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ZP-Rajoy

Leo, escucho y analizo comentarios sobre el debate de anoche entre Zapatero y Rajoy y lo confronto con mis propias conclusiones.

Primer punto: para mí fue intenso. He oído a ciertos compañeros decir que fue soso. No lo creo. Creo que fue relativamente mediocre, pero bastante intenso. Las miradas de Zapatero eran durísimas. Más que su argumentación. Me decepcionó en parte por blandito, el presidente.

Rajoy estuvo mejor de lo que esperaba. Lo digo sinceramente. Empezo dubitativo, pero tuvo momentos, a mi entender, brillantes. No se excedió en agresividad para lo que se podría presuponer. Pero cometió una cagada de época con sus 3 minutos finales.
Lo de la niña, los padres, la sociedad que él quiere…leyéndolo, sin ninguna espontaneidad, cual títere fue lamentable.
ZP acudió demasiado a Aznar y al pasado. Malum signum.
Se echaron en falta más propuestas por parte de los dos. Se estuvieron tirando los trastos a la cabeza en lo de siempre. Posiblemente el lunes toquen temarios distintos.
Para mí, Rajoy estuvo ligeramente mejor que ZP. Aún así, probablemente le alcance para revalidar presidencia.
El cabrón de mi jefe, que es muy amigo de Campo Vidal (¡Joder, cómo ha envejecido!) consiguió una entrada VIP y estuvo en la sala anexa al plató, poniéndose fino de canapés y descubriendo “el otro lado del debate”. Me cuenta que Olga Viza está bastante nerviosa de cara al segundo enfrentamiento del lunes que viene. Me dice que era increíble todo el análisis que hacen los asesores de los candidatos. Que llama la atención verdaderamente.
Lo que sí he notado y de lo que ya hemos hablado con repetida osadía es el bajón del nivel de nuestros políticos en los últimos años.
Si Castelar o Cánovas levantaran la cabeza quizás hubieran preferido ayer ver una película.
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  1. 26/02/2008 en 15:15

    Mientras me vence el sueño o para vencerlo, quiero dejar constancia en este blog de la extraordinaria impresión intelectual y política que me ha producido el debate o, para ser precisos, la actuación de Mariano Rajoy frente a Zapatero. La derecha política, que no suele dar más que disgustos a la derecha intelectual y a su base social, nos ofreció ayer uno de los mejores momentos de comunión emotiva, ideológica y nacional en toda la historia de la democracia española. Por supuesto, Rajoy puede perder las elecciones el 9-M, pero no perderá ni un solo voto de los que ya tenía y ganará muchos entre los que dudaban ante un liderazgo no todo lo contundente y claro que deseamos.

    Por supuesto, desconozco si Rajoy ha ganado las elecciones en la noche del 26 de Febrero, mucho me extrañaría, pero estoy seguro de que ha ganado la continuidad en el PP y del PP. Rajoy, si gobierna, lo hará para todos los españoles, no tengo duda de ello, pero ha empezado por donde hay que empezar y por donde suelen fallar los líderes de la Derecha, que es respetar y hacer respetar a quienes representan. Y eso lo ha hecho maravillosamente. Ha estado tan bien que a veces no parecía ni Rajoy ni del PP, y sin embargo esa es la capacidad real del líder de la primera fuerza política española.

    Si de esta noche saliera un PP dispuesto a comerse con patatas, e incluso sin ellas, a quienes le quieren desterrar de la vida pública, y con él a diez millones de españoles, sería coherente con lo que hemos visto. Y si no sale, hay que sacarlo a caponazos, porque tener esa potencialidad, ese discurso, esa capacidad dialéctica que Rajoy exhibió ante ZP y no utilizarla a fondo para enderezar los entuertos de los malandrines sociatas no tiene perdón. En todo superó Rajoy a Zapatero, incluso en cursilería, con la niña esa del globito que sacó al final y cuya venturosa andanza vital tuvo que leer porque nadie en su sano juicio podría reproducir esa gansada de memoria. Pero eso fue una manchita al final, una rozadura en una armadura impecable tras vencer en el torneo más difícil del Reino. La nación, la educación, el terrorismo y sus víctimas, la inmigración, la seguridad, la vivienda, la familia, la libertad y otra vez la Nación, que todas las veces son pocas para recordarla, fueron los pilares argumentales desde los que bombardeó y demolió el liderazgo del presidente más siniestro de la historia de España.

    Como dije en LDTV nada más terminar el debate, no hay una sola cosa dicha por Mariano en la que no me haya visto representado. Y más importante aún: no hay una sola por la que me sintiera ofendido o me llevara a dejar de votarle. Casi todo es mejorable, pero también empeorable. Y es muy difícil que Mariano Rajoy tenga una noche tan grande como ésta. Las encuestas dirán lo que digan y en las urnas ganará quien gane, pero ese es el partido político que media España sostiene y se merece, aunque no siempre la criatura esté a la altura de la mamá. Esta vez, sí. Gracias, Mariano

  2. 26/02/2008 en 15:18

    José Luis Rodríguez Zapatero ha ganado el primero de los dos debates que le enfrentarán durante la campaña electoral a Mariano Rajoy, según un sondeo de Metroscopia para EL PAÍS. El 46% de los ciudadanos, de acuerdo con esta encuesta, cree que el presidente del Gobierno se impuso a su rival ante las cámaras de televisión. Los que opinan lo contrario, es decir, que ganó Rajoy, son un 42%. Una victoria a los puntos para el jefe del Ejecutivo. Un 12% de encuestados opina que ambos políticos empataron.

    El 84% de los encuestados que se declaraban votantes del PP consideraron que había ganado Rajoy. Lo mismo dijo el 74% de los electores del PSOE sobre Zapatero, según Metroscopia. Entre los votantes de otros partidos (IU, CiU, PNV, ERC…) ganó claramente Zapatero: un 70% de apoyo por el 20% de Rajoy y un 10% de empate.

