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Posts Tagged ‘Perro’

Sábado Sabadete

Se acerca el sábado. Sensación agridulce. 31 años. Joder, 31 años.

El otro día vino a la garita un abuelete majete y hablábamos de temas recurrentes como el paso del tiempo. En un momento dado dijo una frase de esas socarronas, pero que me hizo gracia: «No te equivoques: el tiempo se queda, somos nosotros los que nos vamos». Ese punto cómico, ese otro trascendental y ese otro naturalista aromatizan el contenido de tan rotunda oración.

En fin, son 31 años, sí, pero vaya fiesta nos espera en el Padrao. Sólo parece que faltará Rodríguez, pero si todo se confirmase por allí aparecía el serdo canario con su señora, el Perrete con la suya, Fermín, el Míkel, Auro & Rubén, Cilli & Ortigoza, la Mentxu, por supuesto y seguro que algún agregado más. El mejor ejemplo de que puede ser un gran día es que pensamos ir en transporte público.

Viendo a los presentes uno sintetiza perfectamente la realidad sociolaboral de este país en un declive tan peliagudo: tenemos funcionarios, estudiantes, parados, un burgués amante del bebercio, un par de periodistas cojonudos, una extraordinaria superviviente, un cerdo mayúsculo (bueno, más de uno)… de todo un poco, pero unidos por esos lazos de verdad rígidos: la amis..¡perdón! Quería decir: el alcohol.

Será una buena ocasión de reencontrarse con muchos y con muchas. Quizás llueva. Paradigmático.

Pub nº25: The Irish Rover

Era un día de celebración.

Lo que empezó como un camino, a priori, dificultoso sigue su senda. Ya son 25 los pubs visitados por los miembros de Bebedores. Y los que quedan. Porque como en su día dijo el Ché Guevara: «Esta ola, ya no parará más».

La elección para el pub 25 fue un clásico de Madrid. Un lugar mítico. Un emplazamiento digno de cualquier noche: The Irish Rover.

Es un clásico de Madrid. Ubicado en la Avenida de Brasil, una zona digamos algo pijilla, se sitúan estos 500 metros cuadrados de pura irlandidad. 2 plantas enormes con varios ambientes repartidos. Hay mesas para sentarse y cenar correctamente a lo largo del pub, hay dos barras bastante amplias, una terraza que abren en verano, una zona cerrada con forma de biblioteca y, en definitiva, un pub ingente. De los más grandes de Madrid, si no el más grande.

Lo impresionante al entrar en el pub, quizás sea su múltiple decoración. Hay de todo. Incontables referencias a Guinness, tucanes, imágenes, espejos, colores, banderas irlandesas… de todo.

Repito, que quizás lo interesante de este pub son las múltiples posibilidades que ofrece su amplísimo espacio. Por ejemplo, nosotros empezamos arriba y finalizamos en mesas de la parte inferior, no demasiado lejos de la entrada.

Bebimos un par de pintas a lo largo de la noche. Cierto es que estuvimos en la primera parte (de 21:00 a 23:30 más o menos) lo que provoca que el precio sea de 5€ por pinta (tanto rubia como negra; algo extraño). Pero todo apunta a que el pub sube el precio según avanza la noche. Es un punto negativo que puede llegar a tener The Irish Rover: está demasiado pensado como puro negocio y quizás, por ahí pierde algo de la magia que pueda tener el típico pub irlandés, algo más pequeño, recogido, de música celta y que en Irlanda puede llegar a verse incluso dentro de la propia casa de cualquier habitante. Es un irlandés focalizado en el negocio, pero si uno sabe a lo que va, es una opción excelente.

Batimos el record de asistencia. 11 personas. Y es que era jornada de puertas abiertas. Se admitían sin ningún tipo de recelo féminas, amigos, amigas, primos lejanos, tíos terceros y quien quisiera apuntarse. Sólo faltó el Papo, disfrutando de la Uefa en el Calderón, Rubén el Atlético y Guillermo Mote. Allí estuvimos los cerdos de siempre con las parientas, el Ferlein, que ya ha vuelto a casa y el Perro también con la jefa. Fue una noche divertida. El 25 fue un día de celebraciones.

