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Increíble, pero cierto

¿Quién no ha sentido en sus carnes la dureza que ejerce la impotencia en cualquier aspecto de la vida? Así se sienten mi menda y el señor Mikel en la noche en que un, absolutamente inconcebible, cúmulo de circunstancias ha provocado que Espáriz y Rodríguez hayan obtenido el primer punto de los 12 de que constan los juegos de Sanse.

El Billar se antojaba como una de esas disciplinas igualadas para ambos equipos, pero al poco de comenzar se vio que la superioridad de la pareja Barra-Pascual era importante. Este punto lo obtendría aquel que lograra 4 de las 7 partidas a las que se podría llegar. El 2- 0 inicial a favor de los hombres de férreo y láctico apellido fue conjugado por una serie de errores propios y de artimañas definitorias de un buen seguidor de Joaquín Caparrós como es Rodríguez. La primera noche (sí, este punto se ha jugado en 2 noches) el resultado terminó 2-2 y con los ánimos caldeados debido a interpretaciones algo sui-géneris de las reglas por parte de los 4 participantes. Tras unos gritos y descalificativos habituales todo volvió a la normalidad y la velada se cerró versando sobre si el balón de Oro debía ser para Gattuso o para Henry (oír para creer).
Esta noche ha concluido el punto del billar con un desenlace completamente injusto a la par que sorprendente. La primera de las 3 partidas que se jugaban estaba ganada (literal) por Pascual y Barra, pero la infame actuación del taimado Rodríguez, con una trampa improcedente y, desde luego, la concatenación de 2 aberrantes lanzamientos por mi parte dieron al traste con el quinto punto parcial. Cualquiera que estuviera viendo esa partida concluiría que el hombre del cabello mal repartido (o sea yo) estaba drogado, comprado o gilipollas, porque tiene pelotas el punto que perdí. Nunca podré pedirte suficientes disculpas estimado amigo Don Miguel.
La siguiente partida fue sencilla para nosotros, impusimos la calidad y se obtuvo rápidamente el 3-3.

Faltos de fuerzas y, tal vez, de confianza al observar que de las 6 partidas disputadas habíamos sido mejores en 5 y el resultado era empate, hizo que nos diésemos cuenta de que este punto, por gracia divina estaba condenado a sumar a favor del truhan y del gallumbero.
Efectivamente, el séptimo lo ganaron el buena lid y se alzaron con la victoria.

1-0 para los susodichos Rodríguez-Espáriz. Dolidos y todavía epatados por el desafuero producido los futuros ganadores del torneo se diluyeron en una noche triste, que ha premiado la táctica hedionda, el sistema ruín y malévolo y, sobre todo, a la suerte como principal activo de los victoriosos.

Si una echa la vista atrás, se da cuenta de que ya la noche se presentaba de forma deficiente. Cuando un especímen vestido con traje de agente de seguridad, sucedáneo de policía, ejemplar de la ineficacia de tipejos como el nombrado para la sociedad te para y te da una clase de seguridad vial con un tono chulesco y farruco lo mejor es dar la vuelta con el coche y volver a emborracharse a casa, porque la historia tiene pinta rara. El Mikel, que era el que conducía y sobre el que el pitufo tontito dirigió sus estúpidos comentarios no tuvo reflejos para ello y siguió adelante. Era un mal presagio.

(Imagen del futuro que le espera al Pepe Gotera madero)

Pero bueno, ya sabe usted amigo y compañero Barra que a un hombre no se le mide por su altura, sino por el número de veces que se levanta tras haber caído. Esto no ha hecho más que empezar. Y Dios sabe que la suerte no siempre estará presente en las pruebas. Mal harían los incrédulos ganadores del billar en no analizar su mediocre estrategia (seguramente consecuencia de su falta de acoplamiento – no como Barra y yo, que hace ya muchos años que nos conocemos, como demuestra nuestro record al futbolín en casa del papo o en el antiguo Bar de Mud-), porque no ser les volverá a aparecer la virgen tanto como ha sucedido esta funesta y mohína noche.

