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Il y a longtemps que je t´aime

Tengo una forma muy personal de calibrar si una película me ha parecido especialmente buena. Es una sensación paralela a la que me embarga al leer ciertos artículos. Es decir, un espacio relativamente asimilable en poco tiempo en que se te acerca a un tema variopinto, pero que te exige buscar y reflexionar.

Yo no engaño a nadie. Disfruto viendo ciertos títulos de los que podríamos calificar como mediocres. A todos nos viene a la cabeza la escena del tronco como paradigma. Son historias que no reclaman nada a cambio.

Pero hay otras en que su profundidad te arrastra, tiempo después incluso de haberse evaporado el último crédito.

Il y a longtemps que je t´aime
. Una maravilla nacida en Francia que se columpia entre la soledad, la incomprensión, el amor, el dolor, la lágrima y la sonrisa.

Es un alegato en favor de la creencia de la esencia generalmente buena del ser humano. Y por ende de lo erróneo de juzgar y moverse entre ideas preconcebidas, algo, por otra parte, difícilmente evitable. Así somos.

Es una historia que muestra en un rostro, en una mirada y en una lánguida existencia la crueldad del destino en tantas y tantas situaciones. La ausencia de respuestas, de significados, la ausencia metafísica de un porqué.

También quiere dejar constancia esta obra de Philippe Claudel de lo importantes que son las segundas oportunidades. Las que te dan. Y las que te das. Posiblemente estas últimas son aquéllas que se esconden entre tinieblas, circunstancias grotescas y figuras amorfas.

La película tiene la gran virtud de concentrar pequeñas realidades que va desarrollando con diálogos reveladores y una caterva de detalles coloristas propios del escritor que hay detrás dle objetivo.

No es difícil de entender tras las casi 2 horas de metraje que las emociones se condensen en un punto equidistante entre la pena y la alegría. Entre lo irrecuperable y lo venidero.

Es tremebundo pensar la cantidad de intrahistorias que soportan los pueblos, que se suceden a nuestro alrededor diariamente y que desconocemos, lo cual no es óbice para seguir etiquetando y marcando desde la distancia.

No dejen de acercarse a ver el film, aunque sólo sea por ver la inconmensurable actuación de Kristin Scott Thomas. Difícil encontrar mayor expresividad y mejor reflejo de todos los matices del dolor en unos ojos y una mirada.

Confío en que Rodríguez, Don Miguel, Del Rosal, Espáriz, Sánchez, Alonso, Escobar y tanto seguidor del buen cine europeo se desplacen hasta una de esas salas olvidadas en las que tantas preciosidades cinematográficas esperan a que las veamos, antes de prejuzgarlas y abandonarlas.

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  1. Siga progresando
    20/10/2008 en 11:06

    Menos mal que por fin ha llegado un post medianamente digerible, ya que aunque no esté saciando las necesidades futbolísticas e imprecadoras que precisan los lectores de este cutreblog y que son su verdadera razón de ser, al menos éste se digna a contar algo.

  2. Will
    20/10/2008 en 13:12

    Un vomitivo y sales hepáticas por favor, y no, no me voy a comer 50 huevos cocidos, pero para tragarse esta cosa entera es igual de necesario.
    De momento solo decir que no hay nada en el mundo que haya parido Francia que merezca la pena, asi que lo siento por lo que te toca. Aunque quizás podamos salvar algo de Luis de Funes.

  3. 20/10/2008 en 18:25

    Un vomitivo y sales hepáticas por favor, y no, no me voy a comer 50 huevos cocidos, pero para tragarse esta cosa entera es igual de necesario.
    De momento solo decir que no hay nada en el mundo que haya parido Francia que merezca la pena, asi que lo siento por lo que te toca. Aunque quizás podamos salvar algo de Luis de Funes.

  4. 20/10/2008 en 21:21

    HERIDAS

    Una cadena de pago dedicada a la historia emitió un documental sobre la busca y captura de nazis que, tras el genocidio, huyeron y se escondieron en los lugares más remotos del planeta. Pasaron décadas desde que masacraron a miles de judíos, pero sus crímenes no prescribieron. No prescribirán jamás. La humanidad estuvo de acuerdo en que había que localizar, detener y juzgar a los asesinos, por viejos y decrépitos que se encontrasen. Era lo razonable. Viendo el documental, que se cruza en el tiempo con la primera causa de la historia contra el franquismo, no puedo evitar convertir en doméstica esa reflexión: pienso en nuestros nazis, en nuestros asesinos, en aquellos que llenaron de muertos las cunetas de España. ¿Qué fue de ellos?

    El Juez Garzón ha dado un impulso importante a la tibia Ley de la Memoria Histórica socialista. La “Ley de la Memoria de la Vergüenza”, según Juan Manuel de Prada. “Un problema, puesto que traslada la Guerra Civil a los jóvenes”, para Antonio María Rouco, cardenal de Madrid. “Es un disparate y un gravísimo error resucitar el pasado” asegura Manuel Fraga, ministro y vicepresidente del gobierno durante la dictadura que, no lo olviden, después de justificar la ejecución de un preso político (Julián Grimau) ejerce de demócrata en la filas del Partido Popular. Pese a estos amnésicos hipócritas habrá mapa de las fosas, se continuarán exhumando cadáveres y, de alguna manera, se reparará a las víctimas del franquismo. “Normas que nacen con la intención de ‘cerrar y cicatrizar las heridas’ de la Guerra Civil, aunque más bien parecen surgir con el objeto contrario, el de reabrir las viejas y ya curadas heridas”, escribió Domingo Pérez en una vomitiva información, que no opinión, publicada por el diario ABC.

