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Cuando el viaje es disfrute

Vaya viaje, señores, vaya viaje.

De los más exigentes que nunca he hecho. Y no lo digo por tener que aguantar al Míkel. Ciudades, cervezas, caminatas, catedrales, iglesias, puentes, alemanes, húngaras, estatuas, historias, Historia, risas, felicidad, culturas diferentes, lagos, toboganes, calor, frío, lluvia, vignettes, ronquidos…ha merecido la pena.

Hemos podido disfrutar de maravillas multiformes y de anécdotas variopintas. De todo ha habido en esta escapada veraniega.

Ciudades:

Munich: Fue la primera y la última. Ciudad germana en toda su extensión. Lo mejor sus Biergarten. Menos agraciada turisticamente que Berlín, por ejemplo, donde tuvimos la suerte de estar hace más de un año. Pero hay que destacar los Biergarten. Como aquél que permanece abierto las 24 horas del día y donde sirven comida típica y cervezas por doquier. Ah…y donde nos recibieron con un ¡Qué viva España! de Manolito Escobar, versión teutona.

Antes de volver, dimos una vuelta por su centro. Marienplatz y la catedral nos deleitaron. Aunque a esas horas ya pensábamos en el Jardin inglés que nos habían dicho que viene a ser el pequeño Oktoberfest que tiene esta gente todo el año. El Sr. Barra disfrutó como un enano entre tanto cervecero. Yo obviamente, también.

De cerca de Munich hay que destacar que vimos el castillo del Rey loco (Ludwig II), el de Neuschwastein. Parece sacado de una película de Walt Disney. No me extraña que sea una de las atracciones para los turistas. Muy, pero que muy interesante.

Esta foto la obtuvimos desde un puente que hay habilitado a una distancia considerable del castillo. Sirve para darse cuenta de la grandiosidad del monumento. Y del personaje. Luis II, el rey loco. Una de esas historias dignas de cuento de hadas. Todo con música de Ricardo Wagner, claro.

Viena: Mucha gente me decía que me podría decepcionar. En absoluto. Es la grandiosidad elevada a la enésima potencia. Quizás por ello, puede parecer fría.

Nosotros sabíamos a lo que íbamos. Capital de Austria y del antiguo Imperio Austrohúngaro. Más Historia.

La ciudad dividida en varios “rings”, tiene su eclosión con la firma Habsburgo en el central. El tremendo palacio imperial del Hofburg nos dejó atónitos. Ingente demostración de poderío. La cuestión está en retrotraerse e imaginar.

La catedral de San Esteban, el monumento a San Esteban, el Buggarten, San Carlos Borromeo, la Karlplatz. El centro es el corazón del Imperio de María Teresa (vaya crack la tipa esta) y de Francisco Esteban. aunque hayan pasado más a la posteridad Francisco José I y Sisí, claro.

A las afueras vimos el descomunal palacio de Schönbrunn. Entramos y vimos pormenorizados los detalles del lugar en que se desarrollaba la vida de los emperadores. Fastuoso. Grandioso.Cogimos el metro para visitar el Belvedere, otro de los palacios barrocos imperiales. Volviendo a la zona del Hofburg, no dejamos de acceder al Planskaal, la biblioteca más impresionante que recuerdo haber contemplado dentro. Pudimos saborear incluso una exposición en su interior.

El resumen de lo que es Viena lo hizo el Míkel con una de sus impagables frases: “Nosotros tenemos una calle en la Gran Vía y nos parece la leche, vienes aquí y resulta que todo es así”. Impresionante

Por cierto, estuvimos en el Ernest Happel. Hace poco más de un mes en aquel lugar se produjo lo más grande. No podíamos faltar.

Bratislava: la parte pobre de la antigua Checoslovaquia tiene también su aquél. Hay que saber interpretar la historia de este pueblo. Sintiendo “el abrazo de los Carpatos” intenta crecer en torno a un castillo erigido en el siglo XV. Comparado con otros, no es gran cosa, pero subimos hasta arriba para disfrutar de la vista.

Estuvimos un par de horas y no está de más. Tomamos una cervecita en la plaza principal y nos fuimos raudos y veloces hacia la verdadera capital de la República Checa.