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Categorías:Uncategorized
  1. Atticus Finch
    01/10/2006 en 10:35

    1-0

  2. Mariano de Oz
    01/10/2006 en 23:50

    Efectivamente 1-0, y dominando la situación en todo momento. El “yerno perfecto” antes llamado prohippye nos tilda de un juego no muy vistoso, como el que defiende a ultanza cuando lo practica su Madrid futbolero, pero al final la victoria cayo de nuestro lado con total merecimiento.
    Si el calvo y su compinche no mejoran lo van a pasar muy mal en el resto de pruebas; sobre todo si jugando tan bien como dicen pierden cuando lo hagan mal van a ser humillados de mala manera.

    Por cierto, aunque no sea este el blog indicado lo cuento aqui. Lo volvió a hacer, el yerno perfecto, amante de hippyes, despues de estar toda la tarde con su chica como el dice, se paso 20 minutos para jugar una partidita de petanca con sus compadres y al terminar, en lugar de la cervecita de rigor, se volvió a donde lo dejó antes, si nos dejó tirados sin cerveza y se volvió con su futura esposa. Además sin querer presentarnos a su hipppye, aunque le salió mal la jugada y les pillamos infraganti en el coche de la señorita en actitud de acaramelamiento.

    Bueno se despide Mariano de Oz. Jugando al billar con el Tío Phill en Bel Air.

  3. El Alba siempre es difusa
    02/10/2006 en 12:03

    El Señor José Luis y el Señor Barra pasan a toda hostia con el coche del primero cerca del de mi querida jipy y en vez de pararse a saludar y así presentarles se van a toda leche, se dan a la fuga. Hay que joderse. Estimado José Luis (o Roberto, ya lo pensaré…) es una decepción.

    Sobre las pruebas, cierto es que es muy, pero que muy penoso estar orgulloso de haber ganado la partida jugando infamemente, pero bueno, infelices hay en todos los lados y vanagloriarse de esto si no lleva acompañado una buena reflexión pude provocar más de un disgusto. Hoy he vuelto a ganar a la petanca al Sr. Rodríguez. Espero que la suerte que tanto os acompaña, no aparezca y Mr. Barra y yo os ganemos como Dios está mandao (Porretas dixit).

    Sin más, voy a soñar con mi querida jipy, porque aunque no lo parezca, apenas he estado un ratillo con ella…

    En breve, segunda prueba de los juegos…¿1-1 o 2-0? Veremos.

    El Alba. Vaya secretos que no puedo contar…

  4. Vicente Rojo
    02/10/2006 en 14:30

    Buenos días,

    2 días después de la injustísima derrota del equipo formado por El Yernísimo y yo, no he logrado disipar el desprecio visceral que me producen esos dos JULAIS de Espariz y Rodríguez. Es cierto que su juego era nulo, y que dominamos casi todas las partidas, pero también es cierto que en eso la culpa es nuestra por no rematar. Nos falto el golpe de gracia, pero es que a Pascual y a mi el corazón se nos sale del pecho, y no éramos ajenos a la angustia que estaban pasando los Zipi y Zape de la inmundicia y la miseria. Les perdonamos y eso, al final, se pagó.

    Lo que fue de pena de muerte es el juego rastrero, antideportivo y ruin de los dos GUIÑAPOS, y sobre todo, el del obeso Jose Luis. Basaban su juego en desconcentrar e incordiar al contrario, y no en meter las bolas. En realidad se entiende, porque eran malísimos. Pero que sepáis que a mi lo de poner la otra mejilla no me va, y que por mi parte, empieza la guerra. Voy a ir a las competiciones con un cuchillo entre los dientes y vestido de Rambo. Estáis hundidos, que lo sepáis. Probablemente la ONU tenga que intervenir en la zona, después de la carnicería que vamos a montar Pascual y yo.

