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El color de mi sonrisa

Cuentan mis familiares que antes de venir a vivir a San Sebastián de los Reyes, lo hacíamos en un pisito chiquitín de una zona cercana a Ciudad Lineal. Hasta que cumplí 3 años vivíamos allí.

No sé de cuántas personas diferentes he oído contar que justo al entrar había 3 escalones (alguno menos que la peli de Hitchcock). Y que yo les tenía miedo. Nunca intentaba subirlos, ni aunque fuera gateando. Me quedaba mirándolos a la espera de una mano compañera.

Dicen que yo parecía una niño feliz. Que me divertía con casi cualquier cosa. Dentro de esas austeras cuatro paredes de aquel pequeño hogar, cuya superficie habitable no era superior a 50 metros cuadrados desarrollé mis primeras habilidades motrices.

Son de esa cosas que de tantas veces que te han contado, parece como que las hubieras interiorizado y acudieras a ellas para intentar recordar los comienzos.

10 años hace del día en que todos los madridistas subimos nuestra particular escalera.

No olvido que me levanté con una extraña sensación. Desde entonces, en los albores de jornadas importantes recuerdo aquella mágica frase: “Hoy puede ser un gran día”.

La alegría se desbordó y cada uno asimiló a su manera el paso a una nueva dimensión. Nada fue igual desde ese 20 de Mayo.

Acabó la final y fuimos a bañarnos a la fuente. Era el recorrido cotidiano. Pero no eran las mismas sensaciones. Fue inexplicable.

Ese día comprendimos que no hay imposible. Que las imágenes en blanco y negro, acaban convirtiéndose en color. Si crees. Y si sueñas. Si vuelas…

Dudo que la felicidad tenga una forma o un color determinado. Pero si pudiera plasmarse en un papel, no sería difícil rellenar la fecha.

Tal vez, tras esta década venga a cuento aquel poema de Ángel González que arrancaba con “Más allá de este sueño, ya no hay nada”. No lo sé. Sólo puedo afirmar que ese día mi sonrisa fue especial.

Como la de la primera vez que me hice con aquel escalón.
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  1. 20/05/2008 en 11:31

    Mira que comparto al 100% la sensación que vivimos en aquel 20 de mayo de 1998, pero como de lo que se trata aquí es de darte cera, pues a ello voy:

    Reza el comienzo del tercer párrafo: “Dicen que yo parecía una niño feliz”. ¿UnA niñO feliz? Uy, uy, uy…!!! ¿Y a mí que esto me suena a una clara indefinición sexual?
    Pascual, POR DIOS, aclara este temita, que me entran retortijones al pensar en todas las veces que has compartido vestuario con nosotros durante los años estorakiles.

    En otro orden de cosas, muy bueno el post.

    Un saludo

    Atticus

  2. 20/05/2008 en 11:59

    Hostia es verdad. Se me ha colado la A.

    Es que estáis a la que salta, cabrones.

    Por cierto, felicidades querido amartelado. Porque, aunque sólo sea por la referencia a la Séptima…me da que ayer uno celebró algo…

    ¿No estará usted muy cansado de cintura para abajo, no amigo Espáriz?.

    El Alba. Un niña muy particular.

  3. 20/05/2008 en 12:43

    Contestando a su pregunta… ¡¡¡DERROTAO!!!

    Un saludA

    Atticus

    Pd. ¡¡¡¡¡Amigo!!!!! Gracias por haberse acordado de tan señalada fecha.

  4. Anónimo
    20/05/2008 en 13:43

    Pues a mí con tanto niño, tanta emoción lacrimógena futbolística, tanta superación de escaloncitos, este post, incluido su título, me parece el guión de la próxima producción de Pixar.

  5. Anónimo
    20/05/2008 en 14:40

    Pues a mí con tanto anónimo, tanta soplapollez envidiosa, tanta superación de analfabetismo, este comentario, incluido su autor, me parece una auténtica basura

  6. 21/05/2008 en 13:07

    Oye, niña feliz, ¿quieres dejar de subir escaloncitos y mirar lo del puto albergue de Viena?

  7. 21/05/2008 en 14:40

    Se comenta que ayer alguién vió por este lugar al Ben Johnson de Lomas. Además por lo que me cuentan iba casi tan perjudicado como Maria Jimenez en una Romería, asi que el gimnasta probablemente hoy haya hecho una de las suyas.

  8. 21/05/2008 en 18:23

    Doy fe de que efectivamente vi a Ben Johnson tomarse alguna copita. Aunque he de decir que no le iban a la zaga un tipo peculiar con un chandal naranja, otro delgadito que no hacía más que hablar de molinos y uno con una cara de tocarse todos los días la huevada en el curro, que tiraba para atrás.

    Ben hizo todos los esfuerzos plausibles por irse pronto a casa. Pero las exacerbadas ansias de Mr. Huevada en tomarse todo mi garrafón disponible impidió que se fueran antes.

    Recuerdo que Ben, el del chandal y el de los molinos no paraban de llamarle Calzonazos por no sé qué de un viaje a no sé dónde en compañía de su jefa.

    Tampoco puedo olvidar cómo Mr. Huevada no dejaba de elogiar y de alabar cuánto disfrutó un viaje que hizo hace poco con un tal Mati.

    Una gran noche.

  9. 22/05/2008 en 00:17

    Señores, vaya final de Champions.

    Impresionante!!!

    Sin duda, los 2 mejores equipos del mundo a día de hoy. A ver si en breve, podemos volver a esos momentos.

    Lástima lo de Terry, joder. De los pocos que me cae genial del Chelsea.

    Acaba esto…no parpadeen. EMPIEZA LA EUROCOPA.

    El Alba. Football is life.

  10. Don José María
    22/05/2008 en 12:20

    Me acabo de enterar que las nuevas promesas del gato verde estuvieron por alli el martes hasta altas horas. Que sea la última vez que acuden sin avisarme porque mi barman me ha dicho que ya han dado el estirón.
    Por cierto, por si no me conocen por mi nombre también soy conocido por la zona como el Duque, aunque no se todavía porque, supongo que será por el Conde-Duque de Olivares.
    Espero su próxima visita.

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