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Archive for 30 septiembre 2009

Intrahistoria del averno

Mañana, 1 de Octubre, hará justamente un año desde que empezó a cambiar mi vida.

Mañana, 1 de Octubre, hará justamente un año desde que debuté en el averno más infernal (permitan la redundancia) de la historia reciente.

Imagino que por inercia o por ese no sé qué que te venden de que hay que progresar en la vida, además de haber tenido unos ligeros roces con el subnormal profundo que arruinaba una empresa, ya saben, el inefable estasiano, decidí apostar por NTR. Un gran error. O probablemente un gran acierto.

Este post tiene una dedicatoria especial al ínclito Camilo. Él mejor que nadie sabe a lo que me refiero. El averno es el resultado de la mezcla explosiva entre capitalismo salvaje y absoluta falta de sentido para con los trabajadores. Imagino que en el fondo, vuelvo a pecar de redundante.

Horas y horas intentando vender motos, haciendo demos a gentuza que además, en su mayoría, estaba hasta las pelotas de oír milongas, presión permanente de los altos mandos, sensación de no saber qué cojones haces perdiendo el tiempo en esa basura de sitio. Un jodido infierno.

Lo mejor eran los commit. Viernes a las 14:00. Inolvidable muestra de sadismo crónico. Todo consistía en dar un número. O sea, cuánto ibas a ser capaz de vender. Todo con la presión de saber que si no lo hacías, te iba a caer una gran reprimenda. Bueno y también los desayunos esos de las 9 que eran otra reunión más. Aunque, probablemente lo mejor eran las semanas de final de mes con esas 3 reuniones diarias en las que te dejaban caer que estabas a punto de ser despedido continuamente. En fin, una delicia en toda regla.

Jamás olvidaré la primera sensación que me embargó al llegar al averno de Tres Cantos. Según entro aquello me pareció la canción de Porretas El baile de los sordos. Espero no ser cruel, pero era tal cual: seres deformes, obesas descarriadas (¡¡ay Asstomouth!!), ambiente cargado… un jodido horror.

La escena se dividía en varios conjuntos de dos mesas enfrentadas en las que había dos consultores y una telesales. Dramático.

Pero, hete ahí que apareció un oasis en medio del desierto. Una bocanada de aire para el perdido: la mesa del fondo. Un brasileño tímido y un tipo de pelo largo, aires de dandy, tranquilidad aparente, media sonrisa cómplice y especialmente alguien que daba la sensación de que la vida estaba muy por encima de ese puto averno: el gran Camilo.

Cada día fue un suplicio inexplicable. Lo juro. Especialmente la primera semana. Tantas cosas se me pasaron por la cabeza: estrellar el coche y tener una excusa para no ir a trabajar, cometer un delito para ir a la cárcel y no tener que volver… en fin… cualquier artimaña hubiera sido respetable.

Pero la realidad es que en tiempos de crisis máxima y de necesidad, uno busca alternativas. Estaba absolutamente decidido a dejar ese infierno lo antes posible. Lo que jamás pude entender es cómo pude haber aguantado más de 6 meses en ese antro. O , tal vez, sí.

Al tercer día de estar yo en el averno, el brasileño (que llegó a conocer a Deco, según supe tiempo después) fue fulminantemente despedido por baja productividad (sé que ahora mismo, amigo Camilo, te estás descojonando) y su lúgubre asiento fue ocupado por mi asustado culo. Enfrente Camilo.

Pasaron unos 10 minutos hasta que comprobé que estaba ante un personaje inigualable. Mientras el resto de compañeros cumplían con su cometido de manera diligente, estajanovista y matemática, el egregio Ortigoza se ponía unos cascos y escuchaba música o se metía a ver un vídeo de algún partido. O buscaba salidas al averno. El tiempo le daría la razón. Con un repóker irrepetible.

Camilo fue la esperanza. Fue la mano amiga que te ayuda cuando caes por el barranco. Fue el profeta que me ayudó a no caer en los brazos de Mefistófeles.

Estuvimos unos días los dos solos, aunque cierto es que el acólito Álvaro nos vigilaba atentamente.

El eximio Ortigoza fue convenientemente (para sus intereses) relevado de su puesto junto a otra serie de compañeros, en lo que siempre equiparé a la noche de los cuchillos largos, el viernes 7 de noviembre. Inolvidable, porque fue el día en que empecé el Máster de Edición. Señales del destino.

En ese mes que tuve de compañero al amigo de las milf (o milfero… término que deberíamos empezar a utilizar) compartimos conversaciones milenarias y hablamos de nuestros sueños de huida. Todo muy concienzudo.

