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Pub nº 8: The Quiet Man

—Esta mañana se tomó algunas libertades con mi hermana.

—Sólo le deseé buenos días.

—Sí, pero pensaba en buenas noches.

Cualquiera que admire el estilo irlandés de sentir la vida debería ver alguna vez (probablemente más de una) El hombre tranquilo. Esa genial película de John Ford en que se retrata al estilo de Dublineses la cotidianidad de la isla verde.

Quizás fue por este detalle por el que Fermín eligió The Quiet Man. El pub se muestra imponente en la calle de Valverde 44. Gran barra, buena decoración, ciertos toques reconocibles e incluso una especie de reservado rodeado por una madera digna de cualquier coro eclesiástico.

Ahora bien, los camareros esencialmente son la gran lacra de este lugar. Lentos, descuidados, torpes y casi lindando con la grosería. Para más inri, nosotros íbamos con especial interés por ver la vuelta del Sevilla-Barça. Allí hubo opción de ver el Getafe-Málaga. Lamentable.

Al menos habremos de reconocer lo sabroso de la cena y lo bien servidas que estaban las cervezas.

Realmente estuvimos en el bar poco más de 1 hora. Quizás sea el dato fundamental para entender lo que por allí vivimos.

Fuimos 7. Nada menos. Va aumentando el clan de los irlandeses. Allí que vino Rubén que cambió de bar por una noche. Los demás, los de siempre. Incluyendo Rodríguez y su compañero inseparable, ése que lleva pegado en el DNI: la gruñonería. Típico “cascarrabismo” de serie. El Míkel nos hizo esperar, llegó tarde por no sé qué milonga. El caso es que conseguimos desplazarnos en 2 coches.

A las 23:00 ya buscábamos un bar donde ver la segunda parte del partido en la cumbre. La solución fue el famoso Palentino. Típico bar con precios de la época de Franco y en la que envuelven el colesterol en pan. Todo rociado con cervezas a 1€.

El partido nos dejó la eliminación del Barça. Y probablemente uno de los mayores y mejores ejemplos de cómo se juega al límite. La segunda parte del conjunto de Guardiola fue un salmo al fútbol que habría que leer cada semana. A bote pronto recuerdo 5 ocasiones de Messi, 2 de Ibrahimovic, la jugada megalómana de Iniesta, el gol de Xavi… y las paradas de todos los colores de ese coloso al que llaman Palop. Encuentro espectacular. Grandioso. Inolvidable.

Por cierto, el Atleti ha remontado y huele a finalista de copa. Sí que es cierto que tiene algo ese equipo que lo hace especial. Enhorabuena a los premiados.

La noche terminó con los banqueros en casa para descansar y seguir robando a los ciudadanos al día siguiente y el resto de ciudadanos en la Haka maquinando cómo montar un negocio con el que robar a los banqueros. Paradojas tiene el destino. Tras 2 copas más nos fuimos a la cama.

Porque esta mañana había que madrugar para terminar de perfilar la web y seguir con esos papeleos inacabables. Poco a poco coge forma el asunto.

La noche mereció la pena. Como casi siempre. Son ustedes buena compañía.

Post de entrebares

A la espera del 8 y de ver si el ejemplo de sevillanía es capaz de evitar que el Barça lo elimine (difícil lo veo) estoy entre papeles y facturas ante la primera declaración que debo realizar para la empresa. Tremendo coñazo. Enviaré estas cosas al asesor y a ver si consigue que paguemos algo menos.

Todavía impactado por las imágenes de Ortigoza y su berraquismo (yo creo que es con b, a pesar de la v del canario, como bien pueden comprobar en el link de la frikipedia) estoy centrado actualmente en los índices del volumen de poesía renacentista de Cátedra. He de ordenar convenientemente los miles de sonetos del libro en diferentes tipos de índices (por autor, general, de primeros versos…) y tengo para rato.

En cualquier caso y como bien apuntamos ya hace algunas fechas, vuelve El Equipo A. La película. Habrá que ir al cine a disfrutar de lo lindo.

Poco más, señores basureros. Espero que la nieve no les haya impedido llegar al curro.

Brazzo.

Celda 211

Fui a verla con Mentxu. Gran acierto.

El otro día hablé con el argentino, que trabaja y co-dirige Lengua de Trapo. Allí sacaron a la luz la novela de Francisco Pérez Gandul. Celda 211. Drama carcelario especialmente bien narrado, por lo que opinan los críticos. Ya le he hecho un pedido a mi coleguita de la tierra de Maradona para que me consiga un ejemplar.

Todos sabemos que España no es un país que lee. Y además se generalizó la opinión de que era un país que no hacía buen cine.

Daniel Monzón nos ha demostrado que eso no es cierto. Ha cogido la novela y la ha convertido en un peliculón. Tremenda.