    Un saludo

  5. Atticus Finch
    02/10/2006 en 18:38

    Después de leer al Alba y al Rojo, no puedo pensar en otra cosa más que en ganarles la siguiente prueba, sea la que sea. Vaya par de cafres estos perdedores, que siguen sin interiorizar una derrota que les va a pesar más de lo que ellos se imaginan. 1-0.

    A decir verdad, el juego del ex-de las Garras y del pelón jipy fue apoteósico. Con cada bola que introducían en la tronera, una luz celestial descendía desde el cielo, acompañada de una voz grave y profunda que decía “MUY BIEN MI ALOPÉCICO Y ENFERMO JIPIADOR…” o “MUY BIEN PERDEDOR DE BATALLAS…” según el que metiera la bola fuera el señor Pascual Eyheramonno o el señor Barra Sánchez. La imponente a la par que contundente voz era, por supuesto, la de Dios (que me perdone F. Alonso por creer que él no es el único). Él ha sido el inspirador y el maestro de estos dos grandes jugadores de billar.

    Recuerdo especialmente dos jugadas de los PaulNewman y TomCruise de Sanse. La primera a la que voy a hacer referencia es del “gordo de Sanse” (ver “El Buscavidas”). La jugada fue magistral, de libro, homérica. Colocando su cuerpo como si de una danza de ballet se tratara, apuntó con el taco y consiguió que la bola blanca evitara milagrosamente una de sus propias bolas, para finalmente golpear la bola negra e introducirla en la tronera. Por supuesto, en la errónea. ¡GRAN JUGADA! La segunda obra de arte billarística a la que me refiero tiene su autor en Miguel “mano temblorosa” Barra. Esta jugada no fue tan complicada como la primera, pero aún así fue bellísima. El ínclito Barra, tras haber pasado unos dos minutos apuntando con su ya manoseado taco, golpeó la bola blanca para tratar de introducir una de las suyas, la cual se encontraba en la otra punta de la mesa. La blanca recorrió lenta, majestuosamente el tapete, para, finalmente colarse directamente en una de las troneras sin haber si quiera tocado bola alguna. Simple pera grandiosa. ¡OTRA GRAN JUGADA!

    Para ser sinceros, no puedo llegar a entender cómo este par de tahúres no pudieron con estos dos simples jugadores de billar. José Luis, creo que deberíamos repetir la partida para que se haga JUSTICIA DIVINA. Porque así lo quiere Dios, que se me ha aparecido en sueños y me ha dicho: “¡Espáriz! Deja que Pascual y Barra ganen la partida. Ellos deberían ser los únicos vencedores”. En fin… qué pena.

    También me gustaría comentar brevemente un asunto que no tiene nada que ver con el billar. Pero que creo es de justicia que un tema de este calado sea tratado en este, nuestro blog. Se trata de la vestimenta con que tuvo a bien presentarse nuestro comunista amigo Miguel Barra (el Lenin de la meseta castellana). Desde abajo hasta arriba: zapatos marrones, de los que le gustan a él, de no menos de 60 ó 70 euros. Pantalones blancos, diría yo que de pinzas, con las manos permanentemente en los bolsillos. Camisa blanca a rayas y jersey marrón de lana con cuello de pico. No quisiera olvidar el detalle del cuello de la camisa por fuera del jersey en todo momento. El manual de las “Nuevas Generaciones” del PP exige e impone que así se lleve, y así lo llevó Miguel. Al final va a resultar que el Pajcual y el Garras van a tener mucho en común: el uno es un artista en el campo del jipismo, y el otro lo es en el del pijismo.

    Sin nada más que comentar, se despide un ganador en el noble y bello arte del billar.

    Atticus.

    Pd: 1-0

  6. Penépolis
    02/10/2006 en 22:20

    La actitud del nuevo Amartelado Projipi, lamentable.

    No tengo ni ganas de escribir. Así que sólo le digo una cosa: “(espacio libre de átomos, vacío total)”.

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