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La palabra del adiós

Se fue cuando oscurecía allí. Aquí ya hacía tiempo que la noche nos hablaba. No quiso molestar.

Cuando Antonio Vega fue definido como “ese chico triste y solitario”, imagino que el nombrador lo hizo al verle leer. Un libro de Benedetti, probablemente. Y es que desde que lo escribiera el uruguayo, tiene sentido. “Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza”.

Lo peor de haber perdido a Mario es que no tenemos quién nos escriba. No tenemos quién nos hable con sentimiento. Porque de esos hay muchos. Pero no te cuentan la verdad. O al menos a pecho descubierto.

Porque “Benedetti llegaba a todos porque su poesía era ligera y a la vez profunda, no tenía la pesadez de los poetas enigmáticos y hacía versos de los de tomar prestados para dejarle a alguien caer en un momento de desesperanza, de amor, o de nostalgia”. Creo que no se puede explicar mejor.

Mario Benedetti era alguien sin pretensiones literarias. Su única grandiosidad se basaba en la sencillez. En la profundidad. En la quietud de sus latidos hechos versos. Era accesible a todos.

Le cantó Serrat, le leyó Saramago, le disfruta la humanidad.

En el Máster alguien dijo que era un poeta leído por los no lectores de poesía. ¿Quizás debieran preguntarse por qué? ¿No es cierto que la poesía es probablemente lo más subjetivo que existe?

Sale de alguien que encuentra las palabras exactas para sacar lo que lleva dentro de sí. Que combina y conjuga sus experiencias, sus dramas, sus sueños, sus melancolías, sus alegrías. La poesía no deja de ser aquello que líricamente es capaz de decirte alguien como tú. Pero no es fácil llegar. Porque no es fácil la vida. Porque no es fácil la muerte.

No es un buen día hoy. Se ha ido uno de los nuestros. Mario, era uno de los nuestros. Por eso le queríamos tanto. Por eso, hoy la tristeza es poesía. Pero las palabras no son suficientes.

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  1. 19/05/2009 en 08:15

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    Nada encuentro mejor para dejar ante la aundiencia que aquí por aquí se deja ver. Lean, con especial atención, el último de los relatos. Les gustará.

    Un abrazo

  2. Encontrador de tesoros
    19/05/2009 en 09:56

    Benedetti dijo una vez que «La poesía es el género en el que un escritor interviene más con su propia vida. Los otros géneros son de ficción, la poesía no» y no sorprende que un poeta haya sido tan trascendental y enternecedor, puesto que nos ha hecho partícipes de lo que cualquier persona puede llevar dentro y le ha puesto palabras a sentires y pesares.

    Allá donde el resto de mortales no llega por no tener el don de la escritura, allá llegaba Don Mario y tú te quedabas diciendo…eso, eso mismo lo siento yo

  3. 19/05/2009 en 10:54

    Si lo que quieres es folgar,
    ante las damas a Benedetti debes recitar.

    O lo que es lo mismo: prometer hasta meter.

  4. 19/05/2009 en 13:56

    Joder, llegué tarde a la encuesta.

    ¿Ha cambiado Miguel? En fin, todos sabemos que es porque el mete-saca se está transformando en arrumacos, besicos, caricias tiernecicas y en preguntas del tipo “¿preciosa, tienes frío?/¿te ha gustado?/¿quieres que te traiga un vasito de agua?”.

    No pasa nada, Migueeeeeeeeel, es cosa normal que el folgar en dulce y melifluo amor se ha de transformar.

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