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Orgullo y prejuicio

En fin, uno ya no sabe qué creer.

La hoja de ruta tenía hoy el día en que el Madrid decía adiós a la liga. Era lo lógico. Pero hete ahí que tampoco. Y encima el que le lleva la contraria a la lógica es el ilógico: Raúl.

¿Qué pensará el Sr. de las Barras de que su ejemplo de sevillanía haya sido vencido con un hat trick del 7? ¡Y en su campo!

Si todo es normal, esta ilusión óptica debe acabar pronto. Quizás el próximo sábado. El Barça es mejor equipo. Tiene mejores jugadores. Un plan. Una estrategia. El Madrid tiene eso que no da para encabezar tablas. Orgullo. Fe. Corazón. Escudo. Todo muy barrial.

Eterna dicotomía futbolística.

El otro día leía que Rexach decía que con el equipo que tiene el Barça desde que ganó la Copa de Europa (Eto´o, Messi, Iniesta, Xavi, Puyol etc…) es incomprensible cómo las 2 últimas ligas las ha ganado ese conjunto que fue lleva 5 años seguidos sin pasar de octavos en la champions. Comentaba que al revés hubiera sido imposible.

Algo de eso hay. La realidad dice que hace ya unas jornadas que el Barcelona tenía que estar pensando en cómo celebrar el campeonato. Y sin embargo, lo va a tener que pelear. Y no va a poder descuidarse. Esa es la victoria actualmente del Madrid.

Al Madrid de Zidane, Figo o Ronaldo, los títulos se los peleaba (y en 2 ocasiones los ganaba) el Valencia, pero no el Barça. Era su mala etapa y desapareció de la lucha por el campeonato nada menos que 5 años. El Madrid siempre está ahí. Incluso en sus épocas más mediocres. Y eso es admirable.

Entiendo que la gentuza como de las Barras y Rodríguez no le van a dar ningún mérito a este equipo que lleva no sé cuántos puntos y victorias seguidas. Pero saben que tengo razón.

Ferlein, del Rosal y mi menda nos rendimos ante esta nueva muestra de competitividad y de capacidad de luchar por los milagros.

Debería indagar más en el hat trick de Raúl. 18 goles en la liga y 24 en total. Son números sólo. Pero unidos a otros números dan una muestra casi indecente de lo que es el amor propio y la capacidad emotiva e infravalorada de creer en uno mismo. Raúl es una mina de oro. Lleva dándole todo y más al Madrid 15 años. Se está apagando su llama, pero eso no debe impedir darse cuenta de que sus méritos son inabarcables.

Y bueno, poco más. Que conste que no saco pecho. No hay por qué. Lo lógico es que el más alto y el más guapo se lleve a la tía. Pero sólo llegar a ilusionarse merece la pena.

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  1. 27/04/2009 en 01:16

    “No hase falta desir nada más”.

  2. 27/04/2009 en 10:51

    Que nos quiten lo bailao! Somos un equipo que no ha jugado a nada durante jornadas y jornadas y tan solo hemos perdido dos puntos. Desde que cascamos contra el Barça, sólo el Atleti ha sido capaz de evitar que ganaramos. Me pongo en la piel de un barcelonista y, como poco, me estaría cagando en la puta madre de todos los madridistas. Lógico. Desde la posición de seguidor merengue lo vería sin malestar. Con orgullo incluso. Cómo mola darle emoción a la liga y poner de los nervios a tipos como Gaspart.

    Sin embargo, ayer el madrid jugó incluso bien. Sin florituras, pero colocado, bien posicionado sobre el campo, luchando cada balón y muy conscientes de lo que se están jugando. A decir verdad, hasta me gustó. Tal vez esté condicionado por la hazaña de recortarle a este Barça, que juega como los ángeles, ocho puntos (se dice pronto). Quién sabe. Esto es fútbol y por eso nos gusta tanto.

    Y este sábado la traca final. Nos daremos un hostiazo. De los que hacen época, tal vez. Pero lo que está claro es que la emoción de ver al madrid recortar con paso firme la enorme distancia que nos separaba del Barcelona ya no nos la quita nadie. En cualquier caso, desde hoy hasta el día del partido tendremos la fe y la ilusión de que la gesta es posible.

