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Tramposos

No tenía yo más de 8 años cuando Ben Johnson dio positivo en la final de los 100 metros de velocidad en los juegos olímpicos de Seul 88.

Recuerdo que antes de saberse fidedignamente de la trampa del canadiense, me impresionó sobre manera la enorme diferencia que obtuvo en la meta y que sólo fue el resultado del devenir de la carrera. Incluso, años después, viendo la repetición de la final me dio la sensación como que levantaba el pie en los últimos metros. Siempre me ha parecido un gesto de suficiencia y no me ha gustado. En cualquier deporte, la verdad, pero especialmente en el atletismo.

Más de 18 años después (joder, se dice pronto), Johnson acusa a Carl Lewis de sabotear la muestra de orina que confirmó que había dado positivo.

¡¡Qué huevos!!, de verdad, me parece tremendo.

Un deporte como el atletismo, básico en la historia de la humanidad. El hombre corre (no aludo a las eyaculaciones) desde el principio de los tiempos. Y la alta competición atlética es uno de los momentos más esperados de cada cita olímpica, sobre todo. Absolutos representantes de la grandiosidad humana reflejado en el esfuerzo, en la superación y en la competitividad (bien entendida) han salido de estas pruebas, caso de Jesse Owens, Emil Zatopek, Sebastian Coe, Michael Johnson, Carl Lewis (9 oros, estimado drogata canadiense), Bob Beamon, Tommie Smith, Bukba…en fin…innumerables ejemplos.

Y ahora sale el toxicómano yonqui este a decir paridas, casi 2 décadas después. Con 2 cojones.

Joder, cuando Juanito Muehlegg se metió de todo y ganó 2 oros fraudulentos se le pilló y se le apartó, pero no creo que tenga los huevos de salir a la palestra años después a decir que la culpa es del señor X (no penséis mal: no me refiero a González, es un ejemplo).

Qué decir del caso del ciclismo. No viene a cuento, pero si alguien hace memoria y recuerda (Carlos, sé que así lo hará) la entrevista del incapaz e inane De la Morena al rey de los tramposos Eufemiano, podrá confirmar la podredumbre del infame periodista.

En fin, que en este día de la constitución (Rajoy y ZP ni se saludan; vaya país tenemos) me ha parecido muy llamativa esta noticia.

Ben Johnson ha pasado a la posteridad como el paradigma de la farsa y de la estafa. Y eso no lo cambiará nadie.

Voy a aplicarme una maravillosa frase que escuché hace poco: La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.

Pues eso, Ben, tus tonterías a quien le importen. Para mí no existes.

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Categorías:Uncategorized
  1. octopusmagnificens
    18/02/2008 en 10:57

    Para mí sí existe. Ben fue un velocista extraordinario. ¿Se dopaba? ¡Claro! ¡Como los otros!

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