Praga: Desde 1992 el casco histórico de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Su belleza y patrimonio histórico la convierten en una de las 20 ciudades más visitadas del mundo. Con esto queda todo dicho. Precioso.

La plaza vieja con las torres gemelas de la iglesia de Tyn, el ayuntamiento y su reloj tan peculiar, los puentes, sobre todo el de Carlos con sus estatuas gigantescas, el castillo (Hradcany), la Catedral de San Vito, la catedral de San Nicolás, el callejón del oro…

Si no han ido no se lo piensen. Ciudad mayestática. Si además consiguen evitar a las hordas que machacan los caminos comunes y se pierden por lugares menos poblados, disfrutarán de los verdaderos encantos de esta ciudad.

Kutná Hora: El Míkel tenía constancia de la existencia de un lugar con un osario escandaloso. Creo que es lo más bestial que he visto nunca. ¡¡Acojonante!! Un tipo ha utilizado los huesos de 40.000 seres humanos para hacer dentro de una capilla cristiana arte con todo ese conjunto de huesos. Brutal.

Además, pudimos hacernos eco de la enorme catedral que gobierna con majestuosidad clásica toda la población. Nuevo acierto para el Míkel.

Budapest: Tenía muchas ganas de conocer esta ciudad. Y no me ha decepcionado. Ese Danubio imperial (no podía ser de otra manera) separando Buda y Pest con el Parlamento más grandioso que recuerdo haber visto, los puentes que convierten en uno a esa gran capital. Sí es cierto que da la impresión de ser una ciudad que todavía tiene que crecer bastante en muchos aspectos. Se nota que han sufrido la bota nazi y luego a Stalin.

Hay que reconocer que es una ciudad en la que aprendimos mucha Historia. Sobre todo en la exposición del museo del terror a la que asistimos. La Revolución de Budapest de 1956 (como la de Praga de 1968) nos ha permitido conocer mejor el devenir actual de estos pueblos.

Destacar de Budapest sus balnearios. La leche. Fuimos primero al que está más alejado (Balneario Széchenyi) cerca de la plaza de los héroes. Baños termales, saunas flojas, medias y extremas, piscinas… De verdad que era la primera vez que yo iba y ha sido una experiencia inolvidable. Un par de días después fuimos al más famoso, el de Géllert. Me quedo con el primero.Salzburgo: Estuvimos solamente una tarde, pero fue suficiente para hacernos idea de lo bonita que es la llamada “ciudad de la música”. La ciudad de Mozart. Ante todo, destacar la Fortaleza de Hohensalzburg, monumento característico de la ciudad. Es la más grande y mejor conservada en Europa.

Lo que más nos gustó, quizás, desde arriba fue la vista preciosa de toda la ciudad. También entramos en la catedral y paseamos por la Residentzplatz, donde nuevamente vimos la estatua principal rodeada de andamios. Ha sido una constante. Una pena.

Innsbruck: Más que la propia ciudad, me encantó todo el paisaje que se ve en esos casi 200 kilómetros que la unen con Salzburgo. Rodeada de montañas, de lagos, de verde, de aire puro y de paisajes de ensueño, pudimos disfrutar como niños. Incluso, simplemente con la pequeña foto de una guía de un lago rodeado de preciosas montañas, con el GPS y con un sentido común enorme acabamos encontrándolo. La caña.


Anécdotas:

– Si alguna vez viajan a esta zona centroeuropea y van a ir por autopistas, por mucho que les digan que si parece una tontería lo de comprar una pegatina cutre, COMPRENLA. Allí no existen los típicos peajes como en España. Allí tienen que adquirir la puta Vignette que te permite circular. Si no, te puede pasar como a nosotros: 120€ de multa. Qué divertido.

– Destacar cómo el Míkel y un servidor nos tiramos como niños pequeños por un tobogán en el mencionado lago encontrado cerca de un pueblo llamado Going in Tirol. Imaginen a niños de 10 años y a los 2 obesos tirándose por el mismo sitio. La diferencia era notable. Hay vídeos…

– En Viena se come algo así llamado Snitzel. A simple vista parece un filete empanado, pero cuando uno ve sus dimensiones completamente descomunales llega hasta a asustarse. Repetimos y la segunda vez estuvimos cerca de la muerte por asfixia. Brutal. Probablemente bastante más intenso que la Zapatilla famosa.