Casi un año después de aquella etapa terrible, un servidor irá mañana a firmar ante notario la escritura pública de constitución de la empresa que ha formado junto a su progenitor. Quedarán después una serie de trámites, pero esperamos facturar Larra en un plazo de 10 días. Pistoletazo de salida.

A ver cuánto nos dura esta aventura de la edición. Si sale mal, buscaremos otro camino. Pero está claro que para que las cosas cambien, hay que hacer algo al respecto. Me vanaglorio de haberlo intentado. Veremos a ver cómo se suceden los acontecimientos.

Uno mira hacia atrás y medio sonríe por todo lo pasado. Pero sólo los que hemos estado encerrados en el averno eneterriano sabemos lo que es sufrir sin parangón.

Por ello, nunca podré agradecer lo suficiente a ese gran hombre, Sr. Ortigoza, su mano tendida en ese horrible lugar. Son cosas que no prescriben. Y nunca se olvidarán.

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Se apagó el radiador

Cualquiera que siga mínimamente la radio deportiva en la última década tiene varias cosas claras. García fue el pionero del concepto que todos recordamos. Cierto que podríamos retroceder a Vicente Marco, Matías Prats padre, el carrusel de Joaquín Prat, pero de lo que recordamos todos García fue el primero.

El Penalti de Onda Cero congregaba talento a raudales, pero desapareció. El Larguero del bizco impresentable de los primeros años era el mejor programa de radio deportiva que recuerdo. Una referencia.

De la Morena perdió la cabeza, empezó a ganar dinero y acabó por convertirse en un ser indeseable. Penoso. Decepcionante. Un cínico.

Por todo ello y por la mediocridad de la noche radiofónica dejamos los prejuicios al margen y pasamos a escuchar la Cope. El Tirachinas y ese fantástico “El Radiador”. Allí que íbamos Rodríguez, Espáriz y mi menda a verlo en directo a los estudios de Alfonso XII. Grandes noches aquellas.

Miner imitando a Federico o a ese ser incalificable: Roberto Gómez. Echeverría haciendo magia para convertir su voz en la de García, la del Vistalegre de Brunete etcétera. Grandioso. Aquellas versiones espectaculares de temas con Roncero, Manolete, Pipi putero Estrada marcarón época en mi radiocasette del inolvidable Renault 5. Por cierto, no me digan que no matarían por darnos una vuelta en ese peazo carro nuevamente.

Con el transcurrir de los años y la necesidad de ganarle horas de sueño a la noche, sólo podía pasarme de vez en cuando por este espacio mítico de la radio.

Hace días que intento localizarlos. Ya no están en El Tirachinas. Han fichado por esRadio. El grupo Risa, como se les conocía en la cadena de los obispos se va con Federico, César Vidal, Luis Herrero, Luis del Pino… en fin, lo mejor de cada casa. Una pena. Imagino que habrán pagado su cláusula de rescisión.

EsRadio o “la radio de LibertadDigital” como se autodenominan tienen ese estilo inconfudible de la derecha española.

Una pena no poder volver a escuchar a Miner y Echeverría coordinados por el Whopper hablando de deportes. En fin, habrá que pasar página.

Todo son épocas. Y ésta parece haber concluido.

Mientras enjuago una lágrima de nostalgia, les dejo unas fotos. A ver si saben quién es quién.

Derrotado

Ahora les entiendo. Sensación antagónica a la que todos esperamos en los enfrentamientos.

Todos los ámbitos difieren, pero tienen un terreno paralelo, por encima de sujetos y predicados. Hablo del perdedor.

Foreman es recordado toda la vida. Luchó con tropecientos años con Holyfield. Hasta vendió sartenes. ¿O eran cacerolas? Da igual. Perdió con Ali en Zaire. Esa es la verdad. Como ´Smokin Joe´ en Manila.

Nadie puede olvidar a Poulidor. Nadie ha subido tantas veces al podio. Nunca primero. Sampras nunca venció en Roland Garros.

Hoy he sentido el sabor del derrotado. Un objetivo tenía. Derrotado he sido. Me hallo a merced del vencedor, que diría el clásico.

Jueves a priori tranquilo que se complicó. Quedé por Sanse con el cerdo del Míkel, con el recientemente llegado Ferlein (vaya viaje se ha pegado el muy cabrón) y con el Mati, ese singular personaje, tantas veces querido como odiado, ese ser único e indispensable, un tipo fastuoso. Pizza, risas, alguna cerveza (de esas que pueden pasar el control antidoping). Y unas copas. He sido derrotado. No he llegado a Octubre. El mes de Lenin, el de Cristobal Colón. Nunca el mío.

