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Perla nº32: Real Madrid – Milán (Semifinales Copa de Europa 1988/1989)

En fin, es un palo duro, pero no está de más reconocer dónde había un equipo de esos para la historia, ahora que tanto se habla de el de Guardiola.

El Madrid perdió esta eliminatoria 1-6… y empezó marcando Hugo Sánchez tras un córner. Dicen las crónicas que el Milán era sobre todo innovador en aquello todavía algo prehistórico de tirar el fuera de juego. Presionar en el centro del campo y adelantar la defensa para inutilizar el ataque del equipo rival. En eso fue un maestro Baresi. Todos lo dicen. Pero ojito al equipo… un tal Maldini en ese lateral izquierdo (siempre se le acusó a Michel de no haber sido capaz de superarlo ni una vez en todas las ocasiones en que se encontraron), junto a Costacurta y Tassotti. En el centro del campo Ancelotti, Donadoni, Rijkaard y Gullit… sí, sí, frótense los ojos. Delante un tal Marco Van Basten.

Es cierto que aquel Madrid es el que conseguiría su cuarta Liga y era un equipazo. La Quinta + Hugo + Schuster + Buyo, etc. Pero vamos, que no hubo nada que hacer.

Recuerdo haber leído unas declaraciones de Schuster en que comentó que en Italia, en la vuelta, simplemente viendo cómo calentaba el Milán, la velocidad a la que tocaban el balón intuían que les iba a caer una buena. Y es que imaginen… a ese Sacchi combinando a la Holanda campeona de Europa el verano de antes con los italianos ya nombrados anteriormente. En fin, paliza que no se olvida.

Ida: Real Madrid 1 (Hugo Sánchez) Milán 1 (Van Basten)

Vuelta: Milán 5 (Ancelotti, Gullit, Rijkaard, Van Basten y Donadoni) Real Madrid 0

Perla nº18: Milán – Girondins de Bordeaux (1/4 de final Copa de la Uefa 1995/1996)

Era evidente. Esto no podía faltar. Como llegará algún partido de Baggio en la Fiorentina, de Romario o Ronaldo en el PSV o de Mijatovic en el Partizán de Belgrado. Los más grandes tuvieron sus comienzos. ¿Quién no?

Este partido dio a conocer internacionalmente a Zidane (quizá la eliminatoria anterior en que le marcó al Betis un gol desde el centro del campo ayudó ya un poco), pero remontarle al Milán un 2-0 en la vuelta, es algo que quedará para siempre. Porque no era un Milán cualquiera (el año anterior fue subcampeón de Europa nada menos). Un equipo dirigido por unos paquetes: Savicevic y Roberto Baggio.

Es cierto que la mejor época del Bordeaux (permítanme la licencia de que no haya españolizado al conjunto de la famosa tierra de las viñas) fue a mediados de los 80. Aquellos Giresse, Tigana, Lacombe, Girard (qué equipo) que ganaron 3 ligas francesas y 2 copas, que puso en apuros a la Juve en las semifinales de la Copa de Europa que ganarían los italianos en Heysel y al PSV en los 1/4 de la Copa de Europa que tantos lloros llevó al Madrid, dieron paso a jugadores menos importantes e incluso a un descenso por deudas a la segunda gala. Volverían y de hecho han ganado un par de títulos más, aunque no se han estabilizado como un grande europeo. Decía que pese a todo, en la temporada 95/96 de la mano de uno de los mejores jugadores de la historia, supieron remontar la desventaja que traían de Italia para meterse en las semis. Perderían la final contra el Bayern de Munich.

El vídeo forma parte de un especial dedicado a Zidane. No se lo pierdan.

Vuelta: Bordeaux 3 (Tholot y Dugarry (2)) Milán 0

Perla nº11: Nápoles – Milán (Calcio 1987-1988)

En fin, se jugaban la liga. El Nápoles (campeón anterior) y líder durante buena parte del campeonato acabó sucumbiendo en las últimas jornadas. En este encuentro se decidía todo. Vaya jugadores (Van Basten, Gullit, Maradona, Baresi, Careca…).

