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El cielo puede esperar

“Tú no puedes volver atrás, porque la vida ya te empuja…” decía Goytisolo. Algo así me viene a la cabeza en estos momentos.

Uno intenta buscar razones, haciendo acopio de la casuística existente sobre estos delicados temas, pero la razón no siempre entiende al corazón. Generalmente no pretende ni conseguirlo.

No debería dar miedo hablar de la muerte. Uno cierra los ojos e imagina. O abre los ojos y contempla. Todo formando parte de la existencia. Como la muerte. La de Paco Umbral sin ir más lejos.

No obstante, para qué hablar de la muerte si eso significa dejar de vivir. Y es que de luchas antagónicas está repleto el mundo, pero ninguna como la dicotomía clásica. Crear y destruir.

Quevedo aturde con ese “vivir es ir muriendo”. Trágica verdad.

La muerte es una vida vivida. Eso es lo que realmente da miedo. La temporalidad.

Para Heidegger, como para Borges, estar hechos de tiempo significa estar abocados a la muerte, resbalar sin tregua hacia ella.

Y también entra en juego lo que no es tangible: En el momento de su muerte, el hombre ve a la vida como una serie de momentos pasajeros, y a la muerte como el fenómeno permanente. El
judaísmo nos enseña lo contrario: la vida es permanente y firme, mientras que la muerte es algo pasajero y temporal.

Deberíamos ser con nosotros mismos tan íntegros como lo fue el célebre filósofo griego Sócrates, cuando afirmab: “El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males”.

Aunque sí contamos con dos certezas irrefutables. Sabemos que es absolutamente cierto que habremos de morir y también que es absolutamente incierto cuándo y cómo. Angustiosas interrogantes existenciales ambas si las hay.

Tal vez, lo mejor sea evadirse de esta parte de la película. Centrémonos en lo que no nos da tanto pavor, sobre todo, porque sabemos lo que nos espera.

Y un deseo para Puerta: puedes perderte entre laberintos, vagar en un infinito, encontrarte en un silencio, extraviar cientos de locuras, dejar corduras, parar sueños, engendrar realidades, pero todavía no puedes dejar de vivir.

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  1. 28/08/2007 en 17:39

    Que dios te bendiga Antonio Puerta y estes en su gloria eternamente.Los beticos te honraremos, como lo hacemos alli en nuestra tierra,en la tuya,el domingo desde nuestra catedral rezaremos por ti,con la cabeza gacha con un languido Padre Nuestro,con las banderas a media hasta.Fuimos “enemigos” un dia ,un tiempo atras pero tu perdida nos duele como si fueses de los nuestros como si en tu fragil corazon hubieses llevado incrustadas trece barras.Nunca te olvidaremos,ojala un dia desde el cielo nos veas triunfar como a tu sevilla….Este domingo la escuadra verdiblanca te dedicara la victoria,y si perdemos a buen seguro el rival hara lo propio.Le pido al Señor que ampare y de fuerza a tu familia y que un dia disfruteis todos juntos de la vida etrena en su presencia.RIP

  2. 29/08/2007 en 11:16

    Zurita, lapidario.

  1. 20/02/2010 en 11:19

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