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Posts Tagged ‘Ciclismo’

Un poco de todo

Bueno, pues mientras el Barça ganaba otro título más: 12 de 15 con Guardiola (creo que estamos muy cerca de proclamarlo mejor equipo de fútbol de la historia: no duele ni ná eso), un servidor decidió finalmente dejar las excusas en casa y acercarse a Sanse a las fiestas. Menos gente que otras veces (recuerdo viernes en que no se podía ni pasar), un par de tías de estas de bailar en barra americana medio desnudas en medio de la «calle» de las fiestas (el PP hace cosas raras), los de Modestia Aparte tocando en la plaza (aguantamos diez minutos escasos: no los recordaba yo tan afemi…, quiero decir, tan jula…, quiero decir, tan mari…, en fin, una mierda) y un pedazo de bocata y un gran mojito que nos tomamos en la caseta de Izquierda Independiente es un sucinto resumen de lo que allí vivimos.

No será el último día que vayamos a las fiestas. Hoy es complicado que vayamos, pero mañana domingo, con toda seguridad iremos. A ver si algún cerdo zanzibareño está dispuesto a venir para ponernos los dientes largos. Todo se andará.

Y poco más que decir. La operación media maratón sigue en marcha y el entrenamiento no para. Dentro de unas semanas habrá que perder unos kilitos y prepararse para una nueva experiencia: correr 21 kilómetros sin morir en el intento.

Por cierto, veo que la etapa de la Vuelta de hoy termina en San Lorenzo del Escorial y hay una cuesta del 23% o no sé qué. ¿Será nuestra amiga la cuesta más infernal de la historia la que les aguarda? La verdad, no lo sé, pero espero por su bien que no lo sea.

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Ciclismo del bueno

Ha sido muy grande. Grandísimo.

Por momentos me ha recordado a aquella exhibición de Induráin en Lieja en una etapa previa a las suspuestamente grandes. Casi como hoy. Aquel día, Induráin sí que puso el motorcito. Bruyneel pudo como mucho seguirle.

Hoy el triple campeón del Tour (le pese a quien le pese) ha dado un puñetazo sobre la mesa. Con las fuerzas algo menguadas con respecto al Giro (donde arrasó) ha utilizado un «simple» puerto de segunda para destrozar la etapa. Con una serie de violentos ataques, continuados y llenos de fe, los Schleck empezaron a dar señales de debilidad pronto. ¡¡Cuánto lo hemos dicho!! Malditos cobardes, las piernas no están siempre como uno quiere. Cuando uno las tiene hay que usarlas. Así lo ha hecho el nuestro.

Ha recortado casi 20 segundos a Voeckle y más de un minuto a Contador, entre otros. El gran beneficiado ha sido Evans. Poco a poco se acerca al liderato y no es del todo buen compañero. Samu también ha aguantado y ahí está.

Lo interesante (esperemos que así lo sea) son las próximas etapas (3 Alpes con llegadas en Alpe d´Huez y el Galibier en 2 de ellas para terminar y la contrarreloj del sábado). Parecía que Conta se inclinaba ante Andy, pero ojito que los campeones lo son siempre hasta el final.

El etapón de hoy ha sido de los que recordaremos. Esperemos que sea el comienzo de algo grande.

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Malum signum

Me gusta que me den consejos. Esa es la verdad. Pero, claro, no que te los dé Benito Camela, sino alguien que tenga algún prestigio. Y me gusta aprender de los consejos que les dan a otros. Es una forma indirecta, pero perfectamente válida de aprendizaje empático y de reflexión propia.

Una vez, dicen, que Butragueño le dijo a Raúl, cuando era inevitable que se producía la sucesión, algo así como: «Escucha siempre, Raúl. Escucha lo que te digan. A veces es mejor hablar menos y escuchar más». En fin, obviamente no tiene que venir El Buitre con el libro de las moralejas, para que nos demos cuenta de que esto es una verdad como un templo.

