de la Asociación Japonesa de Ajedrez, con quien se dice que se casó.

En marzo de 2005 cumplió 62 años en la prisión de Ushiku, donde permaneció encerrado desde el incidente con el pasaporte. En una «jugada» legal realmente inesperada, Fischer había escrito al Gobierno de Islandia en octubre de ese mismo año solicitando asilo político. El Gobierno de Islandia, tras aprobarlo el Parlamento, le ofreció la nacionalidad islandesa tratando de buscar alguna fórmula que le permitiera salir de la carcel de Japón. Desde entonces habita en Islandia.

La historia de Robert James Fischer, nacido en Chicago el 9 de marzo de 1943 no puede pasar desapercibida.
Tras obtener todo tipo de triunfos, victorias y reconocimientos, llegó 1972, momento en que debía enfrentarse al ruso Spassky por el campeonato del mundo. “El encuentro del siglo”, nombre con el que así se conoció, era por extensión, el reflejo de la dura realidad que rodeaba al mundo de la Guerra Fría.

La elección de la sede, los premios y las condiciones del juego aumentaron aún más los problemas para celebrarse dicho encuentro. Las peticiones del americano eran realmente pintorescas (incluso llegó a despedir a su representante por no estar de acuerdo con ciertas clausulas firmadas), pero finalmente el 11 de julio de ese año comenzó a jugarse.

Spassky había contado con hasta el momento con la ayuda de todos los analistas y grandes jugadores soviéticos en su preparación. Fischer no contó con nadie, sólo consigo mismo. Ganaría el mejor de 24 partidas.

Fischer perdió la primera partida. Se quejó de la presencia de cámaras de TV. Las cámaras se movieron al fondo del pabellón. En la segunda partida, Fischer llegó cinco minutos tarde y jugó durante treinta minutos. Entonces vió una cámara fija oculta y casi invisible, pidió que la retiraran (por el ruido) y al no conseguirlo se fue. Al cabo de una hora le dieron la partida por perdida. Sus posteriores quejas no sirvieron de nada y tuvo que aceptar seguir jugando (aunque las cámaras fueron totalmente retiradas posteriormente). Tras comenzar perdiendo por 2 a 0, terminó por imponerse por 7 a 3 y 11 tablas.

Por cierto, la final se jugó en…Islandia.

La vida y milagros de este prestidigitador del tablero ha pasado, en muchos casos, a un segundo plano debido a su convulsa historia personal, pero gracias a los ojos (también de color cielo) de una amiga que se posaron sobre “El ocho” de Katherine Neville comenzó este pequeño recordatorio.

El gran Rubén Darío en uno de los cuentos en prosa de su “Azul” escribía: “Hoy, en plena primavera, dejó abierta la puerta de la jaula al pobre pájaro azul”. Tal vez entonces ya supiera que alguien, alguna vez, necesitaría volar hacia el crepúsculo islandés.

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