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Archive for 29 septiembre 2008

Albas y ocasos

Esto pasa por tener un domingo por la noche en que tengo tiempo para pensar y no “he” de madrugar para ir a currar.

Son mis primeros 2 días sin curro en no sé cuantos años. Hasta que el miércoles no empecemos una nueva aventura laboral, estaré 48 horas en el limbo.

Y es lo que tiene. Me ha dado por modificar alguna cosa. Llevo un tiempo pensando en que no es lo mejor que según se entra en el ´Gugle´ y se pone mi nombre & apellidos aparezca este antro de perversión y procacidad de forma tan directa.

Uno nunca sabe qué tipo de estasianos, basureros o indeseables se cuelan hasta las entrañas de tu estómago. Y si es posible evitar que un lugar tan personalmente llevado no se llene de mierda no invitada, pues mejor.

Por descontado que su labor como críticos debe continuar, mostrando que lo mismo somos capaces de generar una oda a Fernando Alonso, que discutir abiertamente sobre Lesoto y su peculiar situación mundial o lamentar profundamente la pérdida del maestro de los ojos azules.

Por ejemplo, será interesante conocer cómo ha ido la copiosa comida preparada por el maestro Miguel a la que por causas totalmente ajenas a mi voluntad no pude acudir. Y qué tal pasó Del Rosal este domingo con su nueva situación de cojo interino etc etc…

Auro, muuuuuuuuuuuuuuuuuucho ánimo. Se acaban los adjetivos para ensalzar tu figura y tu maestría. Haremos lo posible por ir a verte al culo del mundo. Ni lo dudes.

Volviendo a lo que comentaba antes, no sé los presentes, pero me ha dolido especialmente la pérdida del gran Paul Newman.

Cuántas veces habré hablado con Espáriz de esos clásicos de G.Roy Hill con Redford o de ese Éxodo de unas 3 horas de duración. Y esa maestría con el taco o con los guantes o comiendo huevos…

Una pena enorme.

Son casi las 3 de la mañana, pero voy a ver la partida de póker más recordada del cine. En un fin de semana así (para mí de 4 días), creo que se lo debemos. Bueno y nos lo debemos.

Finales

Está siendo duro. Noto que mi último día en la casa en que llevo poco más de 3 años será difícil. Son muchas sensaciones encontradas y recuerdos vívidos que permanecen en la retina.

Ya les comentaré cómo acaba la jornada. Deseo encarecidamente seguir sabiendo de estos compañeros que dejo atrás.

Sé que les debo un post en que no haya más que insultos y desprecio hacia ustedes. Es curiosa nuestra forma de comunicarnos. Está implícito el afecto, pero seguro que preferimos meternos los unos con los otros.

Como digo, sé que les debo un post de fútbol, uno de tías y otro de cervezas. Temas recurrentes que solemos definir. Pero hoy no es el día. Concédanmelo.

Se me viene a la cabeza la canción de Calamaro que comienza con aquello de “Dicen los toreros, buena suerte compañeros y no es tan fácil como decir solamente adiós…”. Pues eso…

Y cambiando de cosas. Habría que detenerse unos segundos para analizar el robo de la radio de Fermín…para cagarse. ¿Y qué pasa con el “pagafantas”? Es que no sé nada de él. Rodríguez por lo menos da señales de vida.

Y Del Rosal y su lucha contra su nueva forma de vida bípeda. Bueno y su creciente amor por esa gran mujer llamada Laurita. Un día hablaremos más detenidamente del amartelamiento, de los chinos, de las miríficas y de la vida en comunidad.

Y bueno, decirles que ayer estuve con esa chica maravillosa y adorable que ustedes ya conocen, viendo la peli de Woody Allen (regulera) y me confirmó que poco a poco va a ir dejando de escribir en el blog, porque considera que es un lugar creado para desahogarnos y que no “pinta nada”.

Señores, estamos perdiendo una pluma fastuosa. No sé si nuestro cutre lugar se lo puede permitir.

En fin.

P.D. He hablado con el Míkel y he de decir que sigue vivo. Es más. Me ha invitado el domingo a una apasionante comilona en Chez Miguel, pero no sé si mi apretada agenda me lo permitirá. Por cierto, si me permite la licencia (y si no también), publico una foto espectacular del Fred Astaire de Sanse.

