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Recuerdos

Mientras estaba, como cada día, dando el callo en mi arduo quehacer cotidiano, me cortó el Sr. Del Rosal para a través del messenger decirme que rebuscando entre apuntes pasados de la facultad había encontrado un montón de hojas que nos dio en Segundo (si no recuerdo mal) una tiparraca que nos daba “Análisis de textos” (si tampoco recuerdo mal). Lo único que yo escribí el dichos folios fueron insultos hacia el susodicho insulero. Qué tiempos…

El otro día quedé a cenar con mi ex, la teniente Anal, una gran mujer y así entre conversaciones, nos pusimos a hablar de lo bien que lo pasamos en la época del instituto, en las salidas nocturnas al Sapo (Sí, Del Rosal, que le expliquen estos invertidos a qué clase tugurios me obligaban a ir en aquellas épocas…), en las pellas para irnos a prácticar el bello arte del balompié. Joder, recuerdo un día que faltamos tantos a clase de la gallina (Literatura) para irnos a jugar un partido que la vieja se cabreó y a la vuelta teníamos un castigo de la hostia: hacer un comentario de texto sobre “El miserere” de Bécquer. Qué tiempos…

Hace también unas fechas, ordenando mis centenares de diarios, eché la vista atrás y vi aquellos de cuando el Madrid ganó la liga de Capello en la temporada 96-97. Joder, cómo olvidar que nada más ganarle la liga al Atlético de Madrid en el Bernabéu, volvía en autobús (cómo pasa el tiempo, coño) para bañarme en la fuente cibernética con mis amigos. Al llegar, entre unos hijos de puta me empujaron a la fuente y al caer en el agua, choqué contra una de las tuberías que allí cumplían su labor de abastecer de líquido elemento a la fuente y acabé con un moratón del tamaño de un balón de balonmano. Estuve 2 semanas apenas sin poder andar. Qué tiempos…

Con esta sencilla reflexión, me paro a pensar en que la vida se nos va. No quisiera ser yo el típico pesimista que acuñase aquella frase de Quevedo de “vivir es ir muriendo” sino más bien el fantástico Carpe Diem que tanto predicó Walt Whitman, pero es cierto que los años pasan y…no volverán.

Es por ello, que invito a todos los que lean este tan atípico blog para que recuerden momentos especiales que hayan vivido y que procuren no olvidarlos. Sería una pena.

Por otro lado, incidir en el hecho de que ya está en marcha la segunda de las pruebas del César: la petanca. Y para no ser menos que el billar, falta el segundo día para completar la prueba.
Gana el mejor de 5 partidas. Tras las primeras 3 disputadas: 2-1 a favor de Barra-Pascual. La experiencia me dice que sea prudente, así que no diré que hemos sido bastante mejores, también en este deporte. En breve, resolución de esta encrucijada.

Y para que el hecho de apoyarnos en los recuerdos sirva sobre todo para coger impulso de cara a los nuevos retos y nuevas diversiones que nos esperan comentarles que el sábado el ínclito opositor canario se digna a quedar con nosotros, así que habrá que ver qué hacemos (siempre que Garzón lo permita).

Saludos.

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Categorías:Uncategorized
  1. Atticus Finch
    05/10/2006 en 17:54

    Definitivamente al señor Pascual Eyheramonno se le ha ido la pelota, la olla, la chola, la testa, la calabaza, la calamorra, el cacumen, el caletre, el chirumen… en resumen, ¡LA CABEZA!

    Que Quevedo dijera en su día que “vivir es ir muriendo” no quiere decir que hayamos de ir clavándonos un puñal en lo más hondo del alma cada vez que realizamos algo en el presente, o cada vez que recordamos hechos del pasado, por muy bien que nos lo hubiéramos pasado en ellos. El presente manda. El pasado es bonito, apasionante, lleno de experiencias maravillosas, alegres, emocionantes, algunas drámaticas, etc. Pero el futuro… el futuro nos espera.

    Una vez más, a Uriel, que tan solo cuenta con 26 años, como todos nosotros, le cambia la mentalidad y se convierte en un viejo de 80 años que recuerda con añoranza los años de juventud. Este post me ha recordado mucho a “Volver a Empezar”, de José Luis Garci, en la que un anciano profesor de Berckley, universidad estadounidense, regresa a su ciudad natal, Gijón, en la que vivió toda su adolescencia y juventud, para recordar a viejos amigos, antiguas novias y nostálgicos momentos del pasado.

    En fin, señor Pascual, que voy a hacer caso de su petición y me voy a poner yo también a recordar momentos del pasado. Yo también, a medida que iba escribiendo esta respuesta, me he puesto tierno y ahora mismo se me vienen a la cabeza aquellos primeros partidos de los estorakas (homéricos todos ellos), el viaje a Cullera, el de Roma, que tampoco estuvo mal, aquellos saltos cuando España le metió dos goles a Yugoslavia en el descuento en aquella Eurocopa del 2000, las muchas cervezas que nos hemos tomado en el Haka, Handyman (el de Hortaleza, claro) o cualquier otro bar… Además, añadiría yo que todos estos momentos están caracterizados por un elemento insustituible: los amigos. Piensa en todos y cada uno de los momentos que te he recordado, y en todos ellos verás al menos un compañero inseparable con el cual compartisté aquel momento. ¡Ay, qué blandito me he puesto al final!

    Sin más, un saludo a todos.

