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Archive for the ‘Sucede que’ Category

Feliz año 2012

En fin, amigos. Es evidente que en las últimas semanas la producción de entradas se ha reducido sustancialmente.

La falta de tiempo, la necesidad de focalizar el ¿ingenio? creativo en otros proyectos y una cierta apatía tras cinco años y medio al frente de este basurero cibernético han hecho que el blog se haya visto reducido a su mínima expresión.

No se asusten, aunque he pensado en cerrarlo todo, me he dado cuenta —gracias al consejo de algunos de los habituales cernícalos lagartijeros que por aquí pululaban— que sería un error. Exacto.

Intentaré sacar tiempo y volver a actualizar esta bitácora del erebo para placer y dislate, para la fruición y para la estulticia… y es que ¿qué haríamos sin un lugar tan propio para insultarnos?

Pues eso, quedan muchas perlas hasta llegar a las 100, quedan muchas palizas del Barça por analizar, más carreras por saborear y además tenemos que estar preparados para ese 21 de diciembre de 2012 en que acabará el mundo. Así que, no se asusten, esto solo ha sido un receso. Volveremos.

De hecho, nunca nos fuimos.

Feliz año a todos. Libertad, amnistía y una tía cada día.

P.D.: Y a poder ser… que a los políticos corruptos, a los banqueros ladrones, a los defensores de la indignidad humana se les atraganten las uvas. Y si no (o si sí, también) que se vayan un poco a tomar por el culo.

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Llegó la hora

Pues sí, llegó la hora.

Es el momento de saber si podremos o no con una media maratón. 21 kilómetros y 97 metros después es probable que solo quede de nosotros el cadáver.

Míkel, Ortigoza, Dani, Juan Pedro (a última hora) y un servidor nos vamos a Benidorm a correr nuestra primera media maratón.

Ha habido demasiados contratiempos en la última época como para pensar en hacer el mejor tiempo que alguna vez pensamos y a día de hoy el objetivo consiste en simplemente acabar. Así de cruda es la realidad. Serán unas dos horas —más o menos— de sufrimiento continuo. Joder, va a ser terrible.

Encima me pierdo el Madrid-Atleti en el Bernabéu; de verdad que eso me jode mucho, pero ya habíamos planificado la carrera y seguro que algo podremos hacer allí para verlo.

El Sr. Ortigoza llevará la cámara para hacer de fotógrafo improvisado y los demás haremos como que somos deportistas… Aunque la verdadera juerga debería de producirse después. Habrá que celebrarlo (con dolores por doquier) de la mejor manera que se pueda. Si hay tiempo caerá un bañito en el mar y si no pasa nada raro el domingo deberíamos volver a casa.

Entiendo que para muchos de los que nos conocen y saben de nuestras habituales visitas por Padrao esto puede parecer una locura o una quimera… Digamos que no les falta razón.

Lo dicho, amigos, a la vuelta les contaremos.

Vayan preparando las esquelas.

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Conseguido

Bueno, pues a 50 días de la media, podemos afirmar que seguimos mejorando. Así lo demuestra el hecho de que un servidor haya hecho su mejor tiempo en un 10.000. Por fin se ha logrado bajar de los famosos 50 minutos.

Verdaderamente estoy muy contento y he de reconocer que hay un punto de orgullo. Sería absurdo no recalcar que esto no es más que una carrera y correr un hobby que comenzó hace más bien poco, pero a uno le hace ilusión, oiga. Entre otras cosas, por eso mismo nos apasiona tanto la idea de la media en Benidorm.

Leganés nos acogía (al Míkel y a mí esta vez) y aunque a primera hora hacía un frío de pelotas, a partir del comienzo la temperatura fue agradabilísima y las sensaciones muy buenas. 48’40” es un tiempo muy bueno. Es mi forma de verlo. Si miro atrás algo así como un año, me veo acompañando a Mentxu en una de esas infames carreras de papás y mamás acabando por encima de la hora y con la rodilla hecha picadillo. Las cosas han cambiado y joder cómo se agradece.

En esta carrera me planteé salir a fondo desde el principio. Poco importaba que las pulsaciones se estabilizaran por encima de las 170 toda la carrera. Había que sufrir y controlar los tiempos. 9’35” en el 2, 19′ en el 4, 24’10” en el 5. Nunca había corrido tan rápido. Y me sentía bien. También sentía que podía pagarlo en la segunda parte, pero decidí ir hasta así hasta el final. Y quedaba la parte más dura de un recorrido bastante infame, no nos engañemos. Nos llevaron a correr por el parking de una zona de centros comerciales (sí, imaginen correr por el Plaza Norte y además haciendo eses para cumplir la distancia); incluso tuvimos la gran fortuna de correr al lado del cementerio de San Nicasio. En fin, cosas de las populares. Lo dicho, pasé en menos de 29′ por el 6 y empezaron las subidas. Largas y desmoralizadoras. Pero creo que ahí se notaron las cuestas de Paracas y las de la dehesa. Me he notado muy bien subiendo. De hecho he de decir que es en la zona en que he adelantado a más gente. Así me planté en 39’10 en los 8. Y en 44’20 en los 9. Tocaba dejarse los huevos al final. Suelo acabar contento las carreras cuando hago un buen último kilómetro. Así fue también hoy: 4’20” para un total de 48’40”. Estoy muy satisfecho.

Lamentable la organización y sus putas camisetas. Pequeñas y escasas. Y la verdad es que lo que te dan no es tampoco como en Ávila: una manzana, un plátana, una mandarina y un Nestea. En fin, menos da una piedra.

Una vez allí solo tocaba esperar al Míkel. Llegó renqueante, bajo de moral y muy preocupado. Su tiempo se clavó en los 59′, con lo que baja de la hora, pero su rodilla se ha resentido y, francamente, la media se le complica. Tendrá que descansar y retomar en un par de semanas el entrenamiento (algo que también le cuesta). El Míkel nos tiene acostumbrados a proezas llamativas, pero que acabe la media es cada vez más quimérico.

Y poco más, tocará seguir machacando las zapatillas y preparándose, porque ya queda menos para ese 26 de noviembre.

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Detalles inolvidables

Dijo Juan Benet que «son pocos los hechos que después de sorprender siguen siendo sorprendentes». Y parece que tiene razón.

Pues bien, hace unos días hemos tenido la inmensa suerte de ser sujeto, objeto (y casi complemento agente) de un detalle grandilocuente en la forma y de una finura emocionante en el fondo.

La nunca suficientemente loada Auro, ese ángel penígero alcorconero (puede parecer un oxímoron, pero hablamos de un gentilicio terrenal) y el excelso Rubén, hombre de vasto conocimiento, pero déficit futbolero nos han obsequiado (a todos los olivinos, allegados y cerdos adheridos) con un guiño a la amistad y la perenne sonrisa. Auro y Rubén se molestaron en enviar una especie de tarjeta postal —dentro de un sobre— dirigido a todos ¡¡¡desde Togo!!! (no existen las suficientes exclamaciones) que tuvo como dirección receptora el noble establecimiento que llamamos Padrao. Se acordaron de todos y de todas. Y eso llega más lejos que cualquier obsequio físico.

Las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos. Es así. Hay momentos que no se olvidan jamás y gente a la que, por ende, tampoco podrás dejar de querer.

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Amazon, por los siglos de los siglos

Uno era un vago, un poquito fofo y con tendencia a tocarse la huevada (ciertamente, varias de las cosas no han cambiado), pero un día se dijo: «¡Coño! ¿Por qué no correr un poquillo?». Y el dicho fue un hecho…

En el principio fue el cielo y… o sea, que al principio fue duro de cojones. Pero cuando uno le iba cogiendo gusto, ¡zasca!, dolor de rodillas brutal. Tendinitis, cojera, un remedo de House y a joderse. El Míkel riéndose diciendo que si era un ser imperfecto con rodillas de plástico y todo eso.

La cuestión es que un día tras una prueba de forma de correr y toda esa zarandaja descubro que tengo un pequeño problema de «sobrepronación» (o algo así) y me compro unas zapatillas de puta madre a un precio desorbitado. Mejor ni recordarlo. Y la cosa mejora. Ya no me duele al correr y puedo cubrir distancias relativamente decentes. Carreras de 10 km., dos vueltas a la dehesa, la imperial subida de El Escorial y una media en el horizonte…

Pero claro… todo tiene un límite y las putas zapatillas comenzaban a estar gastadas de verdad. Vamos, con agujeros del tamaño del ano de Trina Michaels (Camilo, deja de decirme nombres de actrices guarras!!), o sea que tocaban a su fin.

Hete ahí la disyuntiva: pagar la salvajada que los malditos cabrones de tiendas Laister (u otras con precios similares) te piden o volver a cojear. Entonces el gran Míkel comentó lo de Amazon en Reino Unido. Y allí que fui.

Ocho días después tengo las zapatillas que quería por ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡75€!!!!!!!!!! menos de lo que me hubiera costado con esos chorizos. Como dije: «me puedo tomar 75 cañas en el Padrao con lo que me ahorrado».

Hale, os dejo. Me voy a entrenar.

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Media…

Bueno, señores, se ha confirmado: estamos grillados.

Nos hemos apuntado ya a la media maratón de Benidorm del 26 de noviembre. 21 kilómetros. Casi nada.

Es verdad que estamos entrenando más que otras veces (eso no significa que sea mucho, también es cierto), pero la prueba parece cuasi homérica para tipos de nuestro perfil.

Ortigoza, perro viejo en estas lides, nos quiere animar y no para de decir que estamos haciendo las cosas bien y que esta media es la mejor para comenzar a sufrir en esta distancia. Nos lo estamos tomando tan en serio que a casi 90 días de que se produzca el esperado momento ya estamos inscritos y ya hemos cogido los billetes del avión que nos llevará hasta el Levante.

En fin, he de decir que por ejemplo el Míkel está entrenando más que nunca (lleva 3 días) y que un servidor hasta se ha comprado unas zapatillas ¡por Amazon! (joder, casi a la mitad de precio… otra cosa será cómo lleguen).

Cómo será la cuestión que hasta nos hemos propuesto cuando falte algo así como un mes no pisar el Padrao ni el Loyber… para dar lo mejor de nosotros mismos.

Imagino que estamos en una nueva etapa de nuestras vidas. Vamos… que si me lo llegan a decir hace unos años…

En fin, mejor correr y no pensar en la situación política y social en que nos hallamos inmiscuidos. Mejor correr y escapar.

Un poco de todo

Bueno, pues mientras el Barça ganaba otro título más: 12 de 15 con Guardiola (creo que estamos muy cerca de proclamarlo mejor equipo de fútbol de la historia: no duele ni ná eso), un servidor decidió finalmente dejar las excusas en casa y acercarse a Sanse a las fiestas. Menos gente que otras veces (recuerdo viernes en que no se podía ni pasar), un par de tías de estas de bailar en barra americana medio desnudas en medio de la «calle» de las fiestas (el PP hace cosas raras), los de Modestia Aparte tocando en la plaza (aguantamos diez minutos escasos: no los recordaba yo tan afemi…, quiero decir, tan jula…, quiero decir, tan mari…, en fin, una mierda) y un pedazo de bocata y un gran mojito que nos tomamos en la caseta de Izquierda Independiente es un sucinto resumen de lo que allí vivimos.

No será el último día que vayamos a las fiestas. Hoy es complicado que vayamos, pero mañana domingo, con toda seguridad iremos. A ver si algún cerdo zanzibareño está dispuesto a venir para ponernos los dientes largos. Todo se andará.

Y poco más que decir. La operación media maratón sigue en marcha y el entrenamiento no para. Dentro de unas semanas habrá que perder unos kilitos y prepararse para una nueva experiencia: correr 21 kilómetros sin morir en el intento.

Por cierto, veo que la etapa de la Vuelta de hoy termina en San Lorenzo del Escorial y hay una cuesta del 23% o no sé qué. ¿Será nuestra amiga la cuesta más infernal de la historia la que les aguarda? La verdad, no lo sé, pero espero por su bien que no lo sea.

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