– En las afueras de Praga, en el distrito 3 acabamos bebiendo birras como cosacos por unos 80 céntimos el medio litro. Y birra de la buena. Allí no había hordas. Sólo checos, gente que conocía el lugar. Somos unos cracks.

– Budapest parece el aeropuerto de Nueva York. Controles excesivos y sensación desagradable la que producen ciertas acciones. Como que paseando se compruebe como la policía local cutre húngara se dedica a pedir pasaportes a los extranjeros que están cenando en las terrazas. Lamentable.

– Por cierto, si van por la ciudad húngara, no cenen en un sitio cuya relaciones públicas es una tipeja que chapurrea el español y que anuncia unos platos de comida que luego nada tienen que ver con la realidad. Hija de perra.- Nosotros somos gente de palabra, por eso dijimos que comeríamos en el primer pueblo que viéramos al pasar la frontera entre Eslovaquia y la República Checa. Hecho. Lednice fue el elegido. Entramos en un sitio extrañísimo. No éramos capaces de comunicarnos con el camarerillo que allí estaba, pero logramos comer un plato decente y pedir cervezas adecuadas. lo mismo acaeció cuando viajábamos de Praga hacia Viena. Comimos en un pueblo perdidísimo en el mapa. Fuimos capaces de comer el típico menú con sopa, plato + cervezas por 2€ cada uno. Increíble.

– El primer día fuimos a Werfen a subir una montaña y ver unas cuevas de hielo en la parte más alta. impresionantes vistas. La anécdota consiste en que vimos que por 5€ te subían en teleférico hasta arriba, pero por otro lado había una señal que indicaba que en 70 minutos estarías en la cima. Para demostrar nuestra indudable capacidad física, allá uqe fuimos. Resultado: camino abandonado, momentos de verdadero riesgo en los que un mal paso significaba la muerte inmediata (lo juro), barrancos, puentes medio destrozados…joder qué mal rato pasamos. Las birras de arriba nos recompensaron. Por cierto, bajamos en teleférico.
– No conseguimos ver la abadía de Melk abierta, porque pasamos medio día en la mentada escalada + cuevas, pero paseamos por sus alrededores. Tremenda.
– Tras haber hecho los pertinentes cálculos, hemos llegado a la conclusión de que el Míkel y yo podemos haber ingerido cerca de unos 35-40 litros de cerveza cada uno en este viaje. De todo tipo: negra, rubia, tostada, de trigo…pese a lo cual seguimos manteniendo nuestro peso. Las palizas que nos dimos fueron finas. Afirmamos que probablemente ninguno de nuestros holgazanes amigos hubieran podido seguir el ritmo.- Después de conocer durante 40 minutos a un amigo de mi hermana que vive en Munich, decidimos alegremente autoinvitarnos a su casa para poder pasar el oktoberfest en su hogar sin tener que pagar alojamiento (que seguro no habrá). No se atrevió a decir que no. Majete el tal Miguel Ángel. Otra cosa es que no supieran ni én ni sus amigos hacer botellones.

– El cerdo del Míkel se recorrió medio Budapest para comprarse un puto cortauñas, porque el muy guarro decía no poder convivir unos días más con las uñitas un poquito largas. Execrable.

Alojamiento:

La casa de mi hermana en Salzburgo fue lo mejor de todo. Pequeñita pero acogedora y limpia. Pudimos vivir como Dios manda y dormir bien a pesar de encontrarse en la calle principal y los ruidos hacer acto de presencia muy pronto. Lo mejor.

Primer hostal de Viena. Habitación en que dormimos 2 días. 10 personas. Todo bien, para ser tantos, salvo por la presencia de 2 asquerosos, cerdos y repugnantes australianos a cuál más vomitivo. Tras verles, en cuanto llegamos al hostalillo, ingerir pizza como berracos a las 7 de la tarde en vez de estar viendo la ciudad, nos dimos cuenta que habíamos topado con anormales de cuidado. Bingo.

Uno de ellos era para matarlo. Tuvimos la tentación el día que nos íbamos haberle golpeado mientras dormía junto antes de irnos, pero decidimos obviarlo. Estuvimos a punto, que conste. El muy puerco se dejó puesto un reloj y estuvo sonando durante varios minutos de madrugada, ya que el anormal tenía unos cascos en sus residuales oídos y no se daba cuenta de que estaba sonando. Maldito cerdo.