    Hay quien dirá que nadar para ahogarse en la orilla es peor. El que esto piense no es consciente de que, de esa manera, no habríamos experimentado, jornada a jornada, la grandeza de ver a un equipo luchar, jugar para ganar y, encima, ganar. Uf…

    En fin, amigos, este martes todos con el Chelsea. Que se desgasten y que se cansen. Pero sobre todo, que se desmoralicen. Ya, hasta me da igual si el Barça gana la Champions. Si la gana, pero al final le quitamos la liga, el eco de la hazaña será tan grande que ni disfrutarán con la victoria. Ya saben cómo es la madriditis.

    Coño, qué holigan que me estoy haciendo. ¡Viva el forofismo!

    Un saludo,

    Atticus

  3. 27/04/2009 en 12:22

    Usted me emociona, Atticus.

  4. 27/04/2009 en 14:22

    Escribe Borja Barba en “diariosdefutbol.com” lo siguiente: “Raúl quiso prolongar la Liga y, de paso, servirnos a todos los aficionados un auténtico partidazo para el próximo sábado”.

    Recalcaría de la frase lo de partidazo. No sienten, caballeros, que el sábado, desde la misma hora en que se levanten, el único pensamiento que va a rondar sus huecas y monotemáticas cabezas va a ser el partidazo. PARTIDAZO.

    Y sin embargo, amigos, no tendrá parangón con lo que sentirán cuando falten un par de horas para que comience. Entonces, ya no es que no puedan pensar en otra cosa, sino que no van a poder hacer otra cosa que ponerse la radio y empaparse con cada detalle que tenga que ver con el partidazo. Cambiando de una emisora a otra cada vez pongan publicidad. Escuchando a Paco González como si del mismísimo Aristóteles redivivo se tratara. Frunciendo el ceño cada vez que se suena el nombre de Messi, Xavi, Iniesta o Eto’o.

    Y, ¡ay amigos! Todo esto no tendrá ni punto de comparación con lo que viviremos cuando los jugadores estén sobre el verde cesped del Santiago Bernabeu esperando a que el imbécil ese que antes iba de negro le de por hacer sonar su silbato y, entonces, comience el espectáculo. Sólo entonces nos volveremos insensibles: recibiremos golpes e insultos del afrancesado y ni nos enteraremos; el insular acercará su cabeza a la nuestra para decir “amigos, amo el fútbol, les amo a ustedes” y no nos importará; el mikel hablará de Benitez y, como siempre, no le haremos ni puto caso…

    Más tarde, tras 90 minutos (molto longos, ya sabéis) podremos reír, llorar o lo que se nos antoje. Para entonces ya habremos vivido la pasión del fútbol y habremos sido felices. De eso se trata, ¿no?

    Un saludo

    Atticus

  5. 28/04/2009 en 09:40

    Perdonen que cambie de tema radicalmente, pero es que ha muerto Javier Ortiz y, tras leer el obituario que él mismo se ha escrito, me ha parecido interesante dejarlo aquí. Era un demagogo impenitente. Su obituario es, en mi opinión, algo más que bueno. Ahí va:

    “Javier Ortiz fue el sexto hijo de una maestra de Irún, María Estévez Sáez, y de un gestor administrativo madrileño, José María Ortiz Crouselles. Sus abuelos fueron, respectivamente, un señor de Granada con aspecto de policía –lo que tal vez se justifique considerando el hecho de que era policía–, una señora muy agradable y culta con allure y apellido del Rosellón, un honrado y discreto carabinero orensano con habilidades de pendolista y una viuda de Haro casada en segundas nupcias con el recién mencionado, Javier Estévez Cartelle, del que se derivó el nombre de pila de nuestro recién difunto. Si algún interés tienen todos estos antecedentes, cosa que dista de estar clara, es el de demostrar que, en contra de lo que suele pretenderse, el cruce de razas no mejora el producto. (Obsérvese qué gran variedad de procedencias se puso en juego para acabar fabricando a un vasco calvo y bajito.)

