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Me crucé con un ángel

En anteriores conversaciones, hemos disertado sobre el umbral que separa lo terrenal de lo divino. Lo tangible de lo visionario.

Entiendo que da seguridad lo que podemos llegar a controlar, o lo que aunque se escapa de las manos, lo hace en un radio de acción académicamente manejable. Quizás, solemos tener miedo a caer en una especie de vacío, cuando se dan situaciones difícilmente asumibles.

Según muchas religiones, un milagro es una intervención de Dios en el universo. Helen Schucman escribió hace ya unas décadas que “Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. El verdadero milagro es el amor que los inspira. En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro”.

¿Pero esa forma de entender los milagros es realmente la que interiorizamos al decir, por ejemplo: “eso es un milagro”? Creo que no. Más bien, nos referimos al concepto tradicional de milagro…algo así como un cambio espectacular en los fenómenos externos percibidos por los sentidos…

Para explicar lo que ocurrió el sábado tengo que imbricar ambas acepciones milagrosas.

Alguna vez les he hablado de la increíble experiencia que fueron los 5 años de universidad. Más allá de obtener un título de licenciado, gané algo menos tangible…y mucho más visionario: amigos de verdad. Aquellos que uniéndose forman la llamada “Olivina”.

Hay algo de celestial en cada reunión que tenemos. Si no, no se explica que el jueves pasado al encontrarnos casualmente a Auro, nos diéramos un abrazo de valor y cuantía fuera de mercado. Hay algo de amor profundo en todo lo que la “Olivina” significa. El tiempo pasa, pero la percepción de que ahí existen lazos amistosos irrompibles permanece por más que el calendario nos machaque.

Nueva mención cuasi bíblica: Los ángeles. Pueden adoptar apariencia humana. Generalmente se les describe como a seres extraordinariamente bellos que poseen varios pares de alas (aunque pictóricamente se les suele representar con forma humana y un único par).

Es curioso, pero el sábado vi un Ángel. Y lo vi en un lugar más propio de la obra maestra de El Bosco. Fue al poco de entrar.

Tenía cabello rubio. Como tal, iba asociado a unos ojos azules preciosos, de mirada profunda y sonrisa inacabable. El celebérrimo ángel clásico. Tal y como lo recordaba.

El romanticismo ignora que los sentimientos no estan el corazon , sino en la memoria.

El shock fue indescriptible. Y no fui el único, cuyo cerebro generó endorfinas por la emoción y la alegría. ¿Verdad amigo isleño?

Allí estaba ella. Definiendo a cada segundo con perfecta maestría lo que siente un miembro de la “Olivina” cuando da con otro. Porque son pocos y dispersos. Aunque juntos, los miembros olivinianos le explican a los incrédulos el alcance de amistad más arraigada.

Sí señores. Al rato se fue. Pero el sábado se me cruzó un Ángel.

Durante la Semana Santa, España se convierte en un hervidero de fe y sobre todo de tradiciones ancestrales. Una de las más peculiares es la llamada “Bajada del Angel” que se celebra durante el domingo de resurrección y que representa la aparición del Arcángel San Gabriel a María para anunciarle la resurrección del Señor. Se celebra en Tudela. Allí está su alma.

Hay días que lo visionario y lo tangible conviven. Puede que dure un segundo, pero es suficiente para creer en los milagros.

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  1. 19/11/2007 en 13:30

    Ahora no puedo detenerme en escribir como prometo haré más adelante, pero es que mi “querido futuro maridito” (por conveniencia, pero qué narices…!jiji) ha conseguido despertar mis ganas de dejar constancia en éste su blog (y salir de mi conocido y reconocido estado “pasivo”) por el simple hecho de sentirme aludida al nombrar el concepto “Olivina”.

    Lo siento por quien no tenga ni idea ni le importe qué es o quiénes somos, pero es que sólo puedo decir que es un privilegio y algo exclusivo pertenecer a esta “comunidad” de grandes periodistas currantes y mejores personas.