Albergue de Praga: Quitando las casa de mi ínclita hermana, lo mejor. 5 en una habitación amplia, todo tranquilo y en pleno corazón de Praga. Un verdadero acierto. Los compañeros de cuarto, unos canadienses tranquilos y buena gente. 3 días en los que de verdad sí dormimos.

Segundo hostal de Viena. El sitio era reguleras, pero pasable. Habitación de 6 con 3 literas. Típico hostal juvenil invadido por una caterva de elementos anglosajones que se hacen con el control del bar que hay en la parte de abajo. El Míkel, iluso de él, se vio ante la posibilidad de conseguir algún beneficio penal (de pene) en aquella jauría maloliente. Un servidor pasó de suicidarse en aquella pocilga y prefirió descansar, después de mantener durante unos minutos una divertida conversación con un yanqui de Illinois que parecía un cowboy. El tío iba dentro del cuarto con el sombrero puesto. Dantesco.

– Budapest. Punto y aparte, señores. Aquello era un lupanar despreciable. El núcleo perfecto para coger todo típico de enfermedades (venéreas incluidas, claro). Una vergonzante casa okupa jipy que debería ser destruida inmediatamente. Debería entrar cualquier miembro del ministerio de sanidad y usar un lanzallamas contra ese lugar (y la gran mayoría de la basura que allí estaba). Dormíamos (es un decir) en un cuartucho de mierda, del tamaño de la casa del chino, 10 personas. Además, para mayor alegría, eran todos unos puercos. El suelo parecía Beirut, el olor irrespirable, la podredumbre aumentaba por momentos. Sitio mugriento y apestoso.

Si uno pretendía ir al cuartillo de baño, accedía a un sitio en que no había ni puerta y veía cómo había 3 compartimentos hediondos, 2 con una ducha y uno con un báter pútrido separados por un finísimo tabique. Es decir, que si uno está cagando, pueden perfectamente los de al lado mojarle mientras se duchan. Nauseabundo.

Aquello era una boñiga de vaca. Suciedad elevada al infinito. 3 noches que parecieron la llegada del fin del mundo. Porquería por doquier, ruidos, falta completa de espacio y me atrevería a decir que casi de oxígeno. Ha sido con mucho el peor sitio en que JAMAS he estado alojado. De vergüenza. Por lo menos al Míkel le hicieron un Striptease y además hizo mucha amistad con una hawaiana. Que lo cuente él…

Y ya, si uno se para a analizar el edificio directamente se pone a llorar. Un vestigio repleto de mierda, telarañas, paredes desconchándose, grietas. Joder, qué asco coño. Si van a Budapest y acaban en este lupanar, un consejo: DUERMAN EN LA CALLE.

Conclusión:

Estoy enormemente contento del viaje realizado. Hemos conocido ciudades fundamentales de 5 países de Centroeuropa que desconocíamos, hemos visitado, aprendido, bebido, reído, comido y disfrutado como estas fechas del año lo exigen.

Salvo malas experiencias puntuales, calificaría la aventura de muy positiva. Si pueden no dejen de ir. Porque, ¿qué hay más interesante que seguir descubriendo mundo?

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  1. 01/08/2008 en 12:12

    Bienvenido Sr.Pajcual. Me alegra que haya disfrutado tanto en este viaje. Una pregunta… ¿te terminaste de comer ese plato?… Jo–r ya puedes hacer jornada intensiva en el gim cuando vuelvas.
    Me tienes que decir la ruta para llegar a la foto del lago porque algún día quiero perderme en un sitio así. Ya contarás mas cositas, que seguro que tienes mas anezdotas intresantes.Hasta pronto Besos

  2. 02/08/2008 en 20:40

    Cuánto me alegra leer comentarios tan positivos. Siento, sin embargo, no poder frenar el impulso de escribirte unas líneas para llamarte de todo. Ejem. ¿No te parece una vergüenza que menciones a Miguel Ángel (un chico más que estupendo, que conste) y yo no aparezca ni entre líneas? Te recuerdo que pago la mitad del alquiler del que consideras el mejor alojamiento de vuestra aventura. En fin, menos mal que trajiste el aceite.
    ¡¡Por cierto!! Sólo por tocar un poco las narices: ¿estás seguro de que la palabra “báter” existe?