    La infancia de Javier Ortiz transcurrió en San Sebastián, ciudad que le venía muy a mano, porque nació allí. Se dedicó básicamente a mirar lo que había por sus cercanías, en particular el pecho de las señoras –ahora que ya está muerto podemos descubrir ese inocente secreto suyo–, y a estudiar cosas tan peregrinas como las ciudades costeras del Perú, de las que no logró olvidarse hasta su postrer respiro. Los jesuitas trataron de encauzarlo por el buen camino, pero él descubrió muy pronto que era comunista. Eso malogró del todo su carrera religiosa, ya de por sí poco prometedora, sobre todo desde que notó con desagrado el interés que algunos sacerdotes ponían en sus partes pudendas.

    Su primer trabajo como escribidor, aparecido en una página del periódico del colegio, fue, curiosamente, una necrológica, con lo que cabría decir que su carrera como periodista ha resultado capicúa, singular circunstancia de la que muy pocos podrían presumir, aún en el improbable caso de que lo pretendieran.

    A los 15 años, hastiado de las injusticias humanas –algunas de las cuales seguían teniendo como referencia obsesiva los pechos femeninos–, decidió hacerse marxista-leninista. Los años siguientes tuvo que emplearlos en averiguar qué era eso que acababa de hacerse, a lo que contribuyeron decisivamente algunos esforzados miembros de la Policía política franquista.

    A partir de lo cual, se dedicó con gran entusiasmo a cultivar el noble género del panfleto. Sin parar. A diario. Año tras año. Fue cambiando de punto de residencia, no siempre por voluntad propia –ahí merecen especial mención sus estancias carcelarias y su exilio, primero en Burdeos, luego en París–, pero jamás varió su inquebrantable afán de agitador político, que él pretendía haber adquirido, por absurdo que parezca –y sea, de hecho–, en la lectura de Los documentos póstumos del Club Pickwick, de don Carlos Dickens, y de las Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Padarox, de don Pío Baroja.

    Burdeos, París, Barcelona, Madrid, Bilbao, Aigües, Santander… Recorrió incontables sitios y holló innúmeros parajes sin parar de escribir, erre que erre. Zutik!, Servir al Pueblo, Saida, Liberación –y Mar, y Mediterranean Magazine– y EL MUNDO, y una docena de libros, y varias radios, y algunas televisiones… Por escribir, incluso escribió para otros y otras, ejerciendo de negro en momentos de particular penuria. También lo hizo a veces por amistad.

    Movido por la lectura del Selecciones de Reader’s Digest y otras publicaciones estadounidenses tan aficionadas a ese género de operaciones, un día decidió calcular cuántos kilómetros cubrirían sus escritos, en el caso de colocarlos todos en una sola larguísima línea de cuerpo 12. El resultado de la estimación fue concluyente: ocuparían la tira.

    En materia de amores (de la que sería injusto decir que careciera de alguna experiencia), también fue capicúa. Decía que las mejores mujeres, las más cariñosas y las más nobles con las que compartió sus días (sin desdeñar dogmáticamente a ninguna otra), le resultaron la primera y la última. Aunque la favorita le apareciera por medio: su hija Ane.

    Y todo para acabar con algo tan vulgar como la muerte. Por parada cardio-respiratoria, como queda dicho. En fin, otro puesto de trabajo disponible. Algo es algo.”

  6. 28/04/2009 en 09:48

    Ya sólo queda basura madridista.

    Una pena no poder volver a firmar aquí como el gran Javier Ortiz. Era una de las voces más independientes de este país. Pasó de subdirector de El Mundo a columnista de Público, y siempre dando su opinión y siendo coherente consigo mismo.

  7. Anónimo
    04/07/2009 en 00:57

    Admiro el modo de relatar que tienes…
    Esa herencia que te dejó tu padre…
    Lástima que, como sucede con Santi (otro ídolo), tengas esa filia tan inexplicanle a un jugador menor…

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