    Por otra parte, solicito encarecidamente a nuestro afrancesado y al isleño que aclaren la visión de la que se habla… Es que visteis a alguien que era un calco de nuestra Vir?? (la descripción del ángel concuerda con ella) o acaso Vir estaba allí??? En cuyo caso, ésta recibirá miles de insultos por no avisar de que venía a los Madriles, claro!

    Hala, con Diosa.

    Fdo.: A proud Olivina member

  2. 19/11/2007 en 13:33

    Bien. Estoy algo febril (que no fibroso, como nuestro estático ciclista, vertebrador de la basura esta que dice llamarse “blog”), pero intentaré trasladar qué sentí y qué viví la noche del sábado, ese momento en el que todo puede pasar, ese instante en el que cualquier cosa es posible, sobre todo si el escenario elegido es Destino Gran Vía, garito infame lleno de elementos infames, entre ellos, nosotros.

    Antes de abordar el tema central de la jornada, me gustaría hacer una reflexión sobre este lugar al que siempre acabamos yendo en detrimento de los 72.876 garitos madrileños restantes (excluyendo al Padrao, claro). ¿Qué clase de caldero puede aunar en sus entrañas tal conjunción de ingredientes sazonados con alcohol? Sólo Destino puede.

    Es curioso cómo, después de tantas visitas al lugar reseñado, las caras empiezan a sonarte. Más curioso aún es el apelativo o etiqueta que colgamos sin piedad en cada rostro conocido: Laperro, Acordeón, Zorra de la Faldita (AKA Puta del Colgante), Bajita Cachonda, Amiga de Gafas de Bajita Cachonda, Drogadicto, Kurt Cobain, Basura Humana (este es más genérico), etc.

    Lo mejor es que no tenemos que pensar mucho para clavar semejante sambenito en la frente de los sujetos, pues al instante, cuando vemos una cara por segunda vez que nos resulta conocida, los ínclitos alcohólicos habituales nos miramos y nos decimos: ¿No es esa la zorra aquella de la faldita cachonda del otro día?

    Ya está, etiquetada, empaquetada y enviada por correo urgente. Es digno de un buen estudio sociológico.

    El punto dos del orden del día debería versar sobre cierto personaje adicto a Destino, rubito, muy “guapo, qué guapo eres, eres muy guapo”, al que tanto el francés basurero como mi pútrida persona juramos destrozar, vilipendiar, insultar, destruir, volatilizar y fulminar en el día de hoy. Pero conociendo al autor de este blog, sé que en breve se le dedicará uno exclusivo para él, pues desde el episodio del cánido femenino y del biombo sonoro no se ha visto nada igual. De hecho, si lo analizamos un poco más en profunidad, es hasta peor.

    No recuerdo una zorra del calibre de esa pequeña alimaña sexualizada que pululaba el sábado por el garito en cuestión. Lo curioso es que era más impenetrable que la frontera norcoreana y más esquiva que un electrón, ya que a pesar de los ímprovos esfuerzos del rubio barbudo (barrenas, dinamita, cloratita, bomba nuclear, termonuclear, de hidrógeno, de vacío, impacto meterítico, supernova solar, Big Crunch) NADA, NADA PUDO SALVAR LAS DEFENSAS levantadas por este ser de la noche. Ni el mismísimo Poliórcetes lo hubiese conseguido. Pero, como digo, esto es tema de un futuro post que dejará a la altura de la suela de esparto de un JIPI al gran Rubio “qué guapo eres”.

    Tras esta divagación inconexa inicial, vayamos al cogollo del texto de hoy, al intestino y a las vísceras de su propósito: hablar de una mirífica aparición (Truño francés, esta palabra me encanta).

    Pongámonos en antecedentes. Habíamos quedado tres asquerosos personajes (el que les escribe, el difuso alba y el guaperas rubio) en un bar antaño frecuentado por nosotros en época estudiantil: el Arriba. Garito infame donde los haya del que el Bello de pelo dorado se ha enamorado en exceso en los últimos tiempos. Garito donde puedes pedir desde un botellín hasta un tubo fálico de un metro de alto lleno de cualquier líquido alcohólico o humoroso que se te antoje.