Quizás por eso, se me ha venido automáticamente a la cabeza un comentario que, el nunca suficientemente loado, Sr. Ortigoza me hizo hace unos meses sobre Marta Domínguez. Venía a colación, a su vez, de otra observación hecha por su amigo y gran atleta, Miguel: «Esta tía va hasta las trancas».

Es Marta Domínguez; a uno le cuesta mucho hacerse a la idea de que nuestra grandísima campeona, ejemplo de superación, esfuerzo, coraje y gallardía, pueda estar detrás de algo así. Pues algo huele a podrido en Dinamarca. La Guardia Civil la ha detenido en el marco de una operación contra el dopaje.

Y a uno se le caen los anillos al suelo, los palos del sombrajo. Y las pocas esperanzas que le quedan.

Nos tomamos a broma en su día lo de Juanito Muehlegg. Ya nos pareció más serio tanto ciclista. Pero llevamos varias cornadas y más trayectorias. Paquillo fue un palo gordo. Contador fue el siguiente y ahora Marta Domínguez. Ciclistas y atletas… los deportes más duros, ¿no? Quizás sea sólo en este mundillo. Pero me da a mí que no.

La cosa pinta mal. Evidentemente, nadie es culpable hasta que se demuestre, o sea que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Pero la cosa pinta muy mal. Otra vez.

Voy a hacer referencia a un último comentario de alguien, además de conocido pornógrafo, eminente cabeza pensante, Sr. Del Rosal: «sólo nos queda Nadal».

Qué razón tiene.

Fignon est décédé

Impactado me hallo. Ha muerto Fignon.

Qué tío más sucio. Aquel escupitajo a la cámara de TVE. Aquel Tour que pedió con Lemond en el 89. Yo estaba en Francia y recuerdo seguirlo apasionadamente hasta que Perico dejó de tener opciones. Lemond era mi favorito. Darles en los morros a los franceses tenía que ser fantástico. Y lo fue. Qué caras por la calle. Qué alegría la mía. Fue la última vez que un gabacho estuvo cerca de obtener La grande boucle.

Ha muerto con 50 años recién cumplidos. Cáncer de páncreas. Leo un artículo estupendo en El País del mes de junio. Él mismo dijo que la enfermedad podía acabar con él en cinco meses. Tremendo.

No recordaba que estaba tan enfermo. Parecida sensación me embarga que cuando supe hace ya años que Claveyrolat se había suicidado. Son personas de tu «círculo cercano».

En cuanto lo supe, tuve la necesidad de compartir eso que no sé si llamar miedo con Espáriz y Ortigoza. Sabía que ellos lo entenderían. Sentirán lo mismo que yo.

El maestro Ortigoza me contesta con un apotegma sublime: «Otro ídolo reciente que se extingue… Aprovechemos la vida mientras sigamos siendo protagonistas… Algo así dijiste tú en uno de tus posts y no podría estar más de acuerdo».

No recordaba haberlo dicho, pero parece muy propio de mí.

No es que se haya muerto Fignon. Que también. Es que la vida va pasando. Y probablemente porque es lo único que conocemos, el ser consciente de que llegará el momento de decir adiós, paraliza.

En estos momentos recuerdo a Sócrates: «El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males».

Es obvio que de lo que se tiene miedo es de lo desconocido.

Pero ciertamente la palabra que se me ocurre para definir estos lapsus que te atrapan unos instantes es miedo.

Contador ya es primero

Bueno, pues Contador líder.

Todo el mundo lo ha visto. Resulta que a Schleck se le sale la cadena en el momento en que ataca y Contador que sale tras él no para (ni él ni Samuel Sánchez, ni Menchov ni el Sursum Corda). Es que tendría cojones haber parado.