    El resto de encuestas también dieron leves victorias de Zapatero. Según el sondeo del Instituto Opina para Cuatro, un 45,4% de los encuestados consideró que el más convincente fue Zapatero y un 33,4% consideró que Rajoy estuvo mejor. En la encuesta de Invymark para La Sexta, Zapatero salió vencedor por un 45,7% frente al 30,1% para Rajoy. La encuesta de Antena 3 dio un un resultado muy parecido: 45,4% para Zapatero y un 39,3% para Rajoy.

    Zapatero roza el notable; Rajoy, aprobado por los pelos

    A la hora de ponerle nota a cada candidato, Zapatero obtiene un 6,34y Rajoy un 5,46, según la encuesta de La Sexta. Por temas, para el 45,1%de los espectadores, Zapatero ha ganado el cara a cara económico, mientras que Rajoy obtiene el 33,5% de los votos. El 13% cree que ambos candidatos han empatado y el 8% “no sabe, no contesta”.

    Las diferencias en el lenguaje de los dos candidatos fue enorme. Mientras Zapatero habló del empleo, Rajoy lo hizo del paro. Rajoy centró su intervención en ETA (la citó 14 veces, pero hizo 32menciones a los terroristas) y en España y los españoles (en 47 ocasiones lo dijo). Zapatero hizo mencionó España en 26 ocasiones. El líder popular acusó a Zapatero de mentir en 11 ocasiones y el socialista insistió en cuatro ocasiones a Rajoy de engañar a los votantes. El presidente ganó en el número de veces que mencionó la educación (22 veces) por 11 veces Rajoy. También ganó Zapatero en el número de menciones al cambio climático y la investigación y el desarrollo; Rajoy habló de vivienda y precios mucho más que el líder del PSOE.

    En el debate hubo temas sorprendentemente ausentes. Rajoy sólo mencionó Educación para la Ciudadanía, los AVE o el aborto sólo salieron una vez en la hora y media de cara a cara.

    Los nombres propios que citaron también denotan una intención. Zapatero habló más de Aznar y Rajoy de Felipe González y Alfonso Guerra. Cada uno aludía al pasado del otro partido. Mientras el presidente citó a Joaquín Sabina y Miquel Barceló, Rajoy a De Juana Chaos o Arnaldo Otegi. Un país, dos visiones.

  3. 26/02/2008 en 15:20

    Nunca se sabe que es mejor si el relajo o la tensión. El candidato del PP, Mariano Rajoy, se fue relajando, se sintió crecido y acabó pasándose en la dosis de agresividad acusando a José Luis Rodríguez Zapatero de haber agredido a las víctimas del terrorismo. Luego, cuando Rajoy se agarró a las cuartillas preparadas en el último turno, se aplicó a una narración ñoña sobre una niña naciente de la que fue describiendo sus progresos y a la que por fin abandonaba cuando el cuento llegaba al momento en que ya era mujer madura con títulos académicos, idiomas, empleo, experiencia viajera por el mundo y sintiéndose orgullosa de España.

    El candidato José Luis Rodríguez Zapatero ha traslucido en su cara la imagen doliente de quien se siente tratado con desconsideración y con injusticia. El candidato Mariano Rajoy, que ha sido el campeón de todas las crispaciones, de todas las mendacidades hasta el paroxismo del 11-M, de todas las instrumentaciones partidistas del terrorismo y de sus víctimas, se presentó ante las cámaras como el dispensador de la racionalidad sin renuncia a explotar algunas bajezas xenófobas. El candidato Rodríguez Zapatero tan amante del zig-zag quiso presentarse anoche como el máximo campeón de la coherencia, que tampoco es la asignatura en la que brilla a mayor altura.

    La primera medida del éxito será registrada en términos de magnitud de la audiencia y share alcanzado. Los hagiógrafos de ocasión superaron el umbral del ridículo. Las encuestas serán una vez más la voz de su amo o, mejor, de su pagador. Pero tantas precauciones para cubrir los fallos de los espadas no han podido impedir que se cantaran entre ellos las verdades del barquero y confirmaran la incompatibilidad con la que se han distinguido a lo largo de toda la legislatura. La realización ha querido aproximar a los más depurados patrones antitelevisivos. Quedaron excluidos los contraplanos que hubieran podido reflejar el impacto del hablante sobre su interlocutor. El body language perceptible se ha querido que fuera sólo el que acompaña a la expresión oral de quien interviene en cada momento sin referencia alguna al escuchante simultáneo.

    José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, llegaban al debate saturados de consejos y asesorías pero al final se deslizaron hasta ser ellos mismos, fueron incapaces de dominarse o de escuchar al adversario, aunque siempre eludiendo respuestas claras a las cuestiones más candentes. Todo su esfuerzo tendía a fortalecer la propia iniciativa y a reclamar la propia credibilidad. Cada uno traía preparados de casa las obsesiones y los mensajes para lanzar en aras de convencer a los suyos. Después de los primeros días de mítines y rosas, anoche Zapatero y Rajoy entraron en el cuerpo a cuerpo, se han calentado buscando el hígado del adversario. Se llamaron mentirosos y se presentaron como merecedores de credibilidad. A Rajoy le ha perdido el consejo de los suyos de mostrarse como es: apuntarse al triunfalismo de la catástrofe, al pase del desprecio y a la sospecha sobre el inmigrante. Zapatero prefería interrumpir el apocalipsis y acababa gustándose en un cierto papel de víctima.

  4. 26/02/2008 en 15:22

    A pesar de lo encorsetado del modelo, la tensión de la legislatura ha estado presente en el debate. Mariano Rajoy parecía tener una obsesión principal: que los voceros de la derecha no le riñeran hoy por haber sido demasiado débil. Y se ha lanzado a repetir todos los tópicos con los que el Partido Popular ha llenado de ruido estos últimos cuatro años. Lo cual ha facilitado a Rodríguez Zapatero asumir el papel de autoridad en ejercicio, aprovechando la ventaja que le da su mayor empatía televisiva.