    Tras comprobar que el falo contenía demasiada rubia espumosa y carbonatada, decidimos, tras una breve deliberación, encaminar nuestros culos hacia, cómo no, el lugar de siempre (tras discutir si valdría la pena sacrficar la gratuidad de la entrada por un bocata de jamón en el Padrao a las dos de la mañana. Finalmente optamos por la salud de nuestro bolsillo).

    Como indica nuestro amigo mameluco, y como antecedente de lo que iba a ocurrir el sábado, el jueves por la noche nos habíamos cruzado por arte de magia a la salida del Padrao con la grandiosa Aurora, acompañada por su futuro marido y padre de sus futuros siete hijos, y por un individuo que no hablaba la lengua cervantina pero que tenía pinta de saber muy bien qué es el jamón, el vino, la cerveza y la tortilla de papas.

    En definitiva, cuando nos encaminábamos a paso ligero hacia Destino, nos cruzamos con Elena y novio, acompañados por otra pareja cuya historia no voy a contar ahora. Uriel y el Mikel, llevados por el afán de no pagar entrada, siguieron su curso mientras yo, claro está, tuve que pararme a parlamentar brevemente con el cuarteto en cuestión. Tras despacharme prácticamente en diez segundos, movidos ellos también por no sé qué prisa por llegar a no sé dónde, me dirigí al trote hasta donde la tonsura y los dorados cabellos de mis compañeros aguardaban.

    Nada más entrar en Destino, efectuamos un breve paseo hacia la barra, donde pretendíamos intercambiar nuestro escaso dinero por alcohol y cocacola. Es en este instante cuando don Miguel cayó en manos de la zorra anteriormente mentada y, como dije, digna de un blog monotemático, pues nos saldríamos del asunto del que nos ocupa. Así pues digamos que el affair del Mikel es una rama secundaria de la trama principal de este film maravilloso.

    Y sí, digo maravilloso porque lo fue. Y lo fue porque durante casi media hora estuve aturdido por el encuentro casual.

    Tras adquirir nuestro néctar nocturno, y tras otear rutinariamente el horizonte, observé en lontananza un grupo de mozas saltarinas y de buen ver, con lo que, tras una consulta con mi septentrional acompañante (digna de insulto por lo obvio de la respuesta) nos fuimos para colocar nuestros pertrechos adecuadamente y para comenzar el ritual acostumbrado en Destino, que por motivos de seguridad, no voy a desvelar aquí. A todas estas, el Mikel seguía a lo suyo, dale que te pego intentado cenar un tentempié inesperado.

    Nada más dejar los bártulos en su sitio, observo por el rabillo del ojo a varias de las chicas antes inventariadas y catalogadas pegando brincos y gritando “!!Carlos, Carlos¡¡”, tras lo cual escuchamos un berrido monstruoso que sólo podía provenir de una persona conocida.

    Uriel y yo nos quedamos absortos, anonadados, atontados y encantados al mismo tiempo al reparar en quién era la dueña de tal chillido. Qué maravilloso encuentro, qué felicidad, qué abrazos, qué amor, qué delicia, qué giro brutal en el guion de la noche, qué estupor se quedó impreso en nuestras absurdas caras.

    Era ella, sí, sólo podía ser ella, más guapa que nunca, más estupenda que siempre. Retomando la metonimia del afrancesado, era la personificación del gato de Cheshire, pero sin la ironía de su sonrisa flotante, sólo sincera alegría.

    El estupor nos duró prácicamente toda la noche. Tanto nos impresionó tamaño encuentro, que el arrebol de sus mejillas no se nos ha borrado aún de nuestras masculinas mentes.

    En fin, la noche del sábado, como dije al comienzo, depara sorpresas y extraños encuentros. Pero este ha sido, sin duda, el mejor que podíamos imaginar.

    Sólo espero que los miembros de la olivina ESCRIBAN DE UNA PUTA VEZ en este su blog, PORQUE YA ABURRE SU ABSURDA PASIVIDAD. Repito, ESCRIBAN, COÑO.