    Atticus

  2. Penépolis
    05/10/2006 en 17:59

    Vaya, se me olvidó añadir otra dato del pasado muy al gusto del blog de esta jornada: el giro copernicano que dio el pensamiento político del firmante del blog.

    Cuando conocí a este individuo, era un militante empedernido del socialismo más marxista, más del PRISOE que el propio Polanco y más rojo que Chávez y Castro con la regla.

    Pero poco a poco fue tornándose en un ciudadano de centro, pepero clásico, supongo que debido a mi influencia y a la del o´connell y el ferlein, a la par que la propia situación que vivía el país.

    Finalmente, nos encontramos con la situación actual en la que El Amartelado Projipi sigue caminando con paso firme hacia la derecha, para de la mano del cordobés y de mi hermano llevar a cabo una asonada nacional.

    Nada que decir sobre su indumentaria, camisetas ajadas, rancias, agujereadas, con letrerillos de propaganda, medio caídos y despegados; pantalones arrugados, con lefazos, con los bolsillos por fuera, con lamparones del tamaño de su cabeza, desteñidos y de una talla menos; jerseys y sudaderas de cuando iba al colegio, con manchas de tomate y aceite; botas y zapatos machacados, con las suelas más lisas que una autopista, completamente desdibujadas; un estuche amarillo color “diarrea”, en el que iban apareciendo bolígrafos de sus compañeros; una mochila también de color diarrea con manchas negras de grasa no sabemos de dónde; un plumas de doscientos kilos que iba tirando por aquí y por allá, lleno de mierda hasta arriba; y, finalmente, una carpeta clasificadora con miles de insultos escritos y poemitas de amor, donde, por cierto, también actuaba la censura, pues una vez escribí algo y el señor Torquemada poco tardó en tacharlo.

    En fin, un gitano cualquiera, así iba a clase. Lo sorprendente es que Raquel siempre quiso follárselo, así como Ana la de Zaragoza, tremenda hembra… Lamentable y de pena de muerte el hecho de que esta señorita te invitó a su casa a “tomar un café”, que traducido al lenguaje masculino siginifica “a chuparte el rabo”, pero Su Señoría prefirió irse a casa a ver un Real Madrid- CSK de Moscú. Penoso.

    A pesar de ello, es una gran persona. Sólo le pido que nunca se deshaga de la camiseta de “Football is life” y la de los “huevos fritos”, grandes clásicos con lefazos de cuando Tarzán X era un estreno.

    Penépolis. Sigo queriendo conocer a la novia de Uri.

  3. El Alba siempre es difusa
    05/10/2006 en 18:45

    Pedazo de mierda canaria, es usted mierda. Me acusa de actos jamás realizados por mi persona. Creo que fui yo, el que le ayudó a migrar de hogar con mi súper coche, el que le sirvió de puente para conocer a gentuza tan indecente como Espáriz, Zurita, Barra o Rodríguez, el que le ha dejado el abono del Madrid para ver partidos de fútbol etc…

    No hace falta que mente pequeños detalles insignificantes sobre los momentos de coger apuntes en la facultad: ya se sabe, hoy por ti, mañana por mí…

    Maldita cagada amarilla, es usted basura andrógina.

    Aun así, espero que podamos vernos a tomar cervezas como antaño y no tener que acudir a los recuerdos para reír hablando de tetas, películas y fútbol.

    Fdo. El Alba. Santo Job.(Por aguantar 5 años de carrera al cafre insular y sus tonterías propias de un demente fecal).

  4. Penépolis
    05/10/2006 en 18:53

    joder, me muero de la risa: PUENTE. Es que no hay nada más despreciable…

    Penépolis. Cinco años haciendo dos carreras: la mía y la del Amartelado.

  5. Atticus Finch
    06/10/2006 en 10:27

    Joder, es verdad. Ya casi no recordaba lo cerdo que había llegado a ser ese que ahora llamamos amigo. No es que en la acutalidad vaya de punta en blanco cada día (ni siquiera va así al trabajo), pero es que lo de algunos años atrás era de traca.

    Todo lo que dice el señor del Rosal acerca de la indumentaria, así como de los complementos (véase lo de la mochila y el estuche) es absolutamente cierto: camisetas raídas, sucias, tres o cuatro tallas más grandes, con los cuellos deformados, todas ellas de propaganda de “Cami” y otras marcas comerciales, etc, pantalones de la misma guisa, zapatos rotos, deformados y desgastados a más no poder…

    Pero encima, es que tú, señor del Rosal, no le conociste en el instituto. Eso sí que era de traca. A todo lo anterior había que añadirle la melena sucia, larga, descuidada, etc, con la que deletitaba a todos sus compañeros día tras día. Con decir que prefiero su cabeza como está ahora, despejadita, que la cabeza que entonces “lucía” está todo dicho. Además, esta melena iba acompañada de una cara de zombie mañanero, tras haberse quedado escuchando a su idolatrado Joserra la noche anterior, poniendo excusas por haberse quedado dormido del tipo: “mamá, hoy no voy a primera clase porque el profesor se ha muerto” ¡INCREÍBLE! ¡CON DOS COJONES! ¡ADMIRABLE! ¡PARA MEAR Y NO ECHAR GOTA!

    Bueno, que no tengo mucho más tiempo. Un saludo a todos los que nos conocemos, nos conocimos y nos conoceremos.

    Atticus.

    Pd: señor Rojo, debería usted decir algo al respecto de este tema. El largo trayecto vital que usted a tenido con el infame Pascual le valida para recordar algún momento histórico.

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