    Un marciano habría adivinado quién era el presidente y quién era el candidato. Si Zapatero quería que los electores más remolones de la izquierda se convencieran del carácter duro y autoritario de la derecha, Mariano Rajoy le ha facilitado la tarea. El Zapatero presidente ha tenido quizás su mejor momento al utilizar los parámetros que el propio Rajoy había establecido en el debate del estado de la nación para valorar su gestión y al utilizar la defensa que hizo de José María Aznar frente a Hugo Chávez cuando Rajoy quiso afearle su política internacional.

    No he entendido, sin embargo, por qué no respondió con mayor dureza a la infame acusación de Rajoy que le atribuía haber ofendido a las víctimas del terrorismo. Quizás ha pensado que Rajoy tendrá que tragarse esta infamia. Desde luego, lo que más chirría en los debates es cuando un candidato quiere hacer lo que no sabe hacer. Al remate lírico con que Rajoy ha querido pasar a la historia, el cuento de la niña de su intervención final, sólo le faltaba que le pusiera música José Guardiola.

    Lo que no hay duda es que los españoles elegirán entre dos proyectos muy distintos y muy enfrentados. Rajoy ha estado en la onda de la derecha neoaznarista que ha sembrado de catastrofismo el país: un conservadurismo que está empezando ya a despedirse del mundo, empezando por los Estados Unidos. Y Zapatero ha seguido en las coordenadas social-liberales que han sido las suyas. Nada nuevo en el espacio político español.

  5. 26/02/2008 en 15:24

    Vimos el debate con estudiantes del Colegio Mayor Chaminade; en un tiempo fue marianista (pero no de Mariano, sino de los Hermanos Marianistas). A juzgar por el aplausómetro, el combate fue nulo, y esto tiene su mérito, porque las porras del centro han ido a favor del PSOE en las últimas elecciones. Nos condujeron dos colegiales, Rafael Álvarez, de Gran Canaria, del PSOE, y Pedro Rubio, de Logroño, del PP, a quien se sumó Adrián Rodríguez, también popular. Antes de entrar en el salón de actos a ver la tele (eligieron La Uno), quince colegiales comentaron la jugada: tratarían de morder lo justo, “habrá sangre”, “Rajoy va a atacar a machete”, “ZP se pondrá nervioso pero no perderá los nervios”, “quien gane o quien pierda dependerá del periódico que leamos mañana”, “esto es un adorno de la campaña”… Después les pedimos a los quince un voto a mano alzada; antes del debate ganó ZP por trece a dos. Uno dijo: “Como en las encuestas”. Empatan pero gana uno.

    ¿Y en el debate? Había 150 colegiales; había más de Zapatero (según las estadísticas), pero los aplausos para Rajoy fueron espasmódicos y más frecuentes. Los de ZP fueron más cerrados. Debo decir que el silencio, tamizado a veces con risitas (para los dos), fue bastante poderoso, hasta el final. Me pareció que la despedida de Rajoy encantó menos (si encanto es una palabra justa) que la del otro candidato; la apelación a la niña orgullosa de ser española sonaba en este ambiente colegial como una oración subordinada, y el manifiesto de Zapatero sobre el futuro pareció más en consonancia con el presente de indicativo. Se revolvieron en sus asientos cuando surgió el tema de los artistas untados; hubo respingos cuando Rajoy dijo que Zapatero era de Chávez y de Evo, mientras que él era de Merkel y Sarkozy, y cuando el candidato Zapatero explicó que era un patriota (por haber defendido a Aznar ante Hugo Chávez) escuché a mi lado acaso la única imprecación de la noche: “¡Ahora es patriota!”. Esa pregunta que triplicó Zapatero (“¿Hará el trasvase del Ebro?”) fue coreada con cierta ansiedad, como el refrán que ZP le regaló a su oponente hablando del cambio climático: “A buenas horas mangas verdes”. Sorprendió lo que dijo Rajoy, “yo no tuve ningún Gobierno”, y alguien lo preguntó: “¿Ha dicho que no tuvo ningún Gobierno?”. ¿Empate? ¿Victoria? “Según el periódico donde lo leamos”.

  6. 26/02/2008 en 15:26

    ueno, Marco. Ya hemos tenido nuestro primer debate electoral. Quince años del anterior. La expectación se palpaba entre todos los ciudadanos. ¿La misma tensión se vivía en tus enfrentamientos con Cayo Julio? ¿O en los más famosos contra Marco Antonio? Como si una final de la selección española se tratase, el país entero se ha refugiado en sus casas para presenciarlo. Y aunque ha habido un ganador, han faltado la Oratoria y la Dialéctica.

    Mira cómo el Presidente está aparentemente más tranquilo, Marco. Con su traje bien cortado y la chaqueta cerrada en un pliegue extraño se permite tomar la iniciativa al saludar a su contrincante ya en el estudio. Rajoy, por su parte, todo nervios y de aspecto de colegial crecido en esas mangas cortas, traga saliva y tensa las manos protegiéndose el pecho.

    ¡Qué responsabilidad iniciar el debate! Y qué oportunidad perdida para sentar las bases del mismo, el marco, las definiciones que fueran cerrando con astucia los temas de debate. No quiero que me entiendas, Marco, que Rajoy no ha comenzado bien. A pesar de los nervios ha recitado su exordio bien cuajado de preguntas. Tiene nuestra atención. La narración de los hechos, como tú nos enseñaste, ha apuntado el mantra que repetiría todo el debate: “Nos mintió, Sr Zapatero”. Tanto que hasta el Presidente, en un lapsus, le da la razón con la cabeza. Normal que después se frote Rajoy las manos cuando sale el tema de ETA.

    Zapatero le responde echando el cuerpo hacia adelante como un ave de presa. El ceño fruncido, el rictus duro, chispas en los ojos. Decisión y la estrategia bien aprendida. Con una estructura argumental que parece más un contraataque que una defensa. Marco, ¿quién entiende todos esos datos y cifras macroeconómicos? Si hasta el bueno de Rajoy se pierde al utilizar los gráficos que le prepararon y se equivoca de hoja.