Dura, verosimil, cruda… muchos vocablos que pudieran ceñirse a lo que hemos visto.

Hace unos días fueron también a verla el Míkel y el Mote. Salieron especialmente satisfechos. Quizás nosotros somos menos entendidos, pero otros como Boyero no escatimaron elogios.

Una buena película, hablo desde la ignorancia, debe sostenerse en un buen guión. Una historia que enganche -por la razón que sea- y que te obligue a permanecer atento. Necesita una composición de lugar adecuada y necesita, sobre todo, unos buenos actores. Luis Tosar es un jodido escándalo. No sé si se puede estar mejor. Sensacional actuación. Como doy por hecho, que salvo el Míkel, nadie leerá a Boyero, copio lo que pone sobre esto:

“Y resultan modélicos el sinuoso Morón, el violento Resines, el maquiavélico buscavidas Carlos Bardem o Luis Zahera, un individuo con gorra, gesto amenazante y voz convulsa que parece interpretarse a sí mismo, esos presos que desprenden realismo. Son el complemento ideal para una interpretación prodigiosa. La de Luis Tosar. Desde fuera y desde dentro, acojonando y enterneciendo, revelándote zonas de luz en un fulano tenebroso, clavando el gesto y la palabra. Sólo lamentas que no aparezca en todos los planos. Yo pensaba que era un actor tan eficaz como lineal, intensamente taciturno. Prejuicio borrado. Lo que hace aquí es magnético, sutil, veraz y emocionante. Para enmarcar.”.
Vayan a verla. Con su novia. Con su amante. Con el primo. Con la tía. Con los abuelos. Con el amigo gayer. Solos. Con desconocidos. O con la meretriz más vulgar de la calle Montera. No importa. Al cabo de unos 15 segundos de que comience, cuando el tema se pone serio, no les preocupará demasiado quién esté al lado.

Río 2016

Bueno, pues tampoco en 2016.

Una pena. Objetivamente la mejor candidatura era la nuestra. Pero Río representa a ese mundo que nunca ha tenido unos Juegos y que debe emerger en esta sociedad globalizada.

Ridículo de Chicago y Tokio que también cayó. La suerte ya se sabía en la segunda votación.

Emocionante discurso de Gallardón tras no ganar y emocionante la imagen de un país unido en sus instancias más altas para organizar un evento internacional de este calibre. Ojalá se trasladase a otros ámbitos.

Decidí tras firmar ante el notario y consagrar el nacimiento de una empresa ir a ver a Carlitos alias “juerguista serdo” y junto a parte de la olivina + el Ferlein pasar una tarde entre hipótesis olímpicas y risas. Lamentable Don Miguel que pese a la decena de llamadas que le hicimos no se dignó a pasarse por el emplazamiento en el que el día anterior bien que decidió mamarse. Borracho.

Una pequeña desilusión la no otorgación de los Juegos, mas nos queda el sueño de que alguna vez en un futuro esperemos no muy lejano nos toque a nosotros.

Para digerir el golpe aproveché para con Mentxu acudir a ver El secreto de sus ojos. Campanella en estado puro. Cine argentino para contrarrestar tanto brasileño contento: ESPECTACULAR.

En fin, felicidades a Río de Janeiro. Mundial y JJ.OO. Ahora les toca a ellos. Algún día a nosotros. Y aunque el recuerdo del recuerdo se vaya desvaneciendo y nos pueda producir pena, miremos adelante. Por allí se llega al futuro. Con total certeza estén nuestros Juegos esperándonos.

Objetivos

Veía una película hoy (por ayer) con mi querida Mentxu: El desafío: Frost contra Nixon. Ya conocen la historia. La serie de entrevistas que concedió el ex presidente al peculiar periodista inglés en que acabó por reconocer que hubo delitos, ocultación de pruebas, corrupción y abuso de poder desde su cargo como máximo mandatario entre 1969 y 1974. Vietnam, Camboya… Watergate.

En un momento inicial de la película se ve a Nixon que le dice a Frost que él es su nuevo objetivo. Que es un desafío en el que sólo puede “quedar uno”. Le insiste en que la vida se resume en desafíos. Y que sin ellos, sin objetivos (ya se consigan o no) la vida queda reducida poco menos que a nada.

¿Por qué digo esto? Porque he tomado una decisión drástica. Tras la juerga del último jueves acompañado del ínclito Del Rosal – que hoy (por ayer) hizo su examen y con el que no he podido hablar todavía-, del masterfucker Sr. Barra y otros amigos en que acabamos bebiendo demasiado y terminando a las 4 de la mañana tras varios cubatazos made in Padrao, estoy decidido y he tomado la determinación de no beber nada de alcohol en lo que queda de mes de Septiembre.