Ya no me podrá decir que sólo pongo sus peores y denigrantes imágenes.

Trabajos

Pues nada, que estaba yo en mi quehacer cotidiano, dándole las últimas vueltas a esta etapa que se acaba, cuando alguien ha nombrado a Sprocket, el perro de los Fraggle Rock. Y los comentarios han surgido, como las sonrisas cuando uno pilla las birras en Padrao.

Joder, qué grande era esa serie. ¿Quién de los pertenecientes a nuestra “quinta”, en su sano juicio no ha visto alguna vez esta serie? Inolvidable.

En fin, si es que cuando decimos que la década de los 80 ha sido lo mejor, es por algo.

Pero al tema que nos ocupa. Lo importante que es también coincidir en el curro con gente a la que aprecies. Es mi caso.

Obviamente, cada persona es un mundo y es difícil congeniar con todos, pero me parece importante llevarse bien con los que te rodean. Especialmente, porque los sueles ver casi más tiempo que a tu familia.

Me acuerdo de Don Miguel, que más de una vez ha amenazado con aplicar la fuerza para con algunos de los majos chavales de su departamento. O de Rodríguez, que no hace muchas amistades por donde va. Por ejemplo, el Perro sí que suele llegar más al fondo del asunto con sus colegas.

Dejo compañeros de trabajo, y más de un amigo. De los buenos. De esos a los que llamaré de vez en cuando para que me sigan contando cómo va la historia y si los estasianos siguen pululando por el ambiente.

Qué importante sería poder erradicar estasianos, casi tanto como reeducar coreanos o incluso apalear a los basuríticos que infectan este mundo con sus desperdicios.

Todo a su tiempo.

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Nueva estación, la misma lluvia

Nuevamente nos toca deslizarnos entre contrastes.

Ha sido un fin de semana completísimo. Rodeado de amigos por doquier, de alegría y sonrisas. De verdad, uno de los mejores que recuerdo. Aprovechando mejor que nunca los momentos y las situaciones que se presentan, ganándole terreno a las preocupaciones y sobre todo, acompañado de la gente que te completa.

Si es que hasta ganó el Madrid!! (no le digan a nadie que no vi el partido).

El caso es que los de siempre vuelven a llamar a la puerta para recordar la imperfección de este mundo amorfo. La lluvia ha acompañado.

Comienza el equinoccio de otoño con un regusto amargo.

Y el estasiano se va difuminando poco a poco, cual microscópica masa atómica por el espacio exterior.
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Insultos amistosos

Podría sonar mal si digo que me encanta discutir acaloradamente con mis amigos. Pero es tal cual. De vez en cuando, una buena refriega dialéctica es lo mejor para estirar músculos. ¿Saben por qué? Porque así se demuestra todavía más lo mucho que he acertado eligiendo su amistad.
Tras hablar oportunamente con mi sempiterno compañero de viajes, Don Miguel Castro (que no casto) Barra y el eterno guayabo Rodríguez y dejar claro ambos, en unos 5 segundos, que no estamos cabreados, me he dado cuenta de lo grandes que son estos tíos.
Tengo en la retina interesantes enfados que hemos sufrido en nuestras carnes unos con otros. ¿Quién no recuerda al de Coalición China molesto como una mona, en una de sus múltiples torrijas, porque era imposible que nos diera tiempo ir a las Canteras cuando además queríamos ir a Maspalomas? ¿O en Tejares, indignado porque a las 5 de la mañana con 10 grados bajo cero, decidimos irnos a sobar?
Y Fermín igual. Bueno…las broncas que hemos tenido con Espáriz. Joder, aquella sobre Alonso a las 8 de la mañana saliendo de la Haka. Dios, me acuerdo que al final me descojonaba. ¿Cómo se puede estar discutiendo a las 8 de la mañana después de una noche pasada por agua (graduada) sobre si Alonso no sé qué…?

O aquella jugando al billar en la primera prueba de los juegos paralímpicos. Que, por otra parte, tiene pelotas que nunca se terminaran. Pero bronca buena eh. Con insultos y todo, como mandan los cánones.