    ¡Pero qué bien le entendemos todos, sin embargo, cuando habla de la desintegración de España! Echa mano a las declaraciones de los patriarcas del partido socialista en un golpe magistral que Zapatero no sabe, o puede, responder.

    Quizá sea porque está aún compungido al recordar la muerte de los asesinados por ETA esta legislatura. ¿Notaste, Marco, cómo es profundamente sincero en este momento? Debe ser duro sentir la responsabilidad de haber podido hacer algo para evitarlo. Se le quiebra la voz y hasta una nube pasa por su mirada. Sin embargo, se muestra seguro en el tema de extranjería. Sus dedos formando un campanario lo atestiguan. Ahí está confiado.

    ¿Sabes lo que me extraña, Marco? Para ser su campaña “la del optimismo”, el Presidente no ha sonreído en todo el debate. ¿Será por lo mismo que se marchó después tan deprisa? A ver si va a suceder como hace quince años, y el ganador es el que se ha quedado ya relajadamente saludando a la prensa… Ahora el que parece tenso es Zapatero y relajado el candidato.

    Y si nos preguntas quién nos convenció más lo tenemos bien difícil. Rajoy es mucho mejor en el diálogo, en el debate, cuando le dejan ser natural. Zapatero mide mejor los tempos y sus finales son tan buenos como los principios de su oponente. Pero el Presidente no se sale de su estructura conceptual de debate y el popular acaba contando una historia de una niña que le encajaron con calzador. ¡Madre mía! ¡Qué ocasión perdida de inflamarnos de ilusiones! Si esto sigue así, Marco, yo voy a votar por Obama.

  7. 26/02/2008 en 15:30

    La espléndida intervención de Rajoy en su primer cara a cara frente a Rodríguez Zapatero ha dejado por enésima vez en evidencia que al único adversario que el candidato popular ha de temer es al exceso de confianza y, sobre todo, a los complejos y perfiles bajos inducidos que, con frecuencia, atenazan su sentido común y desbaratan su liderazgo. Liberado de estas servidumbres voluntarias, la superioridad dialéctica del candidato popular se manifiesta de forma tan clara como ha quedado patente en este primer debate.

    Desde el primer momento y sin medias tintas, el candidato popular se ha lanzado al ataque, con convicción y seguridad, marcando el terreno a un Zapatero, cuya única elocuencia la ha dejado en evidencia su gesto desencajado en los planos de espera.

    En el primer bloque dedicado a la Economía, Rajoy ha sabido desbaratar el engañoso uso que hace el Gobierno de los datos macroeconómicos, y lo ha hecho, en primer lugar, relacionándolos con la “herencia” e “inercia” del anterior gobierno del PP y, sobre todo, contrastándolos con el deterioro que percibe el ciudadano de a pie, coincidente con los análisis más independientes, dentro y fuera de nuestras fronteras. Zapatero mientras tanto apelaba, como el que pide ayuda, a Solbes y a su encuentro con Pizarro, pero se volvía a encontrar con un Rajoy que todavía incidía más en la denuncia de una situación económica con tendencia –y esto es lo determinante– claramente negativa.

    En política social, Rajoy ha sabido conectar, sin complejos y desde el primer momento, con una mayores preocupaciones del ciudadano de a pie, como es el descontrol de la inmigración, ante la que Zapatero ni siquiera se ha atrevido a mentar el otrora manido recurso de la xenofobia. Por dos veces el presidente del Gobierno ha rehuido hablar de la inmigración para, al final, tratar de equiparar la situación actual a las regulaciones puntuales llevadas a cabo por el anterior gobierno del PP. No menos contundente y merecido ha sido el varapalo dado a Zapatero en el desastroso terreno de la Educación.

    Rajoy no ha permitido que el problema del terrorismo etarra se esfumara en el bloque dedicado a “Seguridad y Exteriores”. Aunque a nosotros siempre nos parecerá pocas, el candidato del PP ha hecho múltiples referencias a la mentira y a la “necesidad de la mentira” que ha supuesto todo el mal llamado “proceso de paz”, sin que Zapatero fuera capaz de hacer otra cosa, por su parte, que recurrir a otra mentira como es que el Gobierno del PP faltaba deliberadamente a la verdad cuando creyó que el 11-M era obra de ETA.

    Rajoy ha sabido sortear el error cometido por su partido al apoyar la reforma de los estatutos de Andalucía o Valencia –reformas que sólo trataban de dar cobertura a los inconstitucionales estatutos soberanistas en las comunidades gobernadas por los nacionalistas–, señalando las enmiendas del PP que sí fueron admitidas en Andalucía. Lo mejor, sin embargo, ha sido la referencia de Rajoy al Pacto del Tinell que, de forma tan elocuente, deja en evidencia el proyecto frentista anti-PP que ha caracterizado esta legislatura, empezando por la voladura del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

    Quizá lo único criticable de Rajoy en todo el debate haya sido su falta de claridad en su postura ante el trasvase del Ebro. Con su confusa respuesta, el líder del PP no ha contentado ni a los que están en contra ni los que están a favor de este encomiable e irrenunciable eje de un plan hídrico verdaderamente nacional. Con todo, y aunque no se haya hecho referencia a las formaciones separatistas que Zapatero ha tenido de aliadas, Rajoy ha sabido denunciar con credibilidad y contundencia los nefastos efectos de la política de este Gobierno respecto a la cohesión de España y la igualdad de todos los españoles.

    Al margen de la utilización políticamente correcta de la figura de una niña como destinataria del futuro, Rajoy ha hecho un llamamiento al merito, al esfuerzo y al orgullo de sentirse español, frente al hueco discurso final de un Zapatero que ya era consciente de su derrota.

    Con todo, la suerte no está echada, y queda otro debate en el que Rajoy deberá volver a demostrar que es capaz de derrotar al exceso de confianza y a los perfiles bajos que tan lejos están del perfil del ganador.