De hecho, el sábado estuve en la representación de La casa de Bernarda Alba en el Matadero de Madrid. Grandiosa obra, maravilloso texto y absolutamente espectacular representación. No duden en ir a verla. Merece la pena. Sin ninguna duda.

La cuestión es que tras terminar, decidimos dar una vuelta por los Madriles y terminamos en el mercado de San Miguel: jamoncito, tapitas, ostras… manjares en definitiva y mucha cerveza… sin alcohol. Lo que oyen. Cumplí lo previsto. Y así debo terminar el mes.

Entiendo que lluevan insultos, críticas e improperios. Pero ya saben… objetivos.

Poco más: la liga ya toma la forma que esperábamos. No se puede decir lo propio del europeo de basket. Empieza la Champions… divertido va a estar el año.

En lo puramente profesional, ya están puestas las primeras piedras: web en marcha y temas burocráticos también. Habrá que ponerse las pilas. Además, ya preparamos el desembarco algeteño inmediato.

En fin, no quería terminar este variopinto espacio cibernético sin loar al bueno y grande Don Miguel. El sábado siguió a rajatabla aquello de veni, vidi, vici con una ninfa vecina. Dale que te pego. Parecía tonto el Señor. Y además hizo dobles figuras (genial analogía inventada por Ortigoza).

Bueno señores, brindo por que tengan una buena semana. Con zumito de piña.

Esplendor en la hierba

Hacía años que no me tiraba un fin de semana completo en casa sin salir. Dejé a mis amigos a la salida de la Haka el viernes por la noche tras un bebercio considerable -tremendo torrijas, el Míkel- y desde entonces dormir, leer, ver cine y descansar.

El fin de semana ha terminado con Esplendor en la hierba, maravillosa historia de Elia Kazan que tiene tantos de esos ingredientes que tanto apasionan. Y esos versos de Wordsworth. Preciosa película que habla de la vida, del paso del tiempo y de cómo se marcha la juventud. Se la recomiendo.

Lo que no sé si les comenté es que fui con Mentxu a ver el jueves la última de la Coixet (digamos que no iba demasiado convencido…). Uff, no hablaré mucho de ella. No se la recomiendo.

Espáriz se ha ido a Yanquilandia, Zurita me ha llamado y sigue tremendamente amartelado (gravísimo que hayamos dejado de usar más este vocablo), Don Miguel sigue con sus particulares historias para con las mujeres, Rodríguez haciendo de viejete y Del Rosal velando armas de cara a la batalla de la semana que viene.

En fin, esta semana tendré ya reuniones de cara a configurar la página web y con el el asesor fiscal para que nos vaya orientando en el comienzo. Además, sigo viendo dormitorios, sofás y algún mueblecillo. ¡Coño!, se me olvidaba decirles que en breve, fiestas en Algete; espero verles por allí.

Y nada, sólo volver a alabar sin tino el exagerado fútbol que practica España. Antológico baño a Bélgica. ¡Qué equipo! Qué forma de jugar al fútbol. Impresionante. A ver qué tal los chavales del basket. Este año sí toca el oro europeo.

Dentro de unos años, cuando nos acordemos de todos estos momentos, podremos recitar a Wordsworth.

“Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello
que en mi juventud me deslumbraba,
aunque ya nada pueda devolver
la hora del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores, no hay que afligirse,
porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo”.

Le petit Nicolas

Aprovechemos para felicitar al “Sr.” Ferlein, por su tiez. Sí, sí, que el tío ya es tío. Y enhorabuena a los padres, personas verdaderamente sensacionales.

Nicolás de nombre. Como Salmerón, como Maquiavelo, como Copérnico, como Paganini. Bueno, a Espáriz (tío) lo que le gusta es recordar que se llama como el gran (toma chiste) Sarkozy. Gabacho puro y duro. O como Anelka.

En fin, ya veremos a quién sale esta nueva generación de los Espáriz.

Me veo dentro de unos años como Groucho Marx presentando a Le petit Nicolas como presentaba al tenor Rodolfo Lasparri en Una noche en la Ópera. “Lasparri proviene de una gran familia… su madre fue una conocida barítona y su padre el primer hombre que rellenó los macarrones con bicarbonato de sosa, lo cual causa y cura las indigestiones a la vez…”.

Hagan el símil: “Nicolás proviene de una familia ilustre… su tío fue el primer hombre que pagó una entrada por ver Dos colgaos muy fumaos y que al llegar a casa vio por nonagésimo quinta vez los créditos iniciales de Éxodo“.

En fin, por la parte que nos toca (sobre todo aguantar al tío) darles la más apoteósica enhorabuena que se pueda imaginar.

P.D. Hoy también es el cumple de Mentxu. Le caen veintitodos. La acompaño en el sentimiento.