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Posts Tagged ‘Padrao’

Detalles inolvidables

Dijo Juan Benet que «son pocos los hechos que después de sorprender siguen siendo sorprendentes». Y parece que tiene razón.

Pues bien, hace unos días hemos tenido la inmensa suerte de ser sujeto, objeto (y casi complemento agente) de un detalle grandilocuente en la forma y de una finura emocionante en el fondo.

La nunca suficientemente loada Auro, ese ángel penígero alcorconero (puede parecer un oxímoron, pero hablamos de un gentilicio terrenal) y el excelso Rubén, hombre de vasto conocimiento, pero déficit futbolero nos han obsequiado (a todos los olivinos, allegados y cerdos adheridos) con un guiño a la amistad y la perenne sonrisa. Auro y Rubén se molestaron en enviar una especie de tarjeta postal —dentro de un sobre— dirigido a todos ¡¡¡desde Togo!!! (no existen las suficientes exclamaciones) que tuvo como dirección receptora el noble establecimiento que llamamos Padrao. Se acordaron de todos y de todas. Y eso llega más lejos que cualquier obsequio físico.

Las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos. Es así. Hay momentos que no se olvidan jamás y gente a la que, por ende, tampoco podrás dejar de querer.

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Media…

Bueno, señores, se ha confirmado: estamos grillados.

Nos hemos apuntado ya a la media maratón de Benidorm del 26 de noviembre. 21 kilómetros. Casi nada.

Es verdad que estamos entrenando más que otras veces (eso no significa que sea mucho, también es cierto), pero la prueba parece cuasi homérica para tipos de nuestro perfil.

Ortigoza, perro viejo en estas lides, nos quiere animar y no para de decir que estamos haciendo las cosas bien y que esta media es la mejor para comenzar a sufrir en esta distancia. Nos lo estamos tomando tan en serio que a casi 90 días de que se produzca el esperado momento ya estamos inscritos y ya hemos cogido los billetes del avión que nos llevará hasta el Levante.

En fin, he de decir que por ejemplo el Míkel está entrenando más que nunca (lleva 3 días) y que un servidor hasta se ha comprado unas zapatillas ¡por Amazon! (joder, casi a la mitad de precio… otra cosa será cómo lleguen).

Cómo será la cuestión que hasta nos hemos propuesto cuando falte algo así como un mes no pisar el Padrao ni el Loyber… para dar lo mejor de nosotros mismos.

Imagino que estamos en una nueva etapa de nuestras vidas. Vamos… que si me lo llegan a decir hace unos años…

En fin, mejor correr y no pensar en la situación política y social en que nos hallamos inmiscuidos. Mejor correr y escapar.

La carrera del infierno

Fue una gran carrera. Es lo que tiene correr en emplazamientos majestuosos. Nada menos que San Lorenzo del Escorial. Espectacular.

La carrera no es de las más largas que hemos corrido —de hecho, hago memoria y creo que es la más corta de todas las que hemos tenido la suerte de sufrir hasta el momento—, pero para mí (no corrí en Cercedilla) es la más dura. La subida salvaje, criminal, extenuante y con todos los matices del erebo más candente nos esperaba. La que llaman «cuesta rompecorazones». Es algo así como 1 kilómetro de subida hacia el averno por unas pendientes medias del 15% y con rampas (las más largas que yo recuerdo de esta índole; hete ahí su principal diferencia) del 25%. Brutal.

Incluso el propio Ortigoza, viejo zorro en esto de las carreras populares flipaba con la dureza de la subida. Es una carrera por lo demás de las que llamaríamos en el argot ciclista «rompepiernas». Por cierto, que no se nos pase felicitar a Cadel Evans por haber logrado el triunfo en esta ronda del Tour. El tío se lo ha ganado. Enhorabuena. A los Schleck, sinceramente, que les den por el culo.

Decíamos que la carrera del averno fue una grata experiencia. Uno le va cogiendo el gusto a esto de las carreras populares. De verdad que sí. El ambiente, la alegría sana que se transmite por doquier y la sensación tan agradable (copio a Murakami) que se siente cuando uno ha terminado de sufrir. Allí nos cascamos, cerquita del templo por antonomasia de Felipe II unas cervecitas y unas raciones (espeluznantemente ridículas al lado de las del Loyber o el Padrao).