Obviamente intuíamos que habría reacciones hipócritas de unos y otros. Medio entiendo la rabieta de Schleck, porque ha perdido el amarillo. Bueno, aunque lo mejor que puede hacer es enrabietarse consigo mismo. Hasta donde yo sé, la cagada (o mala suerte) es suya. Y ¿por qué palos sólo a Contador? ¿Se han parado los otros? Lo gracioso es que surge Armstrong, que parece que tiene que hablar como si fuera el Dios del Tour para sentar cátedra y decir que no es correcto. Él, que se paró a esperar a Beloki cuando se dio el piñazo padre en Gap. Tiene bemoles el asunto.

En fin, parece evidente, pero te llama la atención que haya tanto fariseo. Me da a mí que al revés Schleck hubiera atacado hasta quedarse sin oxígeno.

Es como si en fútbol, se resbala un central y el delantero se la devuelve en vez de marcar. Sería impensable.

En el fondo hubiera dado igual, porque Contador le va a meter tres minutos en la última contrarreloj, pero parece que así los argumentos en contra del español que apunta a su tercer Tour pueden ser más sólidos.

Ortigoza y Espáriz, los principales seguidores de la prueba gala (yo estoy viendo todo lo que Gracián y demás cosas me dejan), tendrán su opinión, aunque intuyo que no será muy diferente de la mía. Tiene pinta que lo que queda de montaña se va a poner interesante: el luxemburgués tendrá que atacar y a ver qué pasa ahora.

Pues eso, Alberto Contador es el primero. Punto.

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Pub nº4: The Corner´s Clock

El 4 era un tanto seguro. The Corner´s Clock. Es como aquellas historias que sabes que van a acabar bien. El bueno gana, el malo pierde y queda fuera de la escena. Donde hace mucho frío. Hasta -4 cuando llegamos a casa tras 5 pintas bien digeridas y mejor compartidas.

Pub grandioso. Muy acogedor. Con, diríamos, varios ambientes incluida una especie de biblioteca, otra zona sólo de sofás, la típica de mesas, una barra espectacular con forma cuasi de rombo y una buena música. Casi toda del 87. Del año de Roche, también irlandés él.

Por una vez mi menda y Espáriz llegamos en primera posición. Supimos sacar ventaja a los que llegaron descolgados… la primera pinta. Del Rosal fue el siguiente. Los amartelados después y finalmente el Sr. Barra. Aquí el amigo llegó después de haberse metido entre pecho y espalda una comida de empresa y una bebida de holding. Venía contento, pero también fue el primero en volver al sobre. Se lo tenía bien ganado.

Se casa Antonio. Así, sin anestesia. Nada de envolturas. Al corazón. Directo. 17 de abril 2010. Si no pasa nada raro. Evidente tema de discusión, controversia, análisis y lágrimas. De ida y vuelta.

Del Rosal ya prepara su viaje de vuelta a la islita que le vio nacer y donde tiene el contador a cero. Curiosa paradoja.

Hablamos. Planeamos y medio decidimos. Unos neo-estorakas están a punto de ver la luz. Buscamos acompañantes en la futura iniciativa de fútbol 7. Un experto en estos temas como el Mote apuntó que deberíamos ser 14, por lo menos. Iremos completando la plantilla.

Por ahora ya tenemos al delantero habilidoso (chupón) que parte desde la izquierda y asegura penaltis (o penalties) fingidos y alguna jugada maradoniana. Tenemos al mítico lateral derecho (el Carlos Alberto del Brasil del 70 una broma al lado del Míkel). A los mediocentros (sin comentarios), al ratonero del área de los caramelos en la mano, al suplente de lujo canario… poco a poco iremos conformando y confirmando el grupo.

Más. Propuesta con forma de onomástica y olor a desafío logrado. El 50 en el Gravity. ¿Utopía? ¿Deseo? ¿Realidad? Tiempo al tiempo. Por de pronto, lo lógico es que el número 5 lo hagamos sin uno de los pilares básicos de la cofradía del irlandés errante. El vecino del chicharro tendrá que conformarse con beber Arehucas a 21 grados.