    Bueno, me voy a la cama, a ver si consigo sudar la fiebre esta del demonio.

    Un saludo. Y otro especial para ella, la que nos abofeteó con su luminosa presencia en el oscuro garito de siempre (tras confesarnos sus también maravillosas amigas, a las que me alegró mucho volver a ver después de tanto tiempo, que casi me habían invocado al elucubrar sobre mi posible presencia en Destino, sobradamente conocida hasta por ellas nuestra habitual visita sabatina al local).

    Bona tarda, amigos.

  3. 19/11/2007 en 13:42

    Siento haber puesto los signos de exclamación al revés. Donde puse “!!Carlos, Carlos¡¡”, evidentemente va “¡¡Carlos, Carlos!!”.

    Aprovecho también para mostrar mi satisfacción por la participación de la PASIVA más infame que se ha paseado por este blog. Nos congratula su presencia y esperamos que no sea cosa de un día y que se repita con más asiduidad.

    Fe de ratas.

  4. 19/11/2007 en 18:34

    Un poquito de Benedetti. Va por la chica más maravillosa que ápareció el sábado por Destino:

    Si Dios fuera una mujer

    ¿Y si Dios fuera mujer?
    pregunta Juan sin inmutarse,
    vaya, vaya si Dios fuera mujer
    es posible que agnósticos y ateos
    no dijéramos no con la cabeza
    y dijéramos sí con las entrañas.

    Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
    para besar sus pies no de bronce,
    su pubis no de piedra,
    sus pechos no de mármol,
    sus labios no de yeso.

    Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
    para arrancarla de su lontananza
    y no habría que jurar
    hasta que la muerte nos separe
    ya que sería inmortal por antonomasia
    y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
    nos contagiaría su inmortalidad.

    Si Dios fuera mujer no se instalaría
    lejana en el reino de los cielos,
    sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
    con sus brazos no cerrados,
    su rosa no de plástico
    y su amor no de ángeles.

    Ay Dios mío, Dios mío
    si hasta siempre y desde siempre
    fueras una mujer
    qué lindo escándalo sería,
    qué venturosa, espléndida, imposible,
    prodigiosa blasfemia.

  5. 19/11/2007 en 18:35

    Por cierto, cuando se me pase el embeleso de un recuerdo impensado, hablaremos más profundamente, sobre aquello que ya ha apuntado el sucio canario: Don Miguel y la magrebí…joder parece casi un cuento de las mil y una noches.

    A Don Miguel se le apareció una Sherezade (y Sherezade sólo hay una y no suele pasar por Destino), por lo que era evidente que el remedo sólo podía traer problemas.

    Así fue.

    El apopléjico rifeño (nuevo término para definir al Don Juan Destiniano) merece un post sólo para él.

    El Alba. Entre la luz tudelana y la oscuridad mikelina.

  6. 20/11/2007 en 02:05

    Hace tiempo que no escribo en el excelente blog de Uriel, aunque reconozco que lo sigo de vez en cuando. Pero hoy me ha llegado a lo más profundo la mariconería que tenéis. ¡ES UN ESCÁNDALO!. Creerlo, lo es. Uri, parece que te quedaran dos años de vida, bastardo, hablas de recuerdos de la universidad como si de hace 30 años se tratase. No me jodas, empieza a tratarte la mariconería absurda que tienes, que tú a los cuarenta vas a tener ganas de irte al hoyo. De cada dos textos, a uno por lo menos solo le falta que le broten lágrimas.
    Que cojones te pasa, ahora resulta que ves ángeles inalcanzables. Vete a tomar por culo. Que morriña, que nostalgia, que pena absurda tienes por el pasado perdido. Cualquiera diría que vives debajo de un puente y que en breve lo vas a escalar para escalabrarte la cabeza de vieja pensante que tienes.
    Al final siempre escribo para ponerte verde, ¡pero coño!, eres DON NOSTALGIAS, que sabemos que la época en que el LELO te la clavaba por detrás día si día también no volverá, pero seguro que con lo joven que eres aún, otro apuesto joven se fijará en ti y querrá meter la manguera en el espagueti como lo hizo “tú LELO”, incluso con más amor, aunque te parezca casi imposible.
    Bueno, se que seguirás de todos modos adornando “este tu blog” con macedonias dignas de la nata más empalagosa, y que seguirás mostrando al mundo la crudeza de la juventud perdida y de la amarga vida adulta con la que diariamente luchas.
    Espero que de vez en cuando nos brindes un rayo de luz y de esperanza de un futuro digno de vivir, aunque no todos podamos tener la suerte de encontrar la presencia de un increíble y perfecto LELO detrás de la nuca de nuestra vida.