  8. 26/02/2008 en 15:32

    JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy demostraron estar perfectamente al corriente de lo que se jugaban en el debate de ayer. Ambos eran conscientes de que la imagen que iban a dar ante las cámaras de televisión podrá influir en un número muy limitado de indecisos, pero suficiente para decantar el resultado final de las elecciones del 9-M. No se trataba tanto de dar a conocer nuevos e impactantes mensajes electorales, cuanto de gestionar ante millones de telespectadores una presencia pública que transmitiera seguridad y confianza. A estas alturas, tanto PP como PSOE han lanzado al foro electoral sus principales propuestas, pero les faltaba medir el alcance del factor humano, la capacidad de cada candidato para suplir con sus virtudes personales el desapego que provocan las campañas electorales y el escepticismo endémico de los ciudadanos hacia los partidos políticos.
    Nadie que ya tuviera claro votar al PP o al PSOE decidió ayer dejar de hacerlo por el resultado del debate, pero los estrategas de ambos partidos sabían que, si era importante afianzar al electorado propio -por si a menos de dos semanas no lo estuviera ya- para neutralizar los efectos de una participación más decisiva e impredecible que nunca, más importante era para Rodríguez Zapatero mantener el mito de su talante, muy acosado por los nervios que provocan unas encuestas que no son las que esperaban los socialistas. Nervios que se notan en cuanto el Gobierno se vio ayer mismo obligado a prepararle el debate a Rodríguez Zapatero con otro conejo de la chistera, con forma de ayuda a las familias con hipotecas, aunque se trate más bien de un gran favor a los bancos. Por su parte, para Mariano Rajoy, lo importante era romper la lejanía con la que le perciben los ciudadanos y, sin duda, puso todo de su parte para lograrlo. El líder popular parte en esta campaña con la ventaja de saber que está subiendo en las encuestas al margen de cómo se le valora políticamente. Cualquier mejora en este déficit del candidato popular es beneficio electoral asegurado.
    En cuanto a las formas, el debate no fue tal en sentido estricto por las condiciones pactadas por ambos partidos, que encorsetaron excesivamente lo que debía ser un acontecimiento electoral de máxima importancia, basado en la espontaneidad de los candidatos. En cuanto al fondo, ambos candidatos llevaron al debate la estrategia que llevaban preparando en sus mítines de las últimas semanas. Desde el comienzo, uno y otro se lanzaron críticas muy duras, en lo político y en lo personal. Zapatero estuvo en su línea de enfatizar los logros de su gobierno, atacando al PP con los argumentos habituales y eludiendo el descenso al balance concreto de su gestión. Rajoy, por su parte, acudió con la lección aprendida y se movió con soltura, arrancando su intervención con una descripción implacable de la legislatura, hecha con concisión y precisión, y la desarrolló con datos inapelables sobre el deterioro de la economía, el incremento de la inseguridad ciudadana, la ruptura de la política antiterrorista, la pretensión de imponer un nuevo modelo de estado, y con un duro alegato contra la regularización masiva de inmigrantes en España, asunto que Zapatero abordó muy genéricamente frente a un Mariano Rajoy que desde el primer momento centró esa cuestión con agresividad y reclamando «orden y control» frente al «coladero» en que se ha convertido España.
    Más allá de los sondeos inmediatos sobre el resultado del debate, es evidente que los bloques de apoyos sociales a uno y otro candidato estaban predeterminados y, por eso, no serán concluyentes para hacer un pronóstico sobre cuál será su incidencia entre los indecisos. Eso sí, servirán para marcar tendencias y adaptar a ellas la estrategia electoral de esta semana. Fundamentalmente, servirán para preparar el próximo asalto, porque todo apunta a que esta eliminatoria para alzarse con el premio de los indecisos se resolverá en el debate de vuelta, dentro de una semana. Lo cierto es que, por primera vez desde 1993, la contienda electoral ha mejorado su nivel gracias a este debate, a pesar de sus evidentes limitaciones, y ofrece a los electores una dimensión tan olvidada como necesaria para el sistema democrático

  9. 26/02/2008 en 15:33

    Zapatero, el hombre que es capaz de correr sin dejar huella sobre la arena y sin que el deporte deje rastro alguno en su figura, empieza a dar síntomas de un engreimiento asombroso para lo poco que lleva en La Moncloa.

    Lo peor para su imagen del “cara a cara” en televisión frente a Rajoy no fueron sus argumentos y la fijación que tiene con el pasado, sino la sorpresa y la irritación indisimulable con que reaccionaba a los muy previsibles ataques que le lanzaba el jefe de la oposición. Parece vivir ajeno a la realidad. Se echaba hacia adelante, curvaba la espalda y miraba con odio.

    Adiós al talante y la sonrisa. Regañaba casi como Aznar al final de la segunda legislatura. Pudo ser el gran acierto de Rajoy, forzar a Zapatero a mostrarse como es, tan sectario y visceral como su práctica política. Cuatro años en la presidencia del Gobierno, rodeado de pelotas y beneficiarios directos del poder, tienen el mismo pernicioso efecto sobre Zapatero que antes lo tuvieron sobre Felipe González o José María Aznar: que se suben a la nube.

    Con la diferencia de que sus antecesores tardaron dos legislaturas en instalarse en el pedestal, uno después de meter a España en la Europa comunitaria y otro después de subir a la nación al pelotón de los países más desarrollados y poner contra las cuerda a ETA.

    Igualito que dejar patas arriba a españa como ha hecho el actual inquilino de La Moncloa. Zapatero no entiende que se le pueda criticar ni que no se valoren sus ocurrencias políticas. Vive en su burbuja progre, social y mediática, y considera que fuera de ella nada tiene derecho a existir.

    Ha cumplido ya el primer requisito para perder el poder: el desprecio absoluto al adversario, incluidos sus votantes y el olvido de que hay minorías, escasas pero decisivas en términos electorales, que juzgan al gobernante sobre todo por los resultados prácticos de su gestión y a las que molesta la retórica vacía y la frase boba de quien niega la realidad de sus errores en sus tratos con ETA y los nacionalistas o de la crisis económica. Zapatero, sin talante ni sonrisa se queda en casi nada, tampoco deja huella. Eso que era muy televisivo.