  3. 02/08/2008 en 20:56

    Jajajajajajajajajajajaja…
    No sé qué me hace más gracia, el rapapolvo educado (muy educado, DEMASIADO educado) de mi querida compañera de piso o la corrección vergonzosa de una palabra tan simple. (La próxima vez utiliza inodoro). Así va el periodismo de este país, jeje…
    En fin, fue un placer teneros aquí. Por cierto, memorable tu “Campos de sueños”.
    ¡Cuídateeeeeee!

  4. 03/08/2008 en 21:43

    Paulaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!

    Jajajaja, pues claro que me acuerdo de ti!!!!!!!!!!!!!! Es imposible no hacerlo.

    Cuando hablo “del piso de mi hermana”, está implícito que es el de mi hermana y el de Paula!!!! Obviamente!!!

    Miiiiiiiiiles de gracias por todo.

    Por cierto, lamento lo de “báter”. Es que la B y la V están tan cerca…que ya se sabe.

    Joder, lo grave es que no es la primera vez que me pasa. Voy a tener que utilizar el consejo de “inodoro” y tal.

    Besos a las 2.

    Saludos

  5. 04/08/2008 en 10:09

    Por cierto, Miri, yo esperaba verte por aquí hoy. O sea que esta semana te ibas tú de vacances..

    Pues que lo pases mu bien y ya hablamos a la vuelta de todo lo referente a las playas, las montañas, los lagos…y lo que recordaba Henry Jones: “Y de pronto recordé lo que dijo Carlomagno: que mis ejércitos sean los árboles, las rocas… y los pájaros del cielo”.

    Hasta pronto!!

  6. 04/08/2008 en 11:26

    El señor Rojo me ha pedido que os trasmita sus opiniones sobre el particular. Dice que siente no poder expresarse él mismo, pero sus obligaciones en el frente del Ebro se lo impiden. Ante nada hay que decir que, sin que sirva de precedente, no todo lo que escribe mister “me vengo abajo” es una sucia mentira. Hay detalles en los que el Sr Rojo y yo estamos muy de acuerdo.

    Detalle 1. El más importante. Ninguno de nuestros holgazanes amigos hubiese aguantado este ritmo. Eso es así. El Chori habría acabado en el hospital. El perro no hubiese pasado de la escalada al monte de la cueva de hielo. El Oconell… bueno, el oconell no habría venido porque la responsabilidad de su puesto…bla…bla…bla, Carlos habría fallecido en el intento de llegar al distrito 3 de Praga. El viaje ha sido duro, sólo apto para atletas como Pascual y el señor Rojo.

    Detalle 2. Estamos más o menos de acuerdo con la valoración de los hostales. Un poco dura la valoración de la alegre casa de la juventud de Budapest (el señor Rojo me comenta que todavía tiene guardado en una cajita dorada de su memoria el recuerdo de los turgentes pechos de la zorrita de Dustin).

    Luego el infumable bastardo francés no nacionalizado acomete atentados contra la verdad tan grandes como la cabeza del idem.
    En el segundo hostal de Viena, al llegar por la noche, después de un espectacular ejercicio de orientación que el señor Rojo aprendió en la batalla de Belchite, los dos inclitos, el reposo del guerrero, entraron en el bar. Había 40 tias por lo menos, y nada más llegar una de ellas se frotó descaradamente con don Vicente. La cosa prometía, pero el come-snizel Pascual, en un ejemplo de libro de venirse abajo, prefirió mantener una charla absurda desde la camita con un vaquero soplapollas de Ilinois. Lamentable. Dantesco. Le decía cosas al oído a su abusador con sombrero, mientras le comentaba al señor Rojo: “mejor nos quedamos en la habitación, que en el bar se conocen todos, y no hay nada que hacer” ¡¡¡Vaya excusa!!! Inenarrable.

    De momento no puedo escribir más, que he quedado con mi colega Juan a tomar unas cañas.

    Besos a Paula y Nausica.

    Ciao pescao

  7. 04/08/2008 en 14:30

    Joder!!! Vaya pedazo de viaje que se han marcado los ceporros estos…!!!

    De aquí para allá por toda Europa durante 15 días.

