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Pasarlo realmente bien

Imagino que más de una vez han acabado un día y han pensado «Joder, qué bien me lo he pasado hoy». Y entonces uno se para a enumerar la ingente cantidad de cosas que hicieron que un domingo cualquiera terminara en jornada espectacular.

Para pasar un buen domingo —y aunque cueste creerlo— toca madrugar. Y mucho. A eso de las 7 de la mañana hay que estar de pie. No por amor al arte, ni por ir a rezar ni por ver amanecer. Por ir a correr. Por hacer ejercicio. Por correrse 10 kilómetros por el centro de Madrid (Goya-Puerta de Alcalá-Cibeles-Colón-Castellana-Bernabéu-Ppe.Vergara). Para pasar un buen domingo hay que ir a correr con amigos.

Si es posible, lo suyo es no ir con expectativas demasiado altas. Más que nada por evitar decepciones. A un servidor le pasó. Tras unos dos primeros kilómetros a ritmo de vieja por la marabunta, decidió acelerar y pagó el esfuerzo en la segunda mitad de la carrera. De hecho, para disfrutar plenamente de una carrera, la clave es ir de menos a más, acabar entero y con sensación de haber progresado constantemente. Para disfrutar plenamente hay que hacer una carrera como la que el Míkel realizó. Perfecta.

Para que el sufrimiento de la carrera merezca la pena de verdad, hay que disfrutar del lugar en que se corre. Es importante darse cuenta de que no siempre se tiene la oportunidad de observar tan de cerca el centro de tu ciudad. A pesar de estar jodido, cansado, algo deshidratado y con ganas de llegar de una vez, uno no puede dejar de sonreír al pasar por ciertos emplazamientos.

Y cuando uno nota que quiere parar, que le duelen las piernas, que a veces incluso piensa «¡Es la última vez que madrugo como un anormal de carrito para pegarme esta paliza a correr!», entonces, hay que seguir disfrutando. Somos medianamente jóvenes. Capaces de correr 10 kilómetros en menos de 1 hora —unos discretos 57 minutos nos avalan— y tenemos salud (hasta que no se demuestre lo contrario).

Si uno quiere pasarlo realmente bien tiene que tener la suerte de que un tipo como el Sr. Ortigoza vaya con su cámara a hacer un espectacular reportaje gráfico mientras corre, subiendo y bajando, haciendo de perfecto gregario como tan acertadamente apuntó.

Y por supuesto, uno debe llegar a la meta e irse lo antes posible a celebrarlo con los amigos. A un bar o taberna con solera. A un lugar de cuyo nombre sí quiero acordarme. A poder ser cerca del coche. Y eso, a pesar de que no siempre sea fácil encontrarlo.

Después de los necesarios refrigerios cebadiles (que no cebatiles), un buen domingo te pide que te pegues una ducha reparadora y que planees un almuerzo digno de un marajá. Y vayas a una ciudad patrimonio de la humanidad. Allí lo mínimo es una parrillada y unas cuantas cervezas más.

Cuando ya sea hora de siesta, lo último que hay que hacer es decaer. Por ello, lo interesante de verdad es irse a un balcón a disfrutar de unos cubatas, de una buena conversación y de temas múltiples. Como por ejemplo la de aquel inolvidable Liverpool-Arsenal de mayo del 89 que tan increiblemente ha narrado ese genio al que todos llaman Nick Hornby.

Entonces y cuando las fuerzas flaqueen, lo que se hace es llamar al chino más cercano para que no decaigan los ánimos. Tantos como para que una mesa pueda caber por un lugar inverosímil o como para que siempre te pueda entrar una cerveza más. No importa que se vaya haciendo de noche. La temperatura no es problema. De hecho acompaña. El calor ha ido bajando y la perspectiva de los aviones despegando a lo lejos te invita a reflexionar. Es un domingo tan completo…

Pero como todo en la vida, llega a su fin. Vuelven las obligaciones laborales, las inevitables rutinas y los madrugones para cosas menos placenteras. Pero es lo que toca.

Entonces, para rematar la faena, lo que se hace es pensar en el futuro. En la próxima semana. En la casa que la Mentxu ya podrá abrazar, por ejemplo. Y bien que se lo merece. Y a niveles menos trascendentes uno piensa en los exámenes que le quedan la siguiente semana, otro vuelve al zulo, el de más allá vuelve a corregir y el de más acá tiene de nuevo que pensar en su despreciable jefe… aunque eso sí, el jueves no se curra, por lo que el miércoles tiene affaire por delante…

Un domingo aprovechado da para mucho.

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  1. El Alba siempre es difusa
    31/05/2010 en 17:03

    Yo sé que el post muestra que nos lo sabemos pasar bien y todo eso, pero es que estoy tan impactado por la cafrada israelí que no sé qué decir.

    Vaya mundo tenemos:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2010/05/31/internacional/1275278600.html

  2. AsstoMouth
    31/05/2010 en 18:11

    Atroz masacre de inocentes!!! Mierda de mundo…

  3. Mundial TV
  4. Vicente Rojo
    01/06/2010 en 18:46

    Blog de fútbol de Enric González:

    http://blogs.elpais.com/dibuje-maestro/

    Muy recomendable.

    Saludos

  5. 01/06/2010 en 19:59

    Grandísimo el artículo sobre Bochini. Recuerdo haberlo leído. Y recuerdo a Bochini.

    Qué grande Enric González.

    Pleitesía y honores a ese genio.

    Bueno, a los dos.

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