  10. 26/02/2008 en 15:35

    Para ser exactos, habría que decir que Mariano Rajoy, en el último tramo de su intervención, ha dejado de calumniar a Zapatero a cuenta de las víctimas y se ha puesto el disfraz de caperucita o de hada madrina o de ángel de la guardia –según como cada cual desee describirlo- y nos ha narrado un almibarado cuento de Navidad destinado a imberbes. Ése es el futuro de la España del PP que nos vende el candidato de la derecha: un relato para engañabobos que ignoran qué es el bonobús y, más aún, su precio.

    Rajoy ha ido a por todas. Pero en todas sus arremetidas ha enseñado el plumero de la demagogia, de la manipulación o de la arrogancia de ciertos señoritos de provincias que juegan al tute cabrón –como el candidato genovés- y cultivan con fruición el chascarrillo, mientras deben de creerse que este país es aún el que narrara Clarín en La Regenta.

    Rajoy, en todo caso, ha sido transparente. Ha asumido uno tras otro los mandamientos del catecismo neocon. O sea, ha recitado el argumentario de su partido, desde el 14-M hasta hoy. Después de escucharlo, sólo los ingenuos patológicos o los cínicos redomados podrán seguir diciendo que “Rajoy hace el discurso del centro y la moderación”, como ha afirmado Alberto Ruiz Gallardón, al parecer atrapado ahora por el síndrome de Estocolmo.

    Los veredictos conocidos certifican el hundimiento o la derrota del aspirante. La encuesta de ABC le otorga una victoria casi pírrica de dos puntos, lo que tratándose de un periódico tan entregado a los conservadores como es el citado, cabe interpretarlo como un éxito para Zapatero. En Telemadrid ha habido sorpresa mayúscula. Aunque por un punto, el triunfo ha sido para Zapatero. Este resultado es más meritorio para el candidato del PSOE porque únicamente han sido encuestados los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, feudo pepero por excelencia desde hace mucho tiempo.

    En cuanto al sondeo de Telemadrid, puede haber ocurrido también que la longa manus de Esperanza Aguirre en su privada televisión pública haya contribuido a semejante milagro. Aguirre está impaciente por heredar la sucesión de Rajoy. Ayer lo demostraba, sin pudor alguno, en sus declaraciones a El País: “Se puede ser jefe de la oposición sin estar en el Congreso de los Diputados”. Blanco y en botella…

    En fin, Rajoy se halla en el límite y parece lógico que haya apretado el acelerador. Da la impresión, sin embargo, que una vez más al líder del PP le ha fallado la contención. Se ha embalado tanto que ha empezado el debate sin apenas frenos. Y lo ha terminado habiéndose pasado de frenada. Como siempre. Su programa se ha limitado al de la cesta de la compra –que ha repetido en dos ocasiones- y a divagar injuriosamente sobre la lucha de Zapatero contra ETA, aparte de caricaturizar la política exterior española y limitarla a Castro y a Chávez.

    ZP ha cogido el balón en se momento y le ha marcado un gol estilo Getafe en el Bernabeu. Le ha recordado sencillamente que fue él quien salió en defensa de José María Aznar frente a la soflama contra el ex presidente lanzada precisamente por Chávez. Y es que hacer de vendedor de humo con riesgo de contaminar no resulta el mejor aval para llegar a la Moncloa. Rajoy se va acercando cada vez más a la estación término. Adiós.

  11. 26/02/2008 en 15:36

    Me encanta leer a todos estos periodistas. De verdad, me encanta. Disfruto mucho con sus artículo y con sus opiniones. Pero también me gustaría saber qué es lo que opina quien los transcribe, Don Miguel Barra Sánchez. Para saber lo que opina Losantos, Miguel Angel Aguilar, Pérez de Albéniz (vengo de contestarles en el anterior post), etc, ya tengo sus páginas propias o las de los periódicos en los que escriben. Ahora bien, para saber la opinión del susodicho no tengo página o dirección electrónica alguna. Me gustaría que entrase aquí para opinar y no sólo para reproducir opiniones de terceros. ¡Coño, si es que la última aportación propia que ha hecho ha sido lo de la gilipollez de Raúl y su Ohio!

    En fin, que el que se quejaba del corta-pega mameluquiano ha terminado magnificando tan poco original método.

    Un saludo

    Atticus

  12. 26/02/2008 en 15:37

    En todo caso, de todos los resultados posibles. el único que se ha despejado es el de la desaparición de la contienda de Mariano Rajoy. Sigue herido, pero no está muerto. Zapatero gana, pero Rajoy resiste, por lo que el debate del próximo lunes se revalúa.

    Se había llegado al primer debate electoral entre los dos grandes líderes con un síndrome de desahogo para el PSOE que empezaba a despuntar en las encuestas y que sobre todo, había recibido una inyección de optimismo después del debate entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro. Ahora, después de presenciar un debate tenso, desabrido y correoso, las espadas siguen en alto con las aficiones de los grandes partidos pletóricas, cada una programando a gritos sordos la victoria inmaculada de su líder.

    Los intentos de Mariano Rajoy por desarbolar las defensas del presidente del Gobierno tuvieron mejor fortuna en la primera parte del discurso. En cuanto el presidente del PP abandonó la política para caer en el exabrupto, la descalificación y tremendismo emergió el verdadero rostro del líder del PP y el presidente del Gobierno se sintió mucho más cómodo en el papel de víctima de unos ataques desmesurados.

    La primera parte del análisis del terrorismo hizo sufrir la presidente del Gobierno que se recompuso con el brutal, desmedido e innecesario ataque utilizando las víctimas del terrorismo con una expresión brutal que ha dejado huella al afirmar que el presidente había las había agredido.

    Las primeras encuestas han decidido un ganador claro, pero los análisis más sosegados indican que los indecisos no han despejado todavía sus simpatías. Zapatero sigue fuerte, pero Rajoy no se ha desplomado.