Para nosotros el Irish Rover siempre fue un lugar especial. Por eso lo escogimos en un día como el del sábado. Allí pasamos casi todos los fines de semana de nuestra época primeriza en Madrid. Allí hemos ido a celebrar títulos deportivos, hemos tomado pintas hasta reventar y hemos escuchado unos conciertazos espectaculares. Más de un San Patricio se ha celebrado entre esas paredes. Y es que el ambiente suele ser bastante interesante. Es innegable que uno se encuentra con mucho guiri y quizás en otros momentos no sea el mejor lugar para pasar momentos más íntimos, pero The Irish Rover merecía estar en un lugar de privilegio en nuestro recorrido.

Boda

Pues llegó. Uno de los nuestros ha pasado por el ritual humano por excelencia: la boda.

Antonio Sánchez Zurita está oficialmente casado. Por la iglesia, como él deseaba y con la mujer que él quería. Enhorabuena. Claro que sí.

El enlace tuvo lugar en la iglesia de El Casar (Nuestra Señora de la Asunción) primer pueblo de la provincia de Guadalajara. La autoridad que allí ejerció de notario ante Dios fue un sacerdote un pelín talibán. Varias menciones a lo que era y lo que no era matrimonio dejó claro que estábamos ante el tipo de cura que deseaba tener el O’Connell. (Se me hace raro llamarle así a un tío que tiene anillo de boda en un dedo y que conoce de primera mano los votos nupciales).

En definitiva, ceremonia larga con una soprano espectacular. Piezas de Bach, Mozart, Haendel, Schubert o Albinoni amenizaron el momento. A pesar de lo cual no pudieron aguantar todos en la iglesia. En fin, una de las fotos deseadas:

Y es que esto de las bodas tiene algo de emotivo. Es innegable que es bastante coñazo la cantidad de horas que pasan y el hecho de tener que ir de un lado a otro, pero es un momento espeial en la vida de alguien y eso debería ser siempre motivo de celebración.

Después de salir de El Casar con las primeras bromas del Míkel sobre el traje de “los años 30” de Carlos (que conste que a mí personalmente me encanta) y el peinado pepero de Don Miguel desembarcamos en El Manjar de Talamanca. Allí tendría lugar el convite.

Fueron cerca de 8 horas en el sitio. Unos entrantes, una cena lenta y unas copas. Vamos… como suele pasar. Una de las anécdotas principales fue  que los emparejados estaban en una mesa y los solteros en otra. Ni qué decir tiene que la risión, evidentemente, estuvo en la mesa solteril. Allí estaban el Mïkel, Del Rosal, 3 señores y 5 féminas. Hubiera dado media pensión (de la que nunca tendré, claro) por poder haber escuchado alguna conversación de las que allí tenían lugar. De todas formas, después en el baile pudimos comprobar el resultado de tanto trabajo: Don Miguel con pico y pala (y bombas de hidrógeno) a por una prima cordobesa de Antonio que trabaja en CajaMadrid (¿destino, putada o casualidad?) y directamente Del Rosal decdió saltarse varias reglas básicas de consanguinidad: él se divirtió con la hermana de Antonio. Parece ser que hubo intentos de boicot de uno hacia el otro, pero en definitiva, tuvo que ser divertido.

Tuvimos la opción de hablar con nuestro amigo y se le veía muy cansado, pero exultante. Ante eso sólo podemos y debemos alegrarnos. A estas horas deberían estar (si el volcán islandés lo permite) de camino a Atenas donde harán un crucero por el Adriático.

Seguimos quemando etapas. Primera boda de un amigo. ¿Quién será el siguiente? Habrá que ver.

Por cierto, disfruten de estas fotos. Ellos y ellas. Podemos comprobar que la boda saca a pasear lo mejor (o casi) del armario de uno.

En fin, más allá de dimes y diretes, el 17 de abril de 2010 quedará en la retina como el día en que nuestro amigo Sánchez Zurita, O’Connell para los más allegados que le hemos visto mear en coche ajeno o tirar peor que nadie en la historia del fútbol la línea del fuera de juego, decidió casarse y cumplir uno de sus sueños.

Ante eso, sólo aplaudir, desear lo mejor y que de verdad alcance la plena felicidad.

Despedidas de soltero

En fin, por si hay algún habitante de Marte que no lo sabe: Sánchez Zurita se casa. Me viene el gran Michel de Montaigne a la cabeza con su célebre frase: «El mejor matrimonio sería el formado por una mujer ciega y un hombre sordo».