De los participantes, una oda al señor Ortigoza, espectacular. Poco más de 34 minutos. Un servidor hizo 48 minutos. Y el más meritorio de todos, el Míkel, que subió un pelín por encima de los 56 minutos. Hay un vídeo pululando en que se puede asistir a casi una muerte en directo. Los metros de subida recogidos por una cámara del Sr. Míkel son como para no olvidarlos. Terribles. Durísimos. Ahora, espectacular la foto que le hicieron al llegar.

En fin, quedan varias pruebas en el calendario que nos esperan, pero sobre todo, avistamos un objetivo otrora impensable: una media maratón. Con dos cojones.

Albacete, caga y vete

Solo corroborar en este humilde lupanar que el dicho es cierto. Albacete, caga y vete.

Ayer tuve el honor de descubrir por primera vez la noble villa de Albacete. Fue de forma harto casual. Hubo que llevar al serdo a hacer un examen al erial más grande de España (con permiso de Los Monegros). Aquí un servidor hizo de taxista y fue el miércoles a buscarle al aeropuerto para que el comité de bienvenida le agasajara con unos típicos insultos sanseros en el Loyber. El jueves, lo dicho, fuimos a uno de esos recónditos lugares perdidos de España a hacer un examencillo (parece ser que el serdo lo hizo bien y no debería de tener problemas en aprobar… y tener que volver a hacer el tercero en unas fechas).

Hacias las 17:00 estábamos tomando unas cervezas-coca colas en la misma calle del examen (C/Zapateros…) y pudimos corroborar que Albacete es un pueblecito (ojo, aquí dice que de 170.000 habitantes). La gente se conocía, todos se saludaban, vimos al mismo policía con su motito haciendo la ronda, a un par de negros que subían y bajaban la calle… en fin, todo muy cercano.

Según se acercaba la hora del examen, el serdo pudo ir analizando a sus rivales en la prueba: basura en su gran mayoría (serdo dixit).

El tipo salió del recinto preparado al efecto a las 20:03. A las 20:05 estábamos en el coche rumbo a la civilización. Volvimos a cruzar el desierto manchego, hicimos parada y cena cerdil en Villarejo de Salvanés. Pequeña localidad en la que degustamos unos platos combinados (obviamente, lejos del nivel de los padraenses, pero aceptables, junto a unas croquetas). Finalmente vuelta a casa para levantarnos otra vez a las 6 de la mañana y dejar al serdo en su avioncito para que ahora mismo esté haciendo otro examen. La verdad es que el tío, se debe afirmar, se está dejando los huevos. Esperemos que sea para bien.

En fin, todo esto concluye recalcando que si alguna vez tienen ganas de echar de menos su ciudad habitual… vayan a Albacete, verán lo que es querer escapar.

Sin más, me preparo para otro viaje: Burdeos. Días de desconexión en la tierra del vino (¡Viva el vino!). Habrá que disfrutar.

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Un viaje para escapar

Hoy parece claro que debiéramos hablar de la deriva a la que se puede estar dirigiendo el movimiento #15M. La verdadera esencia de la protesta ya quedó clara y los siguientes pasos no deben quedar en manos de exaltados, generalmente personajes grotescos, que poco pueden aportar para la mejora de la sociedad. Y que además cargan de razones a los ultraderechistas, como el O´Connell, incapaces de por sí de separar el grano de la paja.


Otro tema que merece un buen comentario —por lo de grotesco, sobre todo— es lo del no presidente Zapatero. El epílogo que este inane personaje está escribiendo a su historia al frente del gobierno español es de las cosas más lamentables que recuerdo. Desde hace ya unos meses es oficial que no pinta nada. Su presencial, fútil y absurda, es el paradigma de la realidad política en que estamos inmersos. Hoy ni sabía ni quería saber sobre lo que había pasado en Barcelona. La estampa que quedará del señor de la ceja, máximo responsable de la actual economía de la Champions League (hoy el BdE dice que sería conveniente volver a subir el IVA) de España, será la misma que utilizaba Larra para definir a Martín de los Heros. Martín de los Ceros.