El resultado lo dice todo: 2-3 para el Milán en San Paolo y finalmente se harían con el título (y las siguientes dos copas de Europa). Si el Nápoles hubiera hecho los deberes el Madrid se hubiese evitado el 5-0 del año siguiente. En fin. Sé que no son equipos españoles, pero también sé qué más de un enfermo de los que pulula por estos lares lo aprovechará bien. No pienso decir nada del gol de Maradona de falta… uno más. Ni de Virdis… qué recuerdos.

Calcio 87/88: Nápoles 2 (Maradona y Careca) Milán 3 (Virdis (2) y Van Basten)

El bueno, el feo y el malo

Comenzaban los cruces de la Champions y tocaba hacer zapping para ver los dos partidos de hoy (lamentable formato de octavos): Valencia-Schalke 04 y Milán-Tottenham. Cualquiera que haya escuchado mis pronósticos habrá comprobado que he acertado.

Por un lado la cosa se le complica al Valencia, equipo de medio pelo donde los haya ante un Schalke con poco más que orden y el máximo goleador en competiciones europeas (y de la Champions League-Copa de Europa) en sus filas. Además, el Milán demuestra que es un equipo viciado, sin fútbol, con poco más que lastre en el centro del campo y con el jugador más sucio desde Vinnie Jones. El Tottenham —equipo que me encanta— supo aguantar y sin esa maravilla llamada Bale aguar la fiesta de los italianinis.

Queda la vuelta y los resultados son tan ajustados que habrá que esperar para sacar conclusiones y convertir en definitivo lo que hasta ahora es sólo orientativo. Pero esta noche deja 3 grandes conclusiones si a nombres propios nos ceñimos.

1) El bueno: el que nunca hace nada. Bla, bla, bla, gol, bla, bla, gol, bla, bla, gol, gol, gol, bla, bla, gol… Acabo de definir la carrera de Raúl con sólo monosílabos. Merezco algún premio. Sólo un tipo de ese nivel competitivo mayúsculo, de esa fe inquebrantable es capaz de seguir superándose con 33 años para 34, en un equipo bastante limitado y cumpliendo, en definitiva, su único objetivo marcado a principios de temporada (batir el récord de goles en Europa). Porque, una vez lo apuntó Ortigoza, seamos conscientes de que cuando el Schalke caiga eliminado de la Champions, la competición se quedará para siempre sin su mayor embajador de la historia. Decir Raúl es decir fútbol. Decir superación. Levantarse del asiento y aplaudir. Porque es único y porque, yo no sé ustedes, pero cuando ha marcado se me ha iluminado una sonrisa con una mezcla nostálgica de melancolía. Se acaban los adjetivos. Mejor dicho se acabaron. Raúl, gracias.

2) El feo: lo peor que tienen los pendencieros, por definición, es esa propensión a la riña permanente, a la pelea como modus vivendi. Gattuso no pertenece a esa estirpe, hace años (desde que supo manejar la taladradora de su papá —5 añitos tendría—) que la dejó. Gattuso forma parte —con todo merecimiento— de la banda de matarifes despreciables y malsanos que se han ido haciendo hueco en la historia de este bello deporte. Sin ninguna habilidad salvo el cuerpo a cuerpo, con esa pinta de portero de discoteca de inacabable vacío cerebral, incomprensiblemente, el barbitas de mirada penetrante ha recibido históricamente los halagos que merecen ciertos genios futboleros, en vez del reproche, el desprecio y el ostracismo que tanto se ha ganado con sus infames acciones. Con una balumba de supuestas virtudes hay gente que le sigue idolatrando —no miro a nadie—. El partido de Gattuso de esta noche es una de las mayores desgracias que jamás he tenido que contemplar: provocando continuamente, pegándose con todos y agrediendo incluso al segundo entrenador inglés. Desearle todo lo peor a ese matachín sería lo fácil. Yo le metía en una celda con Berlusconi y arrojaba al cocodrilo de Gil para que se pusiera las botas. De verdad, Gattuso, muérete ya.