    El segundo debate, a diferencia del celebrado ayer tendrá que contener proposiciones positivas y proyectos para entusiasmar, Los cartuchos de la descalificación ya se han disparado todos.

  13. Anónimo
    26/02/2008 en 15:42

    La verdad es que lo del imbécil este que no para de copiar textos de otros es de juzgado de guardia.

    Menudo anormal que no tiene capacidad para poner algo propio.

  14. 26/02/2008 en 15:45

    Este comentario, que hice en el anterior post, tiene más ajuste en este nuevo (tiene ciertos retoques):

    No sé si estoy contestando al Míkel o a Pérez de Albéniz, pero bueno…

    No estoy para nada de acuerdo con lo que dice. Sé que no había demasiado color, que no pusieron música espectacular o fuegos artificiales. Lo que también sé es que me gustó bastante la forma en la que se hablaban los candidatos, y lo directos que fueron cuando los temas así lo precisaban. Si bien es verdad que al principio ambos se encontraban nerviosos y un tanto encorsetados, a medida que los minutos pasaban y el debate seguía su curso se fueron desinhibiendo.

    En mi opinión, el momento de mayor apogeo de Rajoy fue cuando se abordó el tema del terrorismo. Por contra, el de Zapatero fue al principio, curiosamente cuando se hablaba de economía, y al final, tras la gilipollez de la niña. Ninguno de los dos es un gran orador, pero creo que subieron su nivel argumentario en el debate que vimos ayer. Nunca llegarán al nivel del Castelar, por ejemplo, pero creo que podemos estar contentos de que hablaran sin tapujos, con bastantes dósis de respeto y a las claras.

    Yo me lo tragué entero y no me aburrí en ningún momento. Ahora bien, si lo que la gente esperaba era espectáculo, lo mejor es que esperen al sábado y vean “Noche de Fiesta” con José Luis Moreno. Es gracioso ver como los que se quejan de que el debate fue aburrido son los que luego ponen el grito en el cielo cuando los partidos se gastan ingentes cantidades de dinero, imitando cada vez más las campañas norteamericanas. O lo uno, o lo otro. El caso es quejarse.

    Veremos si la semana que viene tenemos la misma suerte, y volvemos a disfrutar.

    Atticus

  15. 26/02/2008 en 19:09

    Creo que los debates entre candidatos a la presidencia como el de ayer, están destinados a la reafirmación de quien tenga bien definido su voto. Con estos cara a cara, uno puede sentarse frente al televisor y deleitarse a modo de espectáculo deportivo ante las jugadas del candidato con el que simpatiza, y abuchear en los minutos destinados a la retórica del contrincante, pero sinceramente, no creo en su utilidad como herramienta para el indeciso, sino más bien como ingrediente óptimo de los medios para aderezar la recta final de las elecciones y producir un aluvión de sondeos que dependen del medio al que se atienda el día después.

    En mi opinión, si alguien espera definir su voto viendo este debate es porque ha vivido totalmente al margen de la política de este país en los últimos años, y sólo sacará en claro lo básico: que los dos grandes bloques políticos se encuentran separados por una zanja cada vez más ancha en la que no existe eso que llaman derecha moderada. Después de esa conclusión, el indeciso habrá de apelar a la naturaleza de su inclinación política o en todo caso, al programa.

    Mi impresión es que Rajoy sorprendió positivamente por su elocuencia, empezó fuerte y usó el ataque directo, aunque su niña imaginaria le estropeara el final, por otro lado, Zapatero se mostró desafiante, que falta hacía, y mostró lo evidente, que los 4 últimos años, el Gobierno ha estado desamparado en todos sus proyectos por una oposición movida por la rabia.

    Veremos a ver qué conclusiones arroja el próximo debate, cuando hablen de lo que de verdad importa ahora: los proyectos de futuro.

  16. 26/02/2008 en 20:27

    De hecho, yo ayer vi una película en vez del debate. Para no ponerme de mala hostia, más que nada…

    🙂

  17. 27/02/2008 en 10:00

    Estoy bastante de acuerdo con lo expuesto por oferta 3×2 en sondeos.

    También en parte con mi compañero Fermín.

    También, por otro lado, con Sagutxo.

    Todos tienen parte de razón.

    En fin, yo en cualquier caso lo veo desde la barrera. No voy a votar ni a uno ni a otro.

    El Alba. Bostezando.

  18. 27/02/2008 en 10:15

    ¡La que está liando Zapatero!

  19. 27/02/2008 en 12:37

    Mi opinión: que todo este paripé de estos dos señores sentados a la misma mesa escupiendo cada dos segundos “y tú más, chínchate, mentiroso”, con unas intervenciones medidas al milímetro, con una mesa como en un partido de básquet controlando las centésimas, con los colores estudiados por siete psicólogos, cuatro sociólogos, catorce analistas y treinta pediatras, con las alturas de la sillas ajustadas con láser y con los focos del plató más medidos y controlados que las tetas de Pamela, NO ES MÁS QUE UN ABSURDO CIRCO, que sólo sirve para que los medios de comunicación al día siguiente nos traten como GILIPOLLAS y para que tropecientos “especialistas en vaya usted a saber qué” te digan que si Rajoy se toca la barba perderá cuatro votos de la derecha, ganará seis de la extrema izquierda y controlará el 0,4% de los indecisos, ¡¡¡¡VENGA, HOMBRE!!!!

    Entiendo que si cualquiera de los dos se hubiese levantado de la silla y se hubiese meado en el moderador, pues vale, perdería las elecciones, pero las CHORRADAS que he escuchado estos días me hacen sotar una carcajada.

    En definitiva, el que tenga decidido su voto, no lo cambiará ni harto; el indeciso, o no votará, o elegirá la papeleta de uno u otro por cualquier tontería que le cause impresión, no sé, leer a Losantos, escuchar a Francino o porque el día 9 de marzo haga calor. Finalmente, un amplio número de votantes decidirá su voto CUANDO ESTÉN METIDOS EN LA CABINA con las papeletas, miren los simbolitos y los colorines de los mismos y digan “mira qué mona la gaviota”, o “mira qué cuca la rosita” y voten en función de tamaña chorrada.

