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El gran Zurita

José Ramón Esnaola me ha venido a la cabeza para comenzar este somero repaso por los 6 lustros de vida de mi amigo O´Connell.
Mientras el guardameta verdiblanco le daba la primera Copa de España al Real Betis Balompié, Zurita comenzaba sus pasos por este mundanal ruido. Copa, España, Real, Betis y Balompié…5 palabras claves en la vida de Don Antonio.

Por partes:

La copa siempre ha sido uno de esos elementos que han acompañado la vida de O´Connell. Muchas copas provocaron que el joven (por entonces) Zurita acabase borracho como una cuba en un coche de la policía. Exceso de alcohol fue también el culpable de cierto orín en el coche de Don Miguel. El “Holly” también conoce las reacciones de Sánchez Zurita cuando bebe de más y no obtiene lo que considera justo… Y es que, es cierto que la aparente seriedad de Sánchez suele quebrarse cuando por su camino se cruza el espíritu de Baco. Mi pobre brazo da fe de ello.

El mejor ejemplo es un comentario vivido hace poco en Padrao. Digno como sólo él sabe dijo: “pedidme agua, no pienso beber nada”. 3 minutos después, tras probar una cerveza, comenzó a gritar: “…dile al chino ese que me ponga un bayleys en la copa más grande que tenga…”. Único.

España es el epicentro de la existencia de Zurita. Como idea, como Estado de Derecho, como nación, como referente vital, como madre patria.
Una de las primeras aventuras de nuestro amigo fue entrar en la legión, un especial “Bajarse al moro” en Ceuta. La retina treinteañera tiene ya el diafragma muy usado. Mucho ha visto, mucho ha vivido. España es, posiblemente, la palabra más masticada por este hombre de profunda mirada y sincera pose. La España Requete, la España Carlista, la España Isabelina, la de Franco, la de Suárez o la de Federico. Todas son una, puede que con aristas heterogéneas, pero una. Así lo ha dicho siempre Zurita. Así lo ha añorado en sus viajes, ya fuera por el cielo escocés, por la pérfida galia o por la tierra gaélica de Swift, de Yeats o de Bernard Shaw.

Hablar de realidad es encontrarse a un tipo por definición bueno. Es un hombre, demasiadas veces primitivo, pero bueno. De buenos sentimientos. Y su realidad pasa por la realeza, por lo Real.
7 años sirviendo en la Zarzuela forman el cuerpo de su vida, el eje, el sostén. El cabo Zurita siempre recordará esta parte de su vida como la base de su formación física y mental. Alegrías, amistades, desengaños, lloros, sueños y pesadillas han ido mutando por los diferentes escenarios monárquicos. Desde el patio de armas, hasta el frío contenedor de Kosovo, pasando por la cantina militar, con ese “Todo por la patria” en el corazón y los cánticos de la fiel infantería tallando la dura epidermis de aquellos que llevan la esperanza al mundo bajo el emblema nacional.

Decir “Betis” es imaginarse a Zurita en uno de sus ambientes más cotidianos: el gimnasio. Uno de esos parajes, no fácilmente asimilables por la muchedumbre, pero donde focaliza muchas de sus inquietudes. Decir Betis es ver el tatuaje de un enorme chucho con la zamarra verdiblanca. Decir Betis es recordar los colores de algo más que un equipo de fútbol. Decir Betis es juntar el verde andaluz con el blanco heráldico, esto es, fe y pureza. Tal vez, porque la religión es otra piedra angular del camino de nuestro amigo.

Y en cuanto a balompié, he de asociarlo, indefectiblemente, a Sanse. Fue el fútbol lo que nos unió en aquella aventura nominalmente conocida como Estorakas. Como pasa cuando uno visita Covadonga y puede leer aquello de que “aquí empezó todo”. Pues sí, fue en el Torrente donde empezó todo. Los gozos y las sombras de esos momentos permanecerán de por vida en nuestras biografías.

Hoy, mi buen amigo Zurita cumple 30 años. Dichosos somos de tenerle entre nosotros. Empieza otra aventura. La tierra de su Cicerone Esnaola le espera.

Es invocado San Sebastián universalmente como protector contra la peste. Así lo hace constar la inscripción de su sepulcro: “A Sebastián, mártir y campeón de Cristo, defensor de la Iglesia, terror de la peste”.

Que las flechas de la injusticia y de la crueldad nunca se claven en tu cuerpo. Así te lo deseo, Zurita. Porque eres mi amigo. Y porque sólo te mereces lo mejor.

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. 20/02/2010 en 13:12

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