3) El malo: lo malo del TDT, el Imagenio y todas estas historias es que muchas veces tienes que tragarte al comentarista de la tele (generalmente mediocres) y no disfrutar a los radiofónicos (habitualmente menos mediocres). Hoy ha sido así. Escuchar una narración de Sergio Sauca —dudo que alguien tenga ese nivel de compromiso con la ciencia de lo desconocido— o una parte es más duro que intentar medírsela a los negros del Congo (a veces hay que tirar de clásicos cinematográficos). Sauca es la nulidad más absoluta que recuerdo. Arrítmico, falto (y mariquita), lento, paradigma del embrollo dialéctico, camión de obviedades y exageración permanente, Sergio Sauca es a la narración futbolística lo que Arévalo a la literatura: pequeño, pero matón. Este tío acaba con la más elemental forma de entender una sucesión de acontecimientos. De verdad, su última impagable contribución del partido (al menos para mí) se ha producido en el descuento. Un balón que le cae a Raúl, la mete al hueco a la entrada de Hao (número 8 de los alemanes) y el remate de éste lo desvía Guaita. Textual (o casi): «Eh, eh, eh, Raúl, Raúl, pasa, cae para eh, eh, eh, esto,  el japonés (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!!), perdón, para el chino (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!), paró el portero». Por no saber no sabía ni la nacionalidad ni el nombre del delantero. Todo combinado con una caterva de interjecciones y un puntito de ritmo desigual dio como resultado un mejunje perfecto para cortar cualquier tipo de estreñimiento. Sauca, dedícate a la danza palmera de los enanos y desaparece, majo.

Viva la Champions.

Ciclos

El Barça es el mejor. Del año que recién termina. 2009.

6 títulos. El último ayer. Enhorabuena, claro está.

La pregunta surge: ¿es el Barça el mejor equipo de la historia? La respuesta es evidente: no.

El Barça es el mejor equipo del año 2009 donde lo ha ganado todo. Pero el año anterior hicieron el pasillo en el Bernabéu, por ejemplo.

Para que un equipo sea considerado a la altura de los grandes de la historia, debe firmar un ciclo. Y un ciclo son varios años seguidos.

El Ajax de Cruyff que ganó 3 Copas de Europa seguidas. El Bayern de Beckenbauer y Torpedo Müller. El Madrid de Di Stéfano.

El Barça de Cruyff de las 4 ligas y la Copa de Europa. El Madrid de la quinta del Buitre con 5 Ligas, 2 Uefas y 3 semifinales de la Copa de Europa.

El Milán de Sacchi, el Benfica de Eusebio, el Inter de Suárez, el Manchester de finales de los 90, el Liverpool de finales de los 70 y principios de los 80, el Santos de Pelé, los Estorakas etc…

El Barça tiene un equipo fastuoso, un entrenador extraordinario y un estilo claramente definido.

Y si consigue repetir en los próximos años lo de éste, podremos estar ante el mejor de todos los tiempos. Pero todavía toca esperar.

Por otro lado, trancazo mediante, el Martes parece una buena opción para el número 5. No sé qué les parece a los habituales. Míkel, te toca elegir. Así que piénsatelo.

Finalmente se confirma que Ortigoza se va a la isla del cerdo a pasar el fin de año. Tiemblen los cimientos. La palabras desenfreno y brutal no pueden abarcarlo todo. Lástima no estar por allí.

P.D. Tras el exitazo de Curri Valenzuela como presentadora más vomitiva de Telemadrid habrá que premiar a los asiduos a este lupanar con un especial Curry. Espero no enfermar haciéndolo.

Escueto

Confirmado. Anaya (Cátedra) nos da otro trabajito. Poesía renacentista. Al Míkel le apasiona. Creo que le dejaré una parte de las 1.800 páginas para que me dé su opinión y me haga una corrección ortotipográfica rápida.

Ayer, cena de despedida con la mexicana. Sin grandes alardes. Pero bien. Sólo volver a destacar la cerdez de Don Miguel y su insaciable saque. Lástima que fuera Martes. Otro día probablemente hubiéramos acabado a las mil.

Estoy en mi casa, a la que me mudo en pocos días, cambiando la tapa del inodoro (tarea sufrida, se lo digo yo) y haciendo chapucillas de andar por casa.

El Barça hizo el ridículo contra unos rusos. El Liverpool sigue haciendo el ridículo y encadena 4 partidos seguidos palmando. Y el ejemplo de sevillanía ya está prácticamente en 1/8. A ver si al final es el puto Del Nido el que se pasea con la Copa por el Bernabéu. Por cierto, esta noche Madrid-Milán. Interesante.

Sin más, queridos espectadores de este pútrido lugar. Un saludo a todos. Y como diría el egregio Diego Armando… que la sigan chupando.