Pero no hablemos, si les parece de matrimonios o de la relación entre parejas. Porque el que esté libre de pecado… Creo que todos podríamos hablar sobre todos. Más de un calzoncillo subido hasta los sobacos hemos tenido todos o más de un error hemos cometido sobre elección, mantenimiento o recambio (permítanme el símil automovilístico).

Vengo a hablar de cómo se hace y cómo no se hace una despedida de soltero.

Si les soy sincero, nunca he tenido la opción de asistir a ninguna, pero por lo que uno oye, ve y lee parece que la stripper es condicion sine qua non, la borrachera la excusa para que salte la chispa y la risión el dialecto utilizado para comprenderse todos. Después, claro, los matices son diferentes. Algunos verdaderamente espectaculares.

Nosotros ya dijimos tiempo atrás que en el momento en que uno de nosotros se casara íbamos a pirarnos una semana al Mediterráneo a celebrarlo. Juerga tras juerga. Un poco Entre Copas. Pero la realidad ha vuelto a ponernos la zancadilla.

De por sí la preparación de la boda ha sido la más lamentable que recuerdo nunca. He hablado con el cerdo casamentero por la mañana y resulta que no sabe a qué hora exacta es la misa, no nos ha repartido todavía las invitaciones, no nos pone juntos en el convite, tiene una capea preparada para las 11 y pico de la noche (con más que probable presencia de la lluvia) y encima hasta última hora no se ha sabido quién va y quién no va. Penoso.

Intuyo que lo cutre de un lado ha influido en lo cutre del otro, esto es, de “nuestra parte”. Iremos a tomar unas racioncillas a no sé dónde (Sanse parece la única variable segura de la ecuación) y después será el turno de las copas. Espero que la cosa no sea tan pobre como en un principio pinta.

Se espera que por allí aparezcamos todos en uno u otro momento: Del Rosal, Barra, Rodríguez, Perrete, Mote, Papote y quizás algún invitado por parte de Zurita. A pesar de que se me ha conminado a no decir barbaridades sobre el lúgubre pasado del protagonista, probablemente habrá que narrar más de una anécdota.

En fin, tendrán cumplido informe de lo que allí suceda.

Para acabar con este enlace vodevilesco debo reconocer que no tengo ni pajolera idea de si mi traje está limpio, roto o cagado. No sé si mis zapatos todavía pueden ser usados y si mi camisa será lo suficientemente elegante como para competir con la del Míkel. El caso es que todo se ha hecho mal desde el principio.

A pesar de todo, creo que lo pasaremos… mejor que bien. ¿Alguien lo duda?

Frases

Llevo unos días pensando en una frase de Alí. Muhammad Alí.

“Un hombre que ve el mundo a los 50 igual que a los 20, ha perdido 30 años de su vida”. La comenté el otro día con el Ferlein.

Volvía a pensar nuevamente en ello recogiendo las ultimísimas cosas que estoy limpiando del cuarto de casa de mis padres. Cintas (cassettes) que el Mote grababa con su inolvidable grabadorcilla de mierda en la que unos imberbes personajillos como el propio Mote, el Paff, el Perro, el Ferlein, el Míkel o el que suscribe hablábamos de las chicas que hasta entonces habían pasado por nuestras vidas.

Llámenme friki, pero escuché unos minutos la cinta. Ya no sólo es que las voces son diferentes. El tono, la cadencia, el ritmo… ha cambiado todo en estos 10-12 años. Y probablemente también la visión que teníamos y tenemos del mundo.

El Perro hablando del “cazo” que la Minerva le había dado a un autobús para pararlo, porque el “autobusero” no se había percatado de que ella quería subir. El Míkel insultando sin parangón a Juanlu porque se había cortado al afeitarse en lo que probablemente era su primer afeitado. El Mote, como siempre, haciendo de reportero dicharachero. Espáriz aguantando estoicamente las acometidas de sus compañeros de salvajadas verbales en lo referente a la Borges…

Y no sé por qué pienso en los versos -sé que nombrados más de una vez en este lupanar social- de Gil de Biedma en su celebérrimo No volveré a ser joven:

Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde…

Pero entonces me da por pensar y veo que han cambiado muchas cosas en este período. Hemos madurado mucho. Las circunstancias nos empujan inevitablemente.

Del activista pro saharaui-independentista-republicano-poumista-trotskista-leninita-stalinista que era el Míkel al banquero elitista y desprecia mindundis de la actualidad, por ejemplo. Y así con todos. Hemos ido evolucionando. O sea que Alí tenía razón.