    Lo debe estar haciendo muy bien el juez Garzón, tal y como demuestra el increíble editorial que el diario El Mundo le dedicó el pasado sábado: “Garzón es un sinvergüenza que se ha convertido en una bomba de relojería para la justicia”, sentencian los de Pedro J. Un sinvergüenza que, recuerden, ordenó el arresto de Pinochet, levantó cargos de genocidio contra funcionarios de la dictadura argentina y, ahora, quiere atribuir a Franco y a otros 34 jefes golpistas un plan de exterminio sistemático de ‘rojos’.

    ¿Viejas y ya curadas heridas? No mientras los asesinos anden sueltos. O sin identificar. O estén enterrados en cementerios mientras sus víctimas se pudren en cunetas. No mientras exista una posibilidad de que las conductas fratricidas de los golpistas puedan ser consideradas crímenes contra la humanidad.

    Dentro de poco algunas personas podrán saber dónde enterraron como perros a su abuelo, su padre o al hermano de su vecino. Pero me temo que aún tendrán que esperar algún tiempo para conocer el nombre de quién les mandó fusilar o les dio un tiro en la nuca. Para algunos esta investigación final será muy dolorosa, qué duda cabe. Tanto como lo fue para los familiares y seguidores de Eichmann, Mengele, Bormann y otros fugitivos nazis. Pero a muchos nos reconfortaría leer esa lista de asesinos, hasta ahora considerados héroes y vencedores. Nos gustaría a todos aquellos que creemos en la justicia, y que pensamos que ésta debe estar por encima del miedo, de la venganza, de las heridas… y de los herederos intelectuales del franquismo.

  5. 21/10/2008 en 11:22

    HERIDAS

    Una cadena de pago dedicada a la historia emitió un documental sobre la busca y captura de nazis que, tras el genocidio, huyeron y se escondieron en los lugares más remotos del planeta. Pasaron décadas desde que masacraron a miles de judíos, pero sus crímenes no prescribieron. No prescribirán jamás. La humanidad estuvo de acuerdo en que había que localizar, detener y juzgar a los asesinos, por viejos y decrépitos que se encontrasen. Era lo razonable. Viendo el documental, que se cruza en el tiempo con la primera causa de la historia contra el franquismo, no puedo evitar convertir en doméstica esa reflexión: pienso en nuestros nazis, en nuestros asesinos, en aquellos que llenaron de muertos las cunetas de España. ¿Qué fue de ellos?

    El Juez Garzón ha dado un impulso importante a la tibia Ley de la Memoria Histórica socialista. La “Ley de la Memoria de la Vergüenza”, según Juan Manuel de Prada. “Un problema, puesto que traslada la Guerra Civil a los jóvenes”, para Antonio María Rouco, cardenal de Madrid. “Es un disparate y un gravísimo error resucitar el pasado” asegura Manuel Fraga, ministro y vicepresidente del gobierno durante la dictadura que, no lo olviden, después de justificar la ejecución de un preso político (Julián Grimau) ejerce de demócrata en la filas del Partido Popular. Pese a estos amnésicos hipócritas habrá mapa de las fosas, se continuarán exhumando cadáveres y, de alguna manera, se reparará a las víctimas del franquismo. “Normas que nacen con la intención de ‘cerrar y cicatrizar las heridas’ de la Guerra Civil, aunque más bien parecen surgir con el objeto contrario, el de reabrir las viejas y ya curadas heridas”, escribió Domingo Pérez en una vomitiva información, que no opinión, publicada por el diario ABC.

    Lo debe estar haciendo muy bien el juez Garzón, tal y como demuestra el increíble editorial que el diario El Mundo le dedicó el pasado sábado: “Garzón es un sinvergüenza que se ha convertido en una bomba de relojería para la justicia”, sentencian los de Pedro J. Un sinvergüenza que, recuerden, ordenó el arresto de Pinochet, levantó cargos de genocidio contra funcionarios de la dictadura argentina y, ahora, quiere atribuir a Franco y a otros 34 jefes golpistas un plan de exterminio sistemático de ‘rojos’.

    ¿Viejas y ya curadas heridas? No mientras los asesinos anden sueltos. O sin identificar. O estén enterrados en cementerios mientras sus víctimas se pudren en cunetas. No mientras exista una posibilidad de que las conductas fratricidas de los golpistas puedan ser consideradas crímenes contra la humanidad.

    Dentro de poco algunas personas podrán saber dónde enterraron como perros a su abuelo, su padre o al hermano de su vecino. Pero me temo que aún tendrán que esperar algún tiempo para conocer el nombre de quién les mandó fusilar o les dio un tiro en la nuca. Para algunos esta investigación final será muy dolorosa, qué duda cabe. Tanto como lo fue para los familiares y seguidores de Eichmann, Mengele, Bormann y otros fugitivos nazis. Pero a muchos nos reconfortaría leer esa lista de asesinos, hasta ahora considerados héroes y vencedores. Nos gustaría a todos aquellos que creemos en la justicia, y que pensamos que ésta debe estar por encima del miedo, de la venganza, de las heridas… y de los herederos intelectuales del franquismo.

  6. 21/10/2008 en 18:36

    Azaña entre otras cosas, impulsó la reforma del sistema educativo en España en el seno de la II República con la intención de hacer llegar educación y cultura a las zonas rurales del país con un proyecto que se denominó Misiones Pedagógicas.

    Basándome en esa idea, infiero que si Azaña levantara la cabeza no sólo sentiría vergüenza de que alguien en su nombre diga tal sarta de majaderías fascistas, sino que sentiría verdadero asco al saber que décadas después, alguien aún no sabe escribir bien la palabra excavar.

  7. Vicente Rojo
    22/10/2008 en 08:37

    Amén

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