    El único pero que habría que ponerle a la singladura es la lamentable impresión que de los españoles se habrán llevado austriacas, alemanas, húngaras, eslovacas y checas. Una pena…

    Europeas todas!!! NO TODOS SOMOS ASÍ EN LA PIEL DE TORO!!! Coño, si es que lo que se ha quedado aquí es “caprice de dieu” en comparación con los… en fin, cómo denominarles… ¿individuos? que han pululado a sus anchas por media Europa.

    Si les soy sincero, no quiero, ni puedo, imaginarme la estampa de los ínclitos protagonistas del viaje arrastrando sus pies por los bellísimos suelos que antaño recorrieron el mismísimo Francisco José, emperador del imperio austro-húngaro, acompañado de su bella y loca esposa “Sisí”. Igualito: el Mikel, con esa sonrisa “tan suya” paseando por los jardines de Schombrum, agarrado del brazo del afrancesado, el cual, con semblante serio y mirada perdida en el horizonte, simula ser el emperador de medio mundo. ESCALOFRIANTE.

    En fin amigos, viendo que ya han regresado y todo vuelve a la normalidad, encamino mis pasos hacia el báter para regurgitar el desayuno.

    Un saludo

    Atticus

  8. 04/08/2008 en 15:09

    Por cierto, vaquero ¿desde cuando vas al “gim”? Ya está mal que te mole sudar cual samurai en un sucio y afeminante gimnasio; pero que vayas al “gim”…

    AÚN MÁS ESCALOFRIANTE.

    Un saludo, cawboy

    Atticus

  9. 04/08/2008 en 23:45

    Ya digo que en breve hablaremos de Manuel Machado, ese gran olvidado de la historia de la literatura española. Vaya crack.

    No pienso entrar al trapo de las absurdas acusaciones de las que estoy siendo objeto por parte de Mr. Fanegas. Todo mentira.

    Fermíííííín!!!!!!!!!! Vaya pedazo de viaje que nos hemos pegado, amigo. Cosa fina. Tremendo!!!!!

    Pero vamos, que aquí se ha quedado el “caprice de dieu” es como para hacérselo mirar.

    El Míkel es un cerdo, es algo innegable, pero da ese punto que interesa que los extranjeros tengan de España: Un país que acepta a todos y le da oportunidad a todos.

    Sigo pensando que “báter” queda mejor que “váter”. Sois gente con poca visión ortográfica.

    Por cierto, a ver si quedamos para tomar algo.

    Sin más, me voy a sobar. ESto del gim me mata.

    Abrazos

    El Alba. ¿Hay algo peor que un tacto rectal?

  10. 05/08/2008 en 14:04

    Jajaja, el “ex-fanegas, ahora machaca de gym me-vengo-abajo style” elude polemizar conmigo. Nuestro blandito amigo tiene la pólvora mojada. Preferir charlar, con las manos debajo de la manta, con un vaquerou analfabeto (o analfabado) y gañán, a dejar el pabellon bien alto ante tanta jamba extranjera, es, como mínimo, rarito. Pero lo digo desde el respeto. A mi los sodomitas me caen muy bien, mientras respeten que yo no lo soy.

    Pero bueno, vale ya de tonterias y vamos a hablar de Manuel Machado.

    Vicente Rojo. ¿Algo peor que un tacto rectal? Un disco del Bisbal

  11. 05/08/2008 en 14:29

    Hola hermoso mancebo, amante de las pulgas del albergue en que nos alojábamos.

    ¿Quieres un poquito de vodka?

    He pensado que tal vez, te gustaría jugar una apasionante partida de cartas. Jugaremos al Streap-poker. Procuraré perder para que puedas disfrutar de mis maravillas ocultas.

    Sé que lo estás deseando.

    No te olvides de mí eh!!

    Que sabiendo que te encanta todo tipo de carne, te vas a poner fino.

    Que no me entere yo que ningún chino de ningún baño termal, de ninguna manera, te ningunea y pretende violarte a 40 grados en el agua eh!!! Que tú eres mío, sólo mío.

    Con cariño. La chichas.

  12. Anónimo
    05/08/2008 en 20:31

    “Báter”…..la proximidad siempre es peligrosa…

  13. Anónimo
    05/08/2008 en 22:49

    Hay algo mucho peor que un tacto rectal…no conocer “el glorioso sentido del tacto” y no tener recto…

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