Y nosotros no hemos perdido demasiado el tiempo, ¿no creen?

P.D. No sabemos nada de Ortigoza. ¡Cuente algo de su viaje! A saber con qué habrá estado liado para no dar señales de vida.

P.D.2 Tremendo Cristiano ayer en Marsella. Él solo destrozó a un equipo que lo único que pretendía era machacar a patadas al Madrid. A ver los octavos. A lo mejor esta vez nos da por pasar la ronda. El que seguro que no lo hará es el Liverpool.

P.D.3 El jueves a las 21:00, pub 3. Basura Del Rosaliana, mándenos las coordenadas, pedazo de chino.

P.D.4 Me quedan 200 páginas de un libro que debo entregar hoy. Y estoy perdiendo el tiempo escribiendo. Que les den.

Don Ángel

Después de otro jueves en el que se nos fue ligeramente la mano, al levantarme he cumplido con las 3 tareas que tenía para hoy. Hablar con el asesor y ver el tema del Cif. Ya lo tenemos. Esto es: ya podemos cobrar. Además, he estado mirando el tema de la web y la creación de la imagen corporativa con la gente que nos lo lleva y la semana que viene tenemos reunión definitoria y además me he ido a cortar el pelo. Como pueden comprobar, día extremadamente duro.

Mientras iba hacia el barbero (Antonio dixit) me fijé que en el Príncipe Felipe estaba en el patio Don Ángel, ese mítico profesor de gimnasio que nos dio clases a unos cuantos de los cutre-habitantes de este pútrido emplazamiento: Míkel, Ferlein, Mote, el Perro y mi menda entre otros.

Me vino a la cabeza un recuerdo que no sé si algunos de los nombrados acertará a recuperar vívidamente en sus cada vez más viejunas materias grises: ¿Se acuerdan de aquellos castigos de Don Ángel para con los chavales desobedientes o que se comportaban mal? Recuerdo como si fuera hoy aquellos “barridos” que les hacía Don Ángel a los que se portaban mal.

Allí no chistaba nadie. Le teníamos respeto. Y ni se nos ocurría decirles a nuestros padres que te habían castigado físicamente. Porque encima ellos te daban otra galleta.

Eran otros tiempos. El propio hecho de llamarle Don a un profesor indicaba un trato impensable hoy en día. Pasar por un instituto medio es para echarse a llorar.

Creo que no podría ser profesor por eso. A mí un niñato me chista, me hace burla, me contesta de forma inadecuada y creo que estaría más cerca del asesinato que de la simple reprimenda. Mucha mala educación, mucho consentimiento, demasiado porcentaje de la sociedad adolescente o simplemente joven educada entre valores erróneos. Una lástima.

Ver a Don Ángel 16 años después me chocó. Lo reconocí por su voz, pero está completamente calvo y bastante más gordo que antaño. El tiempo. El paso del tiempo.

En fin, mañana por la mañana me voy con mi querida Mentxu a Cantabria a ver cuevas, mares, montañas y comernos unas anchoas made in Revilla. Espero que los demás tengan también unos días de asueto.

Algo he oído de una fiesta estoraka… qué miedo.

Enlazando vidas

Otra noche en que he dormido mal. Y poco. Pensamientos, dudas, preocupaciones, cansancio.

Me levanté pronto y decidí conocer mundo. Sin salir de casa. Poco dinero, ya saben. Siempre digo lo mismo, no me canso: si fuera rico, estaría todo el día viajando… y viendo cine continuamente. Internet te lo permite.

Todo empezó hace más o menos una hora y media. Procedía a seguir analizando empresas de servicios editoriales y sus ofertas. Estudio de mercado, le llaman. Pero me evadí. Defecto de fábrica.

No me pregunten por qué. Tal vez, porque a las 4 de la mañana, puse un momento la radio y hablaban sobre algo acaecido en Groningen. Me encanta el nombre de esa ciudad. De siempre. Me recuerda a cuando era pequeño y siempre ponía la radio para dormir. Recuerdo perfectamente poner la radio mientras narraban fútbol. Jugaba el Groningen con el Atlético de Madrid.

Fui al oráculo de nuestros días (Camilo dixit) que es Google y me paré a ver Groningen. Cuando estuve con el Míkel y el Perro en Holanda no nos alcanzó como para llegar al norte del país. Vimos mucho, pero nunca lo suficiente.