La titánica proeza a la que me sometía ha podido conmigo como los turcos pudieron con Bizancio. Así cayó Belisario. El caballo de Troya, Helena, la lágrima del auxiliado…

La culpa es de los cerdos de mis amigos. El Mati es un borracho sin parangón. Bebe a la velocidad del rayo. Pretende pulverizar el líquido destilado. Y lo consigue. Curioso parangón. Quiere andar por encima del etanol. Aunque sea haciendo ´eses´.

Luego está el Míkel, ese antropomorfo (cuesta creerlo) que la última vez que le dijo que no a una copa, Eisenhower era todavía cabo. Bebió sin pestañear. Con la tranquilidad y la pericia de un cirujano. Matemático. Sin pestañear.

Espáriz y yo estuvimos hablando incluso después de terminar la velada. Epílogo hakiano hasta que sonó el gong. La campana horaria cerró la noche con ilusiones, certezas, incertidumbres y vicisitudes varias.

Malditos bastardos. Siempre por su culpa. Película ingente, como su director. 46 años de loco americano.

He perdido. He sido derrotado. Han podido conmigo. Como el destino pudo con Gombrowicz. Ese insigne polaco hacedor de futuros en Argentina. La tierra por entonces de Perón. Otro hacedor. Polonia. Lugar donde Jácek y Plácek intentaban robar la luna. Así nos lo afirmaba Makuszynski.

Noche fantástica, rodeado de amigos. Que te cuentan. Te sitúan en la vida. Te dan tranquilidad. Porque el camino les pasa cerca, como a ti. Sus vidas parecen diferentes, pero son la excusa para ir de la mano por el sendero del tiempo.

He perdido. El objetivo se pierde en lontananza. ¿Podré seguir mirándome al espejo? Ese mensajero cruel y despiadado. No creo.

No pude. Rendido me hallo. Continuamos por la senda. Cada vez sé menos. O quizás más. Sabiendo que no sé lo que no sé y que sé lo que mis amigos significan, debo calificar de dulce la derrota.

¿Insuficiente? Me da igual. Gran noche. Aquí queda escrito. Inolvidable. Hasta la derrota expirará. Ellos no. Gentuza. Malditos bastardos. Pero únicos.

Comentarios

Alguna vez hemos hablado de esta pequeña cosa: chillona y desagradable a partes iguales:

Exacto, nos referimos a María Antonia Iglesias.

Resulta que aquí la dulce y paradigmática princesa del castillo de los horrores sufrió un amago de infarto el pasado sábado tras salir del exportador de basura nacional: Tele5 y uno de sus maravillosos ejemplos de porquería: La Noria.

La artista Iglesias recordada por sus dulces enfrentamientos con personajes de la calaña de Miguel Ángel Rodríguez, Pedro Ojete, Casimiro, Nacho Villa… en fin lo mejor de cada casa, quizás se replantee ahora que lo mejor es quedarse en casa cuidando de su perrita Brezhnev.

En fin, la cuestión es que me he parado a hacer algo que jamás hago: leer comentarios de la gente (algo que adora hacer el ilustre y amante de su tía toledana: Del Rosal) y hay algunos que no tienen desperdicio. Obviando los que ha eliminado el moderador, que probablemente fueran los mejores, hay perlitas inolvidables.

– Para mí es una de las pocas personas aparte de los villanos de las películas en las que se dan la mano la belleza interior y exterior.

Sólo ha sido un amago y, por tanto, no es todavía la hora de los obituarios.
Cuando llegue el momento habrá que recordar el modelo de obituario progresista, el que dedicó Eduardo Haro Tecglen a Antonio Herrero y que comenzaba:
Qué más da. Busco mis sentimientos por la muerte de Antonio Herrero: no tengo.

– Ahí continúa esta ex estalinista reconvertida a socialista de tortilla de patata.

– Cada vez que aparece en la tele dilapida la gan reputacion que se labró tras su estelar aparicion en “El retorno del Jedi”….
Ella y Sopena son los 2 tíos mas maleducados que he visto en mi vida… que puedan tener seguidores es para apagar la luz y marcharse…


-Señor Moderador, no sé por qué me parece que se está usted pasando.
¿Qué pasa, que hay personas de las que no se puede dar una opinión si no es para alabarlas….?
Pues mire, voy a procurar no darle motivos para que me elimine este mensaje, y en vez de hablar de esta maleducada, acostumbrada como usted a no dejar hablar a quien opina distinto de ella, voy a hablar de un amigo asturiano que tengo y al que el otro día se le murió una vaca….
¡Pobrecita vaca… no somos nadie….!