    Y eso sin contar con todos aquellos que votan a uno u otro “porque es guapo”, “porque me cae simpático” o “porque me gusta su corbata”. Joder, qué país.

    En fin.

  20. Anónimo
    27/02/2008 en 12:57

    Oye Penépolis, ¿y en las Islas Canarias que sistema de gobierno tenéis? ¿es presidencialista o parlamentario?

  21. Anónimo
    27/02/2008 en 12:58

    ¿Qué hay de esos rumores de que Vicente Rojo era vicepresidente ejecutivo del club del pepino?

    Uy uy uy

  22. 27/02/2008 en 15:26

    Pues ni uno ni otro. Somos territorio de ultramar de la gran Francia y por tanto tenemos un sistema semipresidencialista.

    Yo abogo por una monarquía absoluta, pero los chicharreros no quieren.

  23. 27/02/2008 en 15:32

    Señoras, señores, pasivas, pasivos y demás gentuza: Paul Gascoigne, uno de nuestros ídolos de juventud ya está bien. Se ha recuperado satisfactoriamente, tras una cura de desintoxicación, de su adicción al ¡RED BULL! El muy insensato se había llegado a beber más de cincuenta latas al día, mezclandolas en numerosas ocasiones con alcohol de todo tipo: cerveza, whiskie, sidra…

    La cura de desintoxicación le ha costado al mendrugo este 16.000 libras, que al cambio vienen a ser algo más de 16.500 Euros. Vaya ceporro.

    En fin… Ya era muy tonto cuando jugaba (aunque fue un gran jugador), pero es que ahora ha conseguido ampliar los limites de su imbecilidad.

    Atticus

    Pd. ¡Y encima se está quedando con el cartón al aire! Este tipo se ha convertido en basura…

    Pd2. Os reproduzco la noticia pa que veais que no miento:

    “TROUBLED soccer legend Paul Gascoigne said he spent £16,000 trying to cure his addiction to RED BULL.

    Gazza — who has been sectioned under the Mental Health Act — was downing 50 cans of the energy drink every DAY.

    Drink … Red Bull
    So he checked into a £4,000-a-week rehab clinic in America for a month.

    The ex-England ace confessed to the bizarre addiction during late-night chats with a hotel worker at the Marriott in Gateshead.

    He was there until the end of last month, when he was kicked out because staff were concerned at the amount he was drinking.

    A source at the Marriott said: “He was in a terrible state. He was drinking every day and would order pints of Stella, Magners cider and double brandies on room service. It got to point where the hotel decided they wanted him out.”

    SECTIONED
    Gazza moved to Newcastle’s Malmaison hotel, from which he was kicked out before being sectioned this week.

    He is in the intensive care unit at the private Middleton St George psychiatric hospital in Co Durham.

    His stepdaughter Bianca, 21, said last night: “It is a sad situation and my dad needs respect and privacy to get back to good health.”

    Middlesbrough boss Gareth Southgate, a former England team-mate, said: “It’s obviously very sad, but I’m sure he’ll come through it.”

    Jack Charlton, Newcastle manager when Gazza started his career in 1984, said: “He’s a lovely lad, but he misses football. He needs to be involved in the game. That is where he is happy.”

  24. 27/02/2008 en 15:34

    Corrijo, 16.000 Libras vienen a ser 24.500 Euros. Un lápsus bancario. Así engañamos…

  25. 27/02/2008 en 16:05

    Gascoigne estará en el apartado de los 150 jugadores que compondrán el apartado Genios/Únicos…

    No adelanto más.

    El Alba. Football is life.

  26. 27/02/2008 en 16:13

    Paul Gascoigne es Dios!!!

    Me alegro de que esté bien, tendré que probar la cerveza con red bull…

    Rajoy tenía que haberle echado un caño a Campo Vidal. Un buen piss fun y yo le habría votado!!!!

  27. 28/02/2008 en 08:06

    Yo no ha pisado un acto del club del pepino en mi vida. Cosa que no se puede decir del autor y la mayor parte de los parroquianos de este blog, que parecen el comité de sabios (gayers) de ese selecto club.

    Vicente Rojo. Artista de la guerra

  28. 28/02/2008 en 11:58

    Qué hacía ayer a las 8 el Uri con unos tíos lamentables trajeados con pinta de lechuguinos????

  29. 28/02/2008 en 13:31

    Comentario de algún ser hoy en el Sport:

    miraa jilipollas kuado sepas d futbol opinas payaso k tos los del barsa sois iwuales mana d jilipollas,otro partio mas ganao injustamente vaya verguenza k dais. a sio mano klarisima dl puto mono de mierda askeroso y si la fuera pitao no uviera sido gol. MUXO VALENCIA!!

  30. 28/02/2008 en 13:34

    Crónica de otro ser que se hace llamar periodista, cómo no, en el Sport:

    (…)

    Y el milagro llegó, llegó en el último suspiro. Corría el minuto 93, Touré dejó el balón a Eto’o en la frontal, el camerunés se internó y volvió a poner a prueba a Hildebrand en un mano a mano que el meta volvió a rechazar. Esta vez sin embargo, el balón cayó a pies Xavi quien de un zapatazo marca de la casa hacía justicia y anotaba el gol del empate (1-1, 93′).

    Algunos jugadores valencianistas protestaron que Eto’o se ayudó de la mano en el control pero el resultado era definitivo. El Barça sigue vivo en la Copa.

  31. 28/02/2008 en 13:37

    Mundo Deportivo:

    (…)

    hasta que en el descuento una rápida acción de Eto’o dejaba el balón suelto en la frontal para que Xavi, providencial en los últimos choques, enviara un balón imposible cerca del palo izquierdo. Los jugadores ché reclamaron manos de Eto’o en la jugada del gol que Iturralde consideró involuntarias. Mestalla decidirá el 20 de marzo.

  32. 26/04/2013 en 20:50

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