    P.data: gracias por lo de Google, ya me lo dijo el Mote, así que ya me contarás.

    Saludos a todas.

  7. 20/11/2007 en 09:08

    Jajaja. Paff, eres un crack!!!

    Joder, qué texto, qué profundo.

    Cómo coño te puedes acordar todavía del Lelo??? Estás para que te encierren.

    Cuando quieras, quedamos y te explico el tema del Google. Os va a venir de puta madre.

    Si no, se lo doy al Mote y que te lo pase. Con que utilicéis vuestro dominio propio podéis empezar a anunciaros. Es fácil.

    Pues eso, sigue entrando por esos lares, hombre, que se echa en falta tu prosa ácida.

    Por cierto, dale un poquito al Míkel, que no te imaginas la que montó el otro día…ligando con sarracenas…

    El Alba. ¡¡Paffiano, grande de España!!

  8. 20/11/2007 en 14:08

    ¡¡¡Ahí va mi puta madre!!! (que no me oiga ningún sudaca violento). Tranquilo Uri, mi madre, mi madre, no la tuya.

    Pues eso, cojones qué sorpresa que el Paff haga acto de presencia en este sitio. Comparto su opinión. Uri, tú si que estás para encerrarte.

    No esperaba la participación de la alba siempre es muy puta, pero yo iba a poner más o menos lo mismo. Asco de post y pedazo de mariconadas que soltáis por vuestra boca, miedito me da lo que podéis soltar por vuestros culos.

    Tronco, ya en serio. Hay días que la cosa da vergüenza ajena, y hoy es uno de esos días. Prefiero no seguir porque me enciendo…

  9. 20/11/2007 en 16:20

    stimados Rosendo y Raimundo:

    No tenéis ni puta idea de qué va este post. No podéis saber a quién nos referimos ni a la situación vivida.

    Así que, lo mejor que podéis hacer es callar vuestra bocaza y esperar a otro post para ponernos a parir.

    Que os follen, tarados.

  10. Rachel
    20/11/2007 en 17:51

    No alcanzo a imaginar la expresión de Carlos y Uriel cuando divisaron a Larubia,justo en ese mismo instante en que fueron conscientes de que un miembro activo de la Olivina se personaba en Madrid sin previo aviso, aisssss, que glorioso debió de ser ese instante…, sólo espero y deseo que siempre sea así, no que Vir visite Madrid sin avisar, sino que tales reencuentros despierten en cada uno de nosotros tal expectación.

    Desde Vitoria-Gasteiz, donde no existe el sol, y desde una habitación donde la soledad lo ocupa todo, tan sólo puedo decir que amigos como vosotros jamás volveré a encontrar, si acaso un reflejo de lo que sois, nada más. Por eso, os quiero siempre conmigo y me quiero siempre con vosotros, aunque tenga que sentiros a través del frio cable telefónico.

  11. 20/11/2007 en 18:21

    Rachel, si te respondiera lo que tengo en la cabeza después de leer lo que has puesto, el Míkel, el Mote, el Perro, Ferlein y demás gentuza que pulula por aquí no me volverían a hablar jamás y me intentarían asesinar cada vez que me vieran.

    También se cargarían a Uri por ser el que me presentó como su amigo.

    Pero ya sabes lo que te pondría…

    Olivinas ad infinitum.

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