Llegamos al pub, explicándole al de la barra nuestra particular idiosincrasia. Debió de pensar que éramos de la revista Bebedores o similar, porque nos infló a tapas. Todo perfecto. Salvo el detalle del final. Craso error, según apunte un experto en la matería. El ex tabernero Fermín. La invitación de la casa tras 23 pintas fueron unas cutres y siempre insuficientes medias pintas. Ya se sabe que con nosotros no valen medias pintas, digo, medias tintas.

El 4 ha sido, en cualquier caso, un éxito.

Derrotado

Ahora les entiendo. Sensación antagónica a la que todos esperamos en los enfrentamientos.

Todos los ámbitos difieren, pero tienen un terreno paralelo, por encima de sujetos y predicados. Hablo del perdedor.

Foreman es recordado toda la vida. Luchó con tropecientos años con Holyfield. Hasta vendió sartenes. ¿O eran cacerolas? Da igual. Perdió con Ali en Zaire. Esa es la verdad. Como ´Smokin Joe´ en Manila.

Nadie puede olvidar a Poulidor. Nadie ha subido tantas veces al podio. Nunca primero. Sampras nunca venció en Roland Garros.

Hoy he sentido el sabor del derrotado. Un objetivo tenía. Derrotado he sido. Me hallo a merced del vencedor, que diría el clásico.

Jueves a priori tranquilo que se complicó. Quedé por Sanse con el cerdo del Míkel, con el recientemente llegado Ferlein (vaya viaje se ha pegado el muy cabrón) y con el Mati, ese singular personaje, tantas veces querido como odiado, ese ser único e indispensable, un tipo fastuoso. Pizza, risas, alguna cerveza (de esas que pueden pasar el control antidoping). Y unas copas. He sido derrotado. No he llegado a Octubre. El mes de Lenin, el de Cristobal Colón. Nunca el mío.

La titánica proeza a la que me sometía ha podido conmigo como los turcos pudieron con Bizancio. Así cayó Belisario. El caballo de Troya, Helena, la lágrima del auxiliado…

La culpa es de los cerdos de mis amigos. El Mati es un borracho sin parangón. Bebe a la velocidad del rayo. Pretende pulverizar el líquido destilado. Y lo consigue. Curioso parangón. Quiere andar por encima del etanol. Aunque sea haciendo ´eses´.

Luego está el Míkel, ese antropomorfo (cuesta creerlo) que la última vez que le dijo que no a una copa, Eisenhower era todavía cabo. Bebió sin pestañear. Con la tranquilidad y la pericia de un cirujano. Matemático. Sin pestañear.

Espáriz y yo estuvimos hablando incluso después de terminar la velada. Epílogo hakiano hasta que sonó el gong. La campana horaria cerró la noche con ilusiones, certezas, incertidumbres y vicisitudes varias.

Malditos bastardos. Siempre por su culpa. Película ingente, como su director. 46 años de loco americano.

He perdido. He sido derrotado. Han podido conmigo. Como el destino pudo con Gombrowicz. Ese insigne polaco hacedor de futuros en Argentina. La tierra por entonces de Perón. Otro hacedor. Polonia. Lugar donde Jácek y Plácek intentaban robar la luna. Así nos lo afirmaba Makuszynski.

Noche fantástica, rodeado de amigos. Que te cuentan. Te sitúan en la vida. Te dan tranquilidad. Porque el camino les pasa cerca, como a ti. Sus vidas parecen diferentes, pero son la excusa para ir de la mano por el sendero del tiempo.

He perdido. El objetivo se pierde en lontananza. ¿Podré seguir mirándome al espejo? Ese mensajero cruel y despiadado. No creo.

No pude. Rendido me hallo. Continuamos por la senda. Cada vez sé menos. O quizás más. Sabiendo que no sé lo que no sé y que sé lo que mis amigos significan, debo calificar de dulce la derrota.

¿Insuficiente? Me da igual. Gran noche. Aquí queda escrito. Inolvidable. Hasta la derrota expirará. Ellos no. Gentuza. Malditos bastardos. Pero únicos.