Buah y con el Míkel y Rodríguez…broncas semanales. Como las del O´Connell.
Claro…y ahora esperan que llegue la parte más suave en que digo que somos la caña y que bla bla y me caen hostias a mansalva por agradecer su presencia en nuestro quehacer cotidiano.
Así que no lo haré. Jódanse. No podrán insultarme por ello.
A cambio escupiré sobre el juego del Madrid ayer y sobre mi pésima elección al haber ido al Bernabéu en vez de quedarme en casa.
Interesantes días los próximos que se avecinan: oposiciones, cojos, cenas, despedidas, lágrimas, partidos, miedos, alegrías…
Siempre nos quedará el Loyber.

Cambios

Momentos de cambios.

A poco que nos paremos a evaluar el transcurrir cotidiano de nuestra vida, desde un punto de vista algo más objetivo, más distante, observaremos que hay una verdad irrefutable: nuestra existencia la gobierna el movimiento.

Nada es igual. Todo va mutando. Cambia nuestro cuerpo físicamente. Lo hace también nuestra mente. Y con ella, nuestros pensamientos.

Generalmente las aseveraciones más profundas que conozco, se basan en premisas tan sencillas y primarias como predicaba Tzara.

Recuerdo que alguien me dijo una vez: “no seas tonto, lo que siempre va a estar contigo…eres tú mismo”. Fíjense qué versión más gramaticalmente simple del onanismo metafísico.
Pero es que es así.

La aparición de nuevas inquietudes, de posibilidades variopintas y de escenarios móviles hacen de la vida un continuo interrogante. Un realismo mágico.

Ya lo “poemaba” Neruda:
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.



Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el


negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino


de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los


ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y


sentimientos.



Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz


en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir


detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez


en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye


música, quien no encuentra gracia en sí mismo.



Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se


deja ayudar.



Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala


suerte o de la lluvia incesante.



Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de


iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no


respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.



Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que


estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho


de respirar.



Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una


espléndida felicidad.



Se acaba una etapa laboral en mi vida. Nada menos que de 3 años. Empezamos nueva aventura. Ha sido un gran periodo. He aprendido muchísimo y espero que de cara al futuro pueda servir como apoyo importante. Dejo compañeros y también amigos. Espero que eso nunca pase de fecha.

Toca pasar de capítulo en este libro que ya acumula historias interesantes.

De todas formas, lo mejor siempre está por llegar. Aunque nada ni nadie pueda impedir que mire para atrás con una mezcla de alegría y de tristeza.

La Éjter

Se acerca la noche en blanco, la toxicomanía ha entrado en mi vida hasta límites insospechados y mañana estaré de nuevo en la tierra del chamán para seguir la eterna lucha contra esos “bultos sospechosos” que me atosigan sin parar, pero lo prometido es deuda y este post se lo quiero dedicar a mi amiguísima Éjter.

Por cuestiones genéricas, ideológicas, futbolísticas o vaya usted a saber, no es que tenga muchas de las que se pueden considerar amigas.

Tengo grandes amigos, de valor incalculable, de peso en oro y color de rubí, pero en el terreno femenino no es lo mismo.

Pues Éjter es mi gran amiga. A ella le cuento secretos y ella me los cuenta a mí. A ella le importa lo que se mueve en mi vida, al igual que a mí la suya. Éjter es de esas personas a las que sólo puedes querer.

Aunque ahora la distancia no se pueda cubrir en 20 minutos ni el teléfono salga tan barato, seguimos en contacto.

Sé que le va estupendamente en Londres, que está creciendo profesionalmente una barbaridad y que el futuro le pinta del mismo color que los tangas que se pone el Míkel.

Para la Éjter, una mala noticia sólo es el preludio de una buena, porque la vida es un conjunto de situaciones cíclicas. Para la Éjter, cada momento tiene su importancia y su fase de aprendizaje. Aprendizaje a aplicar en tu praxis cotidiana.

Con Éjter existe una empatia especial. Nos reímos. Así de simple. Es una tía estupenda. Le debo un viaje a la Pérfida Albión. En el fondo siempre nos debemos una cerveza, una salida o una cena. Todo sea por no perder el contacto.

El ejemplo de lo que vale la Éjter lo vi ayer. Yo le explicaba las recientes adicciones que han embargado mi vida. Y sus consejos fueron claros y concisos. Todos buenos, sensatos y salidos desde el corazón.

Como es ella.

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