Decía, por tanto, que entre indignos y vacuos nos querían fastidiar el hablar del viaje que empieza el viernes. Qué cabrones.

Los cinco jinetes del apocalipsis, tras cargar las pilas en el Padrao, cogerán el avión con dirección al sur de Inglaterra. Varias ciudades, diversos bares, vistas maravillosas, conversaciones (en La catedral o en cualquier otro sitio), éxitos sin precedentes al final del camino y una buena oportunidad para desconectar del estrés del día a día.

Hasta arriba

Están siendo jornadas de un día a día frenético. Curso matutino (loa inacabable a esa gente que forma Cálamo y Cran) de corrección (la formación y el reciclaje son necesarios para no bajar la guardia), varias horas de transporte público aprovechados para oportetear, tarde garitera y noche para seguir oporteteando. Vamos, ni un minuto libre. Pero se confirma eso de que sarna con gusto…

Por lo demás, la cosa va bien, no nos podemos quejar. La web está en camino de ser cambiada in brevis (loa para el fotógrafo Espáriz), estoy con varios proyectos a la vez (no hay nada como la organización: ayer domingo más de 10 horas de curro) y hay pendientes varios asuntos jugosos. Por ahí todo bien.

Además, el viernes, previo paso por el Padrao, nos vamos al sur de la Gran Bretaña a conocer Bristol, Plymouth, Bath, Cornualles, etc. Viaje con los colegas, o sea que la cosa no puede sonar mejor.


Si a todo esto se le añade una mudanza por pasos que estoy haciendo con la señorita Mentxu, el tiempo libre se reduce a la mínima expresión. Hasta el punto de que me está costando de verdad encontrar tiempo para correr. Hay que seguir con el deporte, ya se sabe.

En fin, digamos que hasta arriba, pero contento de verdad. Viendo ahora la decadencia laboral general, las situaciones particulares de allegados como Ortigoza, un grande encerrado en un averno rebosante de mezquindad, y mierdas por el estilo, debo sentirme un afortunado.

Desde aquí animarnos a todos, a los que quieren cambiar su situación y a los que quieren conservar la que tienen. Nos lo merecemos, coño. La generación más y mejor preparada y la que más problemas tiene. Inconcebible.

Apuestas

He de decir que la apuesta surgió hace ya unos meses. Bastantes. Acababa de empezar la Liga. Y tanto Messi como Cristiano metían goles como quien va al estanco a comprar tabaco o como cuando el Míkel va a la nevera. Vamos, constantemente.

El amigo Ortigoza apostó sin dudarlo por el brutal mejor jugador del mundo como Pichichi. Un servidor por Cristiano. Ortigoza argumentaba que Cristiano era uno de los peores definidores que recordaba (y en parte no le falta razón); Cristiano parece muchas veces más potencia que habilidad en el remate final. Messi es más dulzura, más elegancia incluso. Pero yo sí que pensaba en que Cristiano tiene esa persistencia del que quiere ser el mejor. Ese toque egoísta me decantó por él.

A falta de una jornada: Cristiano 38 (o 39) Messi 31. Vamos, que un servidor se resarce un poco de la mayúscula exhibición que nos ofreció Ortigoza en el Mundial. Sobre todo en aquel Holanda 2 Brasil 1. Fue el punto de inflexión.

El Sr. Ortigoza me pagará convenientemente un buen bocata de bukkake en el Padrao, de esos míticos, inolvidables manjares. Habrá que buscar la fecha.

Por lo demás, el fin de semana ha dejado lo que yo considero un milagro de la naturaleza. O al menos digno de estudio. Los gatos del bueno de AsstoMouth cayeron al vacío y uno de ellos desapareció. Pues bien, él solito se ha presentado en la puerta de casa días después. (Hacer notar que es un recorrido que jamás había hecho por sí mismo). Ver para creer. Es fantástico que pasen cosas así. Ven, yo no hubiera apostado por el regreso del minino. Ortigoza estaba convencido de que sí. Ganó su apuesta más importante.

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