Siguiendo parada en google: “vivir en Groningen”. Tantas veces he pensado en la suerte que tuvo el Míkel de ir un año a Manchester y los buenos amigos que conserva. ¿Y si cualquier día pierdo la cabeza, lo mando todo a la mierda y me voy a Groningen?– me dije. Caí entonces en un documento formado por preguntas y respuestas acerca de la vida en esta ciudad. Curioso, cómo insiste el protagonista en lo exigentes que son en la universidad de la ciudad.

¿Por qué no fuimos a Groningen? Era diciembre, hacía mucho frío y no podíamos escaparnos hasta tan arriba. Aquel paseo por Haarlem a las 6 de la tarde con frío, lluvia y noche. Qué ciudad más maravillosa. Repasé entonces el post en que anunciábamos nuestra partida. Ni siquiera el post viaje. El antes. El de las ilusiones por lo que llega. Incomparable sensación. Tenía 2 comentarios: uno de El Sagutxo Solitario. Aquella chica que tiene un blog fascinante, íntimo, cercano y tremendamente tierno. He leído los últimos post que ofrecía. Me gustó mucho aquél en que describía sus sensaciones en una boda a la que asistió. Dice: La mayor parte de las veces me gustaría estar con una sola persona porque los grupos me abruman y me molestan los diferentes niveles de confianza. Qué gran verdad.

Después de El Sagutxo y pensar por un instante en lo bonito que es San Sebastián, volví a su perfil y observé que entre los enlaces de los blogs que sigue (15) hay uno que automáticamente me obligó que lo pinchara: A las 11 en la imprenta. ¿Qué quieren? Deformación profesional. El blog es de un chaval de Oviedo que vive y estudia en Southampton. Toma ya. Más sensación de que la vida se te escapa de las manos sin haberlo visto todo. Y ese poema maravilloso que me viene a la cabeza, que describe la distancia y que termina con ese “No hay columna vertebral que sostenga el cielo que cae sobre ti cuando se precipita la distancia como aguacero, sólo arena que cae una y otra vez por el mismo puño”.

Este chaval, de Oviedo (maravillosa ciudad), describe su estancia en Reino Unido. Su día a día. He retrocedido para encontrar el comienzo de su viaje. Ciudades frías como las nórdicas deberían alejar. A mí siempre me han atraido. Divertido leer cómo vio el partido entre el Atlético y el Liverpool de hace casi un año. Divertidas preguntas las que a veces se hace.

Miro la gente que tiene enlazada y veo otro link al que debo pinchar inexcusablemente: proyecto de escritora. Le encanta Lorenzo Silva -¿a quién no, no creen?-, come en diversos restaurantes para hacer acopio de información de cara a su futuro libro y hace poco ha estado en Budapest. Más morriña. Enttro en un apartado anexo de su blog en que se centra más en sus escritos y proyectos y veo una frase de José Vasconcelos: “Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía”. Verdad, verdad, verdad. Remata la autora: “Y así es como quiero volver, con la melancolía de que ha terminado algo hermoso. Con la maleta repleta de recuerdos, de aventuras vividas y de instantes robados al tiempo“.

¿Robarle instantes al tiempo? ¡Cuántas veces habremos pensado en ello! Y uno vuelve atrás y ve a Momo y los hombres grises y los puros hechos con el tiempo de las vidas ajenas. Y ese poema de Gil de Biedma que tantas veces me percute. O aquél otro de Argensola que me viene a rescatar. (Suspiro).

Volvemos a la realidad. Si en unos años el proyecto editorial que tengo entre manos saliese bien, habrá que estar atento a todo este tipo de escritores de nuevo cuño, de la generación cibernética.

Cada vez que me meto a dar vueltas por diferentes blogs, me planteo algo que posiblemente acabe haciendo. Me encantaría poder recopilar en un libro los mejores post que he visto en los blogs que recorro de vez en cuando.

Y bueno, nada más, que tengo muchas cosas que hacer. No se quejarán. Hoy les he dado a conocer a una chica de San Sebastián de la que hacía tiempo no sabía nada, a un chaval ovetense afincado en Guirilandia y una escritora en ciernes que vuelve de su viaje por la tierra de Imre Nagy. Ya saben… vidas, como la suya o como la mía. Imbricadas.