Para el que piense que la cara es el espejo del alma… solo tiene que mirar con atención el careto de esta especie de chuky “el muñeco “demagógico”.

En fin, entiendo que no son comentarios a la altura de los del Marca, pero uno se ríe con la imaginación de la plebe.

Bueno, descanse en paz la amiga del Sopena. Que descanse, digo, que en breve le tocará volver a defender pausadamente aquello en lo que tan profundamente cree.

P.D.: Cambiando de tema: Don Miguel y yo vimos ayer la primera parte del Barça. Depresión la que cogí. ¡Cómo juega ese equipo!

Generación de oro

Hemos saldado deudas pendientes.

Yo no olvido aquella final contra Lituania en Suecia, aquella canasta de Nowitzky en 2005 que nos dejó sin final, el último tiro de Gasol que no entró en nuestra casa… maldición pendiente.

El europeo comenzó muy mal: muy mal juego, defensa endeble, pobre transición, triste concepción del ataque. La cosa pintaba mal. Porque a estos a los que hemos machacado hoy son con los que perdíamos al descanso del primer partido por 15. Venganza cumplida.

Victoria agónica ante Gran Bretaña y contra Eslovenia tras prórroga. Segunda fase comenzada de nuevo con derrota ante Turquía. Y rajada de Marc. Errónea y fuera de lugar.

Partido clave: Lituania. 8 abajo al final del primer cuarto. Tocados… pero no hundidos. 23-0 y… ¡a volar! Por 14 a Lituania, por más de 20 a Polonia, por 20 a la invicta Francia de Parker en cuartos, por 18 a la Grecia de toda la vida y 85-63 en la final a Serbia.

España es campeona de Europa. Como lo fuimos del mundo hace poco. Como llegamos a hacer titubear al imperio yanqui en Pekín.

Un quinteto formado por Ricky, Rudy, Navarro, Felipe y Pau sólo puede ser oro. Es así. Si les sumamos a Cabezas, Raúl López, Mumbrú, Claver, Llull, Garbajosa y Reyes el resultado es humillación a todos los rivales cuando hemos empezado a jugar como sabemos.

Una generación irrepetible: jugadores maravillosos de talento inacabable y grandeza humana indescriptible. Pau Gasol es uno de los deportistas más importantes de la historia de España. Un referente para todos. Catalán, sí, pero español. Inolvidable aquella respuesta al típico casposo nacionalista laportiano que le preguntó sobre la posibilidad de una selección catalana de baloncesto. Respuesta contundente: “sí, eso está muy bien, pero las sensaciones que me produce la selección española no es comparable”.

Enorme Pau. Campeón de la NBA, lesionado en un dedo hasta horas antes de comenzar a jugar, ha sabido luchar y ejercer de verdadero representante de un grupo grandioso e inolvidable.

No sabemos qué pasará en el futuro, no sabemos si podrán seguir juntándose en próximos campeonatos estos fantásticos jugadores, pero sí sabemos que siempre podremos recordar estos momentos.

Por cierto, no soy especialmente defensor de Sergio Scariolo. Mejor dicho, no me apasiona la idea de que un extranjero entre a España. No es xenofobia, ni mucho menos; sólo que creo que hay muchísimos buenos entrenadores españoles que conocen el campeonato nacional tan bien como él. Y sobre todo, que no están a su vez, trabajando para un club ruso. Enhorabuena en cualquier caso.

España es campeona. Otra vez. La primera vez en Europa. Y eso no se olvida. Ha merecido la pena esperar.

Gracias a todos.

Viva España.

Crueldad, indecencia y aberración sin igual

No sé si conocen Tordesillas. Pequeño municipio vallisoletano, recordado históricamente por haber sido el emplazamiento en que durante más de 40 años se halló recluida Juana I de Castilla, Juana la Loca, hasta su muerte en 1555.

Antes, sabrán los egregios y eximios (que no simios, bueno alguno que otro sí) se llevó a cabo allí el famoso Tratado de Tordesillas, en que los reyes de España (Isabel y Fernando; Del Rosal, en pie) y el rey de Portugal establecieron el reparto de las zonas de conquista y anexión del nuevo mundo mediante una línea divisoria del Oceáno Atlántico. Por eso a Kaká no se le entiende perfectamente. Si hubiéramos corrido un poco la línea a la derecha, hablaría tan claro el español como Leo Messi (bueno, digamos que tal vez no es el mejor ejemplo… de hecho hace poco el Ferlein me dijo que cada vez que habla este crack del balompie, le parece subnormal).

Bueno, pues en este enjuto enclave pucelano se celebra a mediados de Septiembre lo que se conoce como El Toro de la Vega. Abominable demostración de sadismo y crueldad por parte de asesinos con lanza.

La imagen ilustra hoy la portada de El País.

Una asociación por la defensa de los animales lo define así:

“Una muchedumbre de bárbaros, armados con lanzas medievales terminadas en afiladas hojas de 33 centímetros de longitud, persiguen a un toro por el campo, hundiendo las terribles lanzas en cualquier parte del cuerpo del animal, que muere después de un cruel martirio y un sufrimiento terrible”.

Resulta que hasta hace pocos años, además le cortaban los testículos al toro para ofrecérselos a la Virgen. Debe de sentirse muy honrada cuando le ofrecen los huevos sangrantes del animal alanceado.

Tienen una web en la que su eslogan ya pone los puntos sobre las íes: sin raíz… nada! Es como si en México, por sus raíces, siguieran degollando personas para ofrecérselas al dios. O como si aquí siguiéramos utilizando el garrote vil. En fin, es que cae por su propio peso.

Sigo leyendo: “se obliga al toro a correr para cruzar el puente, mientras le clavan lanzas, y cuando llega a la vega del otro lado del río, ya se le pueden dar lanzazos mortales; antes, sólo lanzazos para herirlo y/o atravesarlo. Cuando cae, el autor del teoríco ataque mortal, tiene derecho a cortarle los testículos y, aunque ya no está bien visto, a pasearlos clavados en la punta de su lanza. Como premio, el Ayuntamiento le da una insignia de oro y una lanza de hierro forjado”.

Hay pocas palabras para definir esta tortura sin sentido. La imagen que se da al mundo con esta salvajada tercermundista tiene poco arreglo.

Qué vergüenza.

Objetivos

Veía una película hoy (por ayer) con mi querida Mentxu: El desafío: Frost contra Nixon. Ya conocen la historia. La serie de entrevistas que concedió el ex presidente al peculiar periodista inglés en que acabó por reconocer que hubo delitos, ocultación de pruebas, corrupción y abuso de poder desde su cargo como máximo mandatario entre 1969 y 1974. Vietnam, Camboya… Watergate.

En un momento inicial de la película se ve a Nixon que le dice a Frost que él es su nuevo objetivo. Que es un desafío en el que sólo puede “quedar uno”. Le insiste en que la vida se resume en desafíos. Y que sin ellos, sin objetivos (ya se consigan o no) la vida queda reducida poco menos que a nada.

¿Por qué digo esto? Porque he tomado una decisión drástica. Tras la juerga del último jueves acompañado del ínclito Del Rosal – que hoy (por ayer) hizo su examen y con el que no he podido hablar todavía-, del masterfucker Sr. Barra y otros amigos en que acabamos bebiendo demasiado y terminando a las 4 de la mañana tras varios cubatazos made in Padrao, estoy decidido y he tomado la determinación de no beber nada de alcohol en lo que queda de mes de Septiembre.

De hecho, el sábado estuve en la representación de La casa de Bernarda Alba en el Matadero de Madrid. Grandiosa obra, maravilloso texto y absolutamente espectacular representación. No duden en ir a verla. Merece la pena. Sin ninguna duda.

La cuestión es que tras terminar, decidimos dar una vuelta por los Madriles y terminamos en el mercado de San Miguel: jamoncito, tapitas, ostras… manjares en definitiva y mucha cerveza… sin alcohol. Lo que oyen. Cumplí lo previsto. Y así debo terminar el mes.

Entiendo que lluevan insultos, críticas e improperios. Pero ya saben… objetivos.

Poco más: la liga ya toma la forma que esperábamos. No se puede decir lo propio del europeo de basket. Empieza la Champions… divertido va a estar el año.

En lo puramente profesional, ya están puestas las primeras piedras: web en marcha y temas burocráticos también. Habrá que ponerse las pilas. Además, ya preparamos el desembarco algeteño inmediato.

En fin, no quería terminar este variopinto espacio cibernético sin loar al bueno y grande Don Miguel. El sábado siguió a rajatabla aquello de veni, vidi, vici con una ninfa vecina. Dale que te pego. Parecía tonto el Señor. Y además hizo dobles figuras (genial analogía inventada por Ortigoza).

Bueno señores, brindo por que tengan